Cuando el pabellón es el paraíso
Seba Fernández y Estefi Milesi impulsan el Coruña Beach Club para dinamizar este deporte en la ciudad

“Mira esto”, señala Seba Fernández a su alrededor mientras la escuela continúa con uno de sus entrenamientos. Al terminar, las (son todo mujeres) que quieren se van a dar un baño al mar. Son las ventajas de tener la “oficina” en la playa del Orzán, donde casi la mayor parte del año, más intensivo en los meses de verano, se pasa prácticamente de sol a sol, de clase en clase desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. Él y Estefi Milesi lideran el Coruña Beach Club, con el que intentan darle una nueva dimensión al voley playa en la ciudad, más profesional, pero también con espacio para los amateurs y desde niños hasta mayores. Todos tienen cabida en un deporte al aire libre, en contacto directo con la naturaleza. La mayoría de veces para bien. Unas pocas, cuando de repente se pone a llover a o tronar, no tanto. Pero en definitiva, un pabellón que es el paraíso.
Hace más o menos un año que pusieron el club en funcionamiento. “El verano pasado ya empezamos, un poco más entre amigos. Ahora ya estamos un poco más legales en todas las formas y con funcionamiento de club, con jugadores federados, compitiendo, una escuela de menores y también entrenamientos para amateurs”, explican. Son fácilmente reconocibles porque pases a la hora que pases por el paseo marítimo, en la playa del Orzán a la altura de la rotonda de Salesianos, tienen allí montados los campos, con sus marcos y sus redes. “Cada vez tenemos más gente, es un deporte que tiene mucha concurrencia, tanto en menores, mayores, competitivo y amateur. Tenemos de todos los niveles y edades, desde 12 años hasta los 50. Así que vamos avanzando poco a poco. La idea es que el club siga creciendo”, indican.
En verano esa afluencia se duplica y se triplica. “En invierno tenemos solo los que compiten, porque la liga fuerte de voley playa es en invierno. En verano se acercan muchos a probar nuevos, sobre todo los que en invierno juegan en equipos de voleibol de pista en sus respectivos clubes y en verano aprovechan para jugar dos meses en la playa”, apuntan. “La principal diferencia”, responden, “es obviamente la superficie”. “También que en playa se juega por parejas. Y que al aire libre influyen más cosas como el viento, el sol, la lluvia... El clima siempre está presente y a veces molesta y otras no”, continúan. Aparentemente, el que se practica sobre la arena parece también más físico: “Es una superficie más inestable y al jugar solo dos, hay más campo para cubrir y requiere de mayor habilidad técnica y psicomotriz. Hay que tener más fuerza porque la arena te exige un poquito más”.

Pero el voley playa no es solo para el verano. Salvo los tres meses duros de invierno, que se marchan para Argentina (es decir, viven siempre en verano), entrenan el resto del año, sin importar si llueve. “Tenemos un protocolo. Si entrenamos a las tres y a las dos y media está lloviendo, se cancela. Si no, no. Si nos agarra una lluviecita, seguimos. Si cae lluvia torrencial o truenos, paramos”, explica. Les pasó hace unas semanas. “Lo bueno es que si entra por allá”, dice Seba señalando el horizonte en el mar, “lo ves y te tiempo a reaccionar, pero si entra por el lado contrario, no te das cuenta hasta que la tienes encima, como el otro día, que caían rayos en Monte Alto y tuvimos que escapar corriendo”.
A Coruña es una ciudad de voleibol. La selección española tiene en la actualidad hasta tres jugadoras nacidas en la ciudad (Lucía Varela, Jimena Fernández e Inés Losada) y también de aquí es la considerada mejor jugadora nacional de todos los tiempos, Helia González. “Hay muchos clubes de pista, pero faltaba esa cultura de voley playa. Por eso nuestro objetivo es seguir creciendo como club, desarrollándonos, teniendo equipos que compitan... Profesionalizarlo, por así decirlo, pero desde las dos ramas, tanto desde el punto de vista de los que compiten, que nos gustaría llegar a la Liga Nacional con algún equipo. Como los que se lo toman como una actividad amateur o un hobby. Nosotros apuntamos también un poco a la parte social: que vengan, que sientan esto como un club, que charlen con sus compañeros, que entrenen y después, o nos vamos a tomar algo o mismo nos quedamos en la playa mirando el atardecer”.
