
Martita: "Me pedían que sacara el carácter para poder venir a la selección"
La jugadora coruñesa hace historia con la selección española, que desde este sábado disputa la primera edición del Mundial: "Venimos a ser campeonas. Si no pensamos así es imposible que pase"
María Bardanca. Ana Silva. Lucía Gómez. Y ahora Martita. Pon una coruñesa en la selección española de fútbol sala y harás historia. Tras la estela de dos de la pioneras, y después de los tres títulos europeos de Luci, el turno es para Marta López-Pardo González-Tejero (A Coruña, 2001) en la primera edición de un Mundial que ya está en marcha y en el que este sábado debuta la selección española contra Tailandia (12.30 horas). Después le quedarán los duelos ante Colombia (martes, 13.30 horas) y Canadá (viernes, 13.30 horas) y ya en diciembre, los cruces. Formada en el Viaxes Amarelle y desde hace cinco años en el Poio Pescamar, el ala siempre estuvo en los planes de la selección, pero se ganó su puesto con garra: "Me pedían que sacara el carácter porque si no, te come cualquiera".
¿Cómo se encuentra?
Bien, con ganas de que empiecen los partidos ya, acostumbrándonos estos días a estar aquí, a la diferencia de hora, el clima, un poco todo.
¿Hace mucho calor?
Mucho. Creo que de los 27 grados no bajamos en ningún momento. Y mucha humedad. Estás en el hotel e incluso en los pabellones, que hay aire acondicionado, y no lo notas mucho, pero en cuanto sales a la calle hay un cambio brutal.
¿Por eso viajaron una semana antes, para aclimatarse?
El primer día fue un poco más chocante. Pero ahora ya sabemos lo que hay y poco a poco, cada día que estamos aquí, nos encontramos mejor.
¿Ha sido buena la preparación?
En la selección española se trabaja muy bien. Y además durante mucho tiempo, con concentraciones todos los meses. Aquí tenemos a gente por y para nosotras y eso se nota físicamente, tácticamente, en el descanso... Creo que no podemos estar mejor preparadas.
La estancia puede ser larga...
Si llegamos a la final, acabamos el 7 de diciembre. Es algo más de dos semanas más la que ya llevamos aquí, pero creo que en cuanto empiece se va a pasar bastante rápido. Porque son partidos y pocos días en el medio entre uno y otro y no nos va a dar tiempo a pensar en cuántos días pasan.
¿El objetivo es ser campeonas?
Venimos a eso y si no pensamos así es imposible que pase. Todas tenemos esa ilusión. Ya es ilusionante estar aquí por el hecho de ser el primer Mundial, pero ganarlo lo haría mucho más.
¿Quiénes son las rivales?
Creo que por el hecho de ser el primer Mundial para todas hace que sea mucho más abierto y creo que cualquier equipo puede sorprender. Evidentemente hay selecciones que llevan más tiempo trabajando y que se notará. Pero creo que puede pasar de todo y que los nervios por las primeras veces pueden jugar buenas y malas pasadas.
Tanto tiempo esperando por el Mundial, una histórica reivindicación de las jugadoras, y ha llegado el momento. ¿Se lo creen?
Cada día que pasa un poco más. Ya estuvimos entrenado en el pabellón oficial, hemos visto cómo está todo ambientado todo... Pero creo que hasta que llegue el día del primer partido no vamos a asumir del todo lo que vamos a vivir.
¿Creía que podía ser una candidata a estar en las elegidas?
No era un objetivo en sí, más que nada era un sueño. Es verdad que si me lo dicen hace cinco meses no me veía con posibilidades de estar aquí porque hacía mucho que no venía a la selección. Siempre es una posibilidad que está ahí y piensas que ojalá tu nombre esté en una convocatoria. El primer día que pasó ya empecé a sentir que alguna posibilidad podía tener. No sabía hasta qué punto y al final ha pasado. Era algo que podía llegar más a largo plazo, pero no ya para el primer Mundial. Somos muchas las jugadoras que hay en la liga española y fuera de ella que tienen mucho nivel y es difícil estar aquí. Entonces, muy agradecida y con muchísimas ganas.
¿Qué cree que han visto en usted?
Supongo que el trabajo de estas temporadas que llevo en el Poio, en mi club. Creo que he crecido mucho como jugadora y que ahora querrán que traslade mi juego a la selección.
¿Con mucha o poca responsabilidad? Hay jugadoras con más experiencia.
Yo intento aprender mucho de todas. Hay gente en el equipo con mucha experiencia que nos ayuda mucho porque lo ven todo con otra perspectiva. Esas jugadoras ya conocen lo que es estar en campeonatos así, un Mundial no, porque es el primero, pero sí un Europeo, que se puede parecer un poco. Y es positivo siempre que te den su opinión de cómo lo viven y cómo lo llevan.
Usted jugó unos Juegos Olímpicos de la Juventud.
Puede ser parecido, porque fue en Argentina, es decir, también con viaje largo, con un clima que cambiaba bastante a lo que estábamos acostumbradas... Pero yo tendría por entonces 17 o 18 años y eso hace que cambie mucho la perspectiva. Ahora lo vivo diferente, pero sí, puede ser que fuese lo más parecido que he vivido a esto.
¿Hay alguna jugadora con la que ahora comparta selección en la que se fijara cuando estaba empezando en el fútbol sala?
No está con nosotras aquí, pero yo siempre me fijé en Anita Luján. Desde pequeña me gustaba mucho. De hecho la primera vez que vine a la selección absoluta justo fue cuando se lesionó y nunca he podido llegar a jugar con ella. Si tuviera que decir una referente, o una ídolo que haya tenido, sin duda diría que ella.
Quién se lo diría cuando empezó en el Viaxes Amarelle...
Primero empecé en un equipo mixto, en el Club del Mar. Y luego ya me cambié al Viaxes Amarelle, que era de chicas solo. Y allí estuve diez años y la verdad que muy contenta porque jugaba con mis amigas. Es un club muy familiar. Después me tocó dar un cambio, pero también estoy muy contenta.
En Poio tampoco está muy lejos de casa.
Estoy a nada. El cambio me daba un poco de cosa al principio, pero no me arrepiento. Creo que fue un buen cambio que me ha hecho crecer mucho como jugadora. También me fui de casa de mis padres, que siempre había vivido con ellos y no tenerlos cerca para cualquier cosa que pasa también me hizo crecer y darme cuenta que es algo que me gusta, que me gusta ser independiente. Además estoy muy contenta con la gente que vivo, así que genial.
De hecho va por su quinta temporada.
Es que la verdad que me adapté muy bien a Pontevedra. Es una ciudad muy cómoda: es ciudad, pero es pequeña. Para ir a entrenar estamos súper cerca y el Poio nos pone todas las facilidades. Tenemos hasta restaurante, que me daba tranquilidad porque cocinar era algo que no hacía antes de marcharme. En general es una vida muy fácil.
Si tienen restaurante, mucho no cocinará.
Sí hago algo (se ríe), pero no mucho. Pero gracias a tener el restaurante he podido ir aprendiendo poco a poco, sin tener que ser así de golpe (se vuelve a reír).
¿En qué nota la evolución como jugadora en estas últimas cinco temporadas allí?
Por un lado, tácticamente, porque he aprendido de jugadoras con las que entreno que tienen mucha experiencia y me enseñan. Evidentemente también los entrenadores. Y, por otro lado, creo que he aprendido a sacar la garra que igual cuando eres más niña, que eres como la pequeña, no sacas, y se necesita sacar un poco de carácter que si no te come cualquiera