Nelson Obelleiro: "Hago canciones y soy entrenador y ¿qué pasa?"
“Estamos en 2026 y hay tatuajes, hay piercing... Tiene que ir llegando gente joven, a la que hay que dejarles hacer y darles libertad”

Nelson Obelleiro se define como “un tío dicharachero”. Pero a veces también se pone serio. Después de una temporada casi perfecta con el Marineda, al que ascendió a la OK Liga sin perder ni un solo partido, reflexiona sobre mitos y prejuicios y hace un alegato en favor de los entrenadores jóvenes: “Hay que dejarles hacer y darles libertad”.
¿Han pasado unas semanas desde que terminó la temporada, cómo la valora?
El balance es buenísimo. Ahora ya viéndolo con perspectiva, más allá de ganar la Copa de la Princesa, de no haber perdido ningún partido, del ascenso, la Liga, todo a pedir de boca, me quedo también con el ambiente. Porque es complicado una temporada que tienes esa presión de ‘hay que ganar, hay que ganar, hay que ascender, hay que ascender’ y mantener un buen ambiente en el vestuario, en los entrenamientos, en los viajes... Me llevo eso. El buen ambiente y un equipo, un equipo de verdad y de buenas personas en el que todo el mundo al final miró por el equipo más que por sí mismo.
¿Siente que ha callado muchas bocas?
Hablando así mal y sin fliparse ni nada, creo que sí. Entiendo la gente que dudara, pero decía: ‘¿Quién es este tío? ¿De dónde salió?’ Porque había estado desaparecido de Galicia siete años, pero donde estaba, en Francia, había estado entrenando todo ese tiempo. Y entrené selecciones, entrené equipos sénior, entrené equipos femeninos... Tenía experiencia. Es cierto que yo también me puse nervioso, porque era la primera vez que iba a entrenar a un equipo de nivel y recién llegado. Pero creo que las chicas disfrutaron de los entrenamientos, los resultados acompañaron y también tuvo efecto la forma en la que yo pensé que teníamos que jugar, con presión alta, tener muchísimo la bola y atacar.
¿Escuchó todo tipo de comentarios?
Te va llegando de todo. Algunos que dices ‘pero esto es una barbaridad’. Cosas como que yo iba a los entrenamientos pero en realidad entrenaba Alba Garrote. Y al final esas cosas te pesan en los días malos, te vienen a la cabeza y te cuesta gestionarlas.
Estamos en 2026 y hay cosas que deberían estar superadas. ¿Le costó que le tomasen en serio por ser joven, rapero y tener tatuajes?
Yo tengo mis hobbies, mis otros trabajos, y como que parece que a la gente no le cuadra que se compaginen. También demostré que soy serio aunque luego, fuera de la pista, tenga mi vida. Y que no hago nada raro tampoco, ¿no? Hago canciones y soy entrenador, ¿qué pasa? Me molesta que veas que hay árbitros que no te respetan igual a ti que al otro entrenador... Tonterías. En 2026 hay tatuajes, hay piercing, hay música... Hay que ir pasando ciclos y es ley de vida, tiene que ir llegando gente joven.
¿Por eso siempre quiso separar las dos facetas?
Desde el principio me daba mucha vergüenza porque en el vestuario quería ser solo el entrenador y ya está. Pero al final es imposible y con las chicas nos reímos un montón porque escuchaban las canciones, nos vacilábamos. La música no es algo de lo que yo me avergüenzo para nada, de hecho a día de hoy es casi mi trabajo principal, pero es complicado mezclar las dos facetas porque el hockey es como un mundillo de pocos y muy cerrado.
¿Cree que a partir de ahora le respetarán más?
Yo espero que sí. A ver, siempre va a estar la broma, que yo eso me lo tomo genial. Pero eso, estamos en 2026 y hay que espabilar. A mí al final la opinión que me importaba y a quien yo quería demostrar era a los que habían apostado por mí, la presidenta, Ramón, Mar, a todos los directivos... La opinión de terceros no va a influir, ni te va a quitar trabajo. Y ellos durante toda la temporada me han apoyado un montón y me han felicitado un montón y estamos todos contentísimos. Pero es un ruido que está ahí. Aunque digas ‘no, no me importa, no le hago caso’, cuando todo va bien ni te acuerdas, pero cuando tienes una semana complicada, que no te sentiste bien, aparecen por ahí.
¿Es un mensaje que le gustaría que llegara a los entrenadores que están empezando para que no tengan miedo de tener su estilo propio?
Hay gente que tiene mucha experiencia y que ha vivido mucho hockey, pero también habrá muchos chavales que estén sacándose el curso ahora. Y creo que hay que tener en cuenta que las cosas cambian y que ya no son los tiempos de antes. Este año me sentí muy bien porque no tenía a nadie encima ni haciéndome comentarios de que tendría que haber hecho las cosas de otra manera. Yo creo que a los chavales hay que soltarlos, hay que dejarles hacer. Evidentemente si ves que los resultados no acompañan habrá que corregirles, pero de primeras yo creo que hay que darles libertad, y hay que dejar que demuestren. Este año me he encontrado por las pistas a entrenadores de veintimuchos y treinta años y me gusta que también se le de ese poder a los entrenadores jóvenes.
¿Es necesario tener cierto tipo de carácter para ser entrenador?
Yo creo que tienes que tener personalidad, es decir, ser como tú eres y no forzarlo. Si yo este año me hubiese esforzado en ser un tío duro, muy serio, se me hubiese caído el personaje a mitad de temporada. Y eso no está bien. Yo soy serio cuando toca, pero el resto del tiempo soy dicharachero, me gusta que estemos todos cómodos, que todo el mundo sea como es, que no se tengan que guardar las formas. La clave es esa. Tener personalidad. Sea cual sea.
¿Seguirá en el Marineda en la OK Liga Iberdrola?
Hay un problema de título, porque se necesita el curso de entrenador de nivel 3 y yo solo tengo el 2. Entonces han traído a una persona, que a mí me entrenó de pequeño y puedo decir que es un gran entrenador y que lo va a hacer genial, y me pidieron que sea el segundo y que también me quede para la base. Me lo tengo que pensar, igual que sacar el curso de nivel 3, porque el año que viene voy a tener muchos proyectos. Con ellas voy a estar 100%, sea como sea y en lo que pueda, porque es un grupo que me encanta y que le tengo mucho cariño a todas.