Campo en Visma
Esa parte más profesional es la que necesita más ayuda. “Hay un montón de cuestiones económicas que hacen que los otros clubes del resto de España, al tener el apoyo de los gobiernos, puedan avanzar más. Nosotros como acabamos de empezar y estamos todavía en transición, estamos en la búsqueda de eso”, reconoce a la vez que admite que han avanzando en su relación con el Ayuntamiento: “Tenemos la aprobación para montar los campos en la playa y ya hemos iniciado esa relación en la que nos apoya bastante. El día del Deporte en la Calle hicimos un torneo, con cuatro campos, y hubo muchísimo ambiente con categorías masculina, femenina y mixto”.
Pero lo que puede suponer un salto definitivo es la construcción del recinto especializado en deportes de arena que el Concello tiene proyectado en Visma. “Van a hacer un polideportivo de arena”, cuenta Fernández. “Será al aire libre”, especifica, “cubierto ya estaríamos en Alemania, sería ideal”, sería ríe. “Pero va a ser cerrado, con luces, vamos a poder entrenar de noche y vamos a tener arena de buena calidad”, añade mientras señala la del Orzán, que no es famosa precisamente por su finura, aunque nada comparado con la de Riazor. “Allí jugamos todos los torneos importantes.... y acabamos con los codos y las rodillas. Lo bueno es que renuevas la pie, te queda lisita, nueva”, bromea.
Contar con una instalación en Visma, sin tener que decir adiós a la playa en ningún caso, les ayudará también con la logística, porque dispondrán de vestuario y ya tendrán allí el material para entrenar que, a la playa, tienen que bajar y subir por la rompa todos los días en un carro de bebé. “Son unos 30 kilos que todos los días tengo que subir y bajar. Llevamos un registro de los días que venimos a la playa. De 365, bajamos 250. Y eso significa también 250 veces que tuvimos que armar y desarmar el campo. En Visma el beneficio es que ya está todo montado”, aplaude. Un pequeño avance para seguir creciendo más allá del escaparate veraniego o el que cada cuatro años ofrecen los Juegos Olímpicos. El voley playa es para todos los días.
En pareja
Seba Fernández y Estefi Milesi son de Rosario (Argentina), donde ya jugaban al voley playa, sobre todo él, a nivel profesional (hace dos semanas se proclamó campeón gallego en Riazor y ella, subcampeona), y montaron un centro de entrenamiento que ahora incluso utiliza la selección del país. Pero hace tres años que a ella le surgió una oferta de trabajo en A Coruña. “Googleamos y vimos que había playa y dijimos, ‘vale’”, recuerdan. “Pero llegamos en noviembre, tuvimos que ir a Pontevedra a arreglar los papeles, y cinco días lloviendo. Y llegamos a Coruña y un mes lloviendo. La miré y le dije: ‘Flaca, ¡aquí morimos!’”, se ríe Seba, que tuvo que aprender un refrán gallego: Nunca choveu que non escampara. “Cuando pasó ya pudimos arrancar y todo bien”.
Convivencia
Mientras la escuela del Coruña Beach Club entrena, algunas personas que disfrutan del día de playa incluso sitúan sus sillas mirando hacia el campo, como en una grada de espectadores improvisada. Pero no siempre la convivencia es tan fácil. “Hay mucha gente que ya tenía, digamos, su espacio. Que siempre se había puesto en la playa en el mismo sitio. Así que llegaba y aunque nos viera, nos plantaba la toalla pegada al campo”, se lamenta Seba Fernández.
“Eso me ha generado muchos problemas y muchos disgustos por discusiones. Nos han denunciado, nos han filmado, nos han sacado fotos, amenazado, llamado a la policía... Y ni hablar la cantidad de veces que la gente mayor, de 70 para arriba, me ha insultado y me ha dicho todo tipo de groserías racistas”. Y todo por estar haciendo deporte. “Es que no estábamos bebiendo, fumando, ni haciendo nada malo”, se queja. Por eso decidieron mover un poco los cambios, a un sector más juvenil, en el que compartir el espacio va de momento mejor.












