Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
O Noso Deporte | Hockey

Brindis sin gluten para comerse la OK Liga

En el Día Mundial de la Celíaquía, las jugadoras del Marineda Mar Franci y Cony Urbina, que acaban de conseguir el ascenso, cuentan cómo compaginan y planifican la alimentación y el deporte

Mar Franci y Cony Urbina, jugadoras del Marineda, brindan con unos croissants sin fluten
Mar Franci y Cony Urbina, jugadoras del Marineda, brindan con unos croissants sin fluten
Aitana Álvarez
0620_wayalia_redideal_251121_carlos
0620_bonilla_redideal_251121_veronica
liceo620
MCDONALDS 620X50

En cada fecha señalada, de cumpleaños o por el ascenso de hace una semana, en el vestuario del Marineda se celebra con un pequeño banquete para todos. Es una tradición, casi una norma no escrita. Y eso significa no dejar a nadie excluido de la fiesta. Los pequeños detalles marcan la diferencia entre un grupo y un equipo. Y hay que fijarse en ellos para notar que la comida siempre viene en dos bandejas, ya sean pasteles, tartas o incluso croquetas. Una común y otra especial para Mar Franci y Cony Urbina, que son celíacas (además de intolerante a la lactosa en el caso de la segunda). “Por suerte, el club lo sabe y lo tiene bastante en cuenta. Y al ser dos como que más aún. Además, ya a medio equipo lo tenemos de nuestro lado”, dicen mirándose y brindando. El año que viene se comerán la OK Liga. Pero sin gluten.

Por el Día Mundial de la Celiaquía, la jugadora catalana y la chilena cuentan cómo se enteraron y cambió su día a día desde que fueron diagnosticadas con este trastorno autoinmune por el que su propio cuerpo ataca al intestino cuando ingieren esta proteína y cómo lo compaginan con el deporte, que implica entrenamientos, viajes y partidos. Dentro de la normalidad hay una palabra clave, la planificación. “No hay día que no salga de casa con algo de comida en el bolso o en la mochila, porque nunca sabes”, dice Franci. No se puede improvisar. “Estamos acostumbradas en nuestro día a día a vivir así, a organizarnos con mucha antelación y a llevar comida encima”, añade.

Las dos fueron diagnosticadas en la veintena. “Yo tenía 20 años”, confirma Urbina, que ahora tiene 25. “Empecé a encontrarme fatal cada vez que comía, bajé de peso muchísimo y estuve con anemia”, explica sobre los síntomas. “Al principio me dieron una dieta de verduras y pollo y después ya me pasaron a la de celíacos y empecé a mejorar. El problema era que en Chile no había casi productos y solo un supermercado y con precios que eran el triple de los productos normales, pero así fue como pude empezar a hacer vida normal hasta ahora”.

La historia de Franci es parecida. “Lo mío fue en la pandemia, por si ya no teníamos problemas suficientes”, se ríe. “Me puse mala de un día para otro, con vómitos y descomposición. Pero claro, no podías ir al médico si no era urgente. Y estuve así una semana, perdí unos ocho kilos y mi madre decidió llevarme a urgencias, aunque me pusieron suero y me mandaron para casa”. Tardaron casi seis meses en dar con el problema. “En ese tiempo no tuve ni un día que estuviese bien de la barriga. Me hicieron análisis. Nada. Necesité colonoscopia y gastroscopia para hacer la biopsia y ahí ya salió”, apunta. “Fui mejorando, aunque la barriga ya quedó delicada para siempre”, asume.

Para ella fue un alivio. “Por fin sé lo que tengo que hacer para encontrarme bien y dentro de lo malo, solo es no comer gluten”, recuerda que pensó después de tantos meses de sentirse enferma. Cony tuvo otro tipo de razonamiento. “Uno se arrepiente de no haber comido más cosas mientras pudo, más pan, o unas hamburguesas...”, bromea, “pero lo vas aceptando porque quieres sentirse bien y no compensa comer una cosa rica y sentirte mal todo un día o a través del tiempo”, reconoce.

Pero no solo tuvieron que incorporar sus nuevos hábitos a su día a día, sino al deporte, con las exigencias que este implica. “Para mí el principal problema es el de las anemias”, indica la catalana, de 26 años. “Me pasa un par de veces al año que tengo que ir haciéndome analíticas porque me siento muy débil. Entonces tengo que tomar el hierro equis tiempo porque sí que me noto en los entrenamientos que no me va el cuerpo”, continúa sobre las consecuencias de la celiaquía por la que tienen más dificultades para asimilar los nutrientes de los alimentos. “Las vitaminas hay que tenerlas muy presentes. Y yo cada tres meses me hago los exámenes de rutina y cada año el de alergias para saber si han empeorado”, contesta Urbina.

