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O Noso Deporte | Ciclismo

Moto, bici y coche, así 110 veces

O Gran Camiño ralentiza el ritmo de la ciudad durante dos horas y cuarto en las que el público se acercó al paseo marítimo a animar a los ciclistas durante la contrarreloj de 15 kilómetros

La ciudad herculina se movilizó para la gran prueba ciclista
La ciudad herculina se movilizó para la gran prueba ciclista
CARLOTA BLANCO / JAVIER ALBORES
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Moto. Bici. Coche. Moto. Bici. Coche. Así hasta 110 veces durante algo más de dos horas y cuarto. O Gran Camiño arrancó en A Coruña con una contrarreloj de 15 kilómetros con salida y meta en la Torre de Hércules. Por el paseo marítimo los ciclistas van a toda velocidad mientras la ciudad se toma el día a cámara lenta, casi como si fuera festivo. Pero no. Es martes. Hay que ir al trabajo, con atascos por los cortes de tráfico, y al colegio, aunque en Salesianos y Esclavas tienen la suerte de trasladar por la tarde la clase a la calle para animar y poner el color y el ambiente a la prueba. Todos parecen respetarse al máximo. El circuito está vallado, con cintas que delimitan el paso y con voluntarios en todos los cruces, pasos de peatones y zonas conflictivas. "Desde luego, hoy no puedes ir con prisa a los sitios", dice un viandante que intenta acceder a la acera contraria, para lo que tiene que desplazarse a uno de los pocos pasos autorizados por la policía, que incluye bajar al parking. Mejor tomárselo con filosofía y calma para no tener que lamentar accidentes como el atropello sufrido por una mujer que cruza por donde no se puede y es arrollada por Diego López

Es el único incidente de una jornada en la que la ciudad se tomó la revancha con Eolo. Hacía dos años que el viento había echado por los aires la etapa. Y aunque el día amaneció con las calles mojadas y algunas gotas esporádicas, el tiempo respetó al máximo a la carrera. La afluencia de público varía según las distintas zonas. La meta y la salida en la Torre es lo más demandado, pero por Riazor también se acumulan bastantes aficionados. Los más ruidosos son los niños. La carrera pasa por la puerta de dos colegios, Salesianos y Esclavas, y los profesores bajan con ellos, que no dejan de animar a cada ciclista que pasa, aproximadamente cada minuto, pero también de pedir a las motos de la Guardia Civil que van delante de cada participante y a los coches de los equipos que van detrás que les saluden. Estos responden pitando. De los primeros, incluso, hay quien les enciende las sirenas, provocando sus aplausos y hasta la ola.

Hay padres con hijos. Abuelos con nietos. Y simplemente curiosos a los que les llama la atención la postura aerodinámica que adoptan los ciclistas sobre sus bicicletas especiales con el manillar en el que se acoplan para alcanzar mayor velocidad. El ritmo en los primeros kilómetros incluso obliga a los coches a esforzarse al máximo en las rotondas del paseo, que se cogen en sentido contrario al habitual. A la vuelta por el mismo punto, la cadencia ya es otra, aunque la carretera pica continuamente hacia arriba hasta llegar a la Torre y afrontar la espectacular subida final. Los que no pueden asistir lo ven por la televisión. El helicóptero sobrevuela la ciudad y envía a la televisión imágenes incomparables de la bahía coruñesa que se están viendo en 170 países del mundo. 

Cuando pasa el último, una señora quiere cruzar y le piden que espere, que todavía están las motos y los coches de la organización por el circuito. Sigue insistiendo. Entre un voluntario y un peatón la convencen y desiste. Es en el mismo punto donde no hace tanto que la ambulancia se ha llevado al hospital a la accidentada. A los pocos minutos, de la explanada del Palacio de los Deportes de Riazor empiezan a salir, en un baile coordinado, las furgonetas que se encargarán de empaquetar todo el material. "La recogida siempre es una fiesta", avisa uno de los operarios a sus compañeros. Unos van desmontando vallas y publicidades. Otros vienen por detrás y lo suben todo al vehículo. En poco tiempo ya no queda ni una señal de que por ahí ha pasado una prueba ciclista. Y en unas horas ya estará todo en Villalba y en Barreiros para la segunda etapa. La fiesta continúa.

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