Planificación frente a improvisación

Lo más complicado son los viajes, porque si no planifican las comidas y lo improvisan todo a última hora, pueden encontrarse con que van a un sitio donde no tengan nada adaptado a sus necesidades. Además el menú del deportista suele incluir pasta. “Lo cambiamos por arroz. Porque la pasta sin gluten fuera de casa... suele ser terrible”, se miran mientras asientan sobre su última afirmación. “Tenemos la suerte de que Bea Lema, la presidenta, todos los partidos nos trae un postre para después, ya sea tarta de queso o lo que sea, y lo hace sin gluten. Y si por lo que sea lo que trae ese día no lo puede hacer nos hace otra cosa adaptada sin gluten”, agradecen.

Por eso se sienten cuidadas, porque sí podría ser un estrés extra no saber, por ejemplo, si van a poder cenar o no. “Yo creo que a mí me pasó mucho al principio, si yo no me llevaba mi comida sabía que o pasaba de largo o tenía que comer cualquier cosa y arriesgarme después a cómo me fuera a sentar. Además hay todavía mucho desconocimiento y a veces no saben de lo que hablas cuando dices sin gluten”, valora Urbina. “Mientras haya un trozo de carne o de pescado y que te lo pueden hacer a la plancha...”, se conforma Franci. “Cuando es antes del partido sí que necesitas cuidar más la dieta. Pero para después es lo que decimos, que nos hagan algo de carne, algo de pescado básico, que eso fijo que no tiene gluten, y ya”.

Arriba, Mar Franci y Coni Urbina con las croquetas sin gluten y abajo Efe Muñoz y Alba Garrote con las normales
Arriba, Mar Franci y Coni Urbina con las croquetas sin gluten y abajo Efe Muñoz y Alba Garrote con las normales
Cedida

Por eso también tienen ya a media plantilla del equipo de su lado. “Casi están más concienciadas que nosotras mismas”, se ríen, “y cuando traen comida ya nos dicen de esto puedes comer y de esto no”. Por un cumpleaños su compañera Isa Barros incluso improvisó para cocinar una croquetas sin gluten (“y no es fácil encontrar el punto, que lleva años, y estaban buenísimas”, se asombra Franci). Una sintonía que va más allá de la pista. “Yo vivo con Alba (Garrote)”, explica Mar Franci, “y Cony con Efe (Muñoz) y Lorena (Hernández), así que ven nuestro día a día y ya lo tienen completamente interiorizado”. 

"Nos molesta que le quiten importancia"

Por el Día Mundial de la Celiaquía, Mar Franci y Cony Urbina contestan a este test.

¿Cuál es vuestro sitio favorito de A Coruña para comer sin gluten?

El Amaranto (A Coruña). Es el único 100% sin gluten para desayunar y comer. Nos podían patrocinar (se ríen). Vamos descubriendo poco a poco y nos mandamos recomendaciones cuando descubrimos uno nuevo.

¿Qué comida es la que más echan de menos?

Una pasta rica es lo más difícil de encontrar. El pan es más fácil, pero tienes que comértelo en un día porque al siguiente ya es una piedra (Mar Franci). Todo lo relacionado con la pasta. En mi casa se hacía mucho y ahora no puedo comer la fresca, solo de bolsa... Y no es lo mismo (Cony Urbina).

¿Cuál mito les gustaría desterrar sobre la celiaquía?

Nos molesta cuando nos dicen: ‘Cómete esto, que es solo un trozo’. O los que te preguntan qué nos pasa si comemos gluten y parece que si no te vas a morir al instante da la sensación de que no es para tanto.

¿Qué lleva gluten que les haya sorprendido más?

Hasta la pasta de dientes, las ceras de los niños y la plastilina lleva gluten. Hay que tener un cuidado...

¿Miran mucho las etiquetas?

Todo el tiempo. Es una obligación que hemos cogido por costumbre. Salvo que aparezca el logro en grande delante.

¿Qué compañera no sobreviviría siendo celíaca?

Menchu. Porque está todo el día comiendo. Si le dan a elegir entre la comida y el hockey... Tendría muchas dudas (se ríen).

0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina
0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
PRIMERA-LINEA-620
lacabaña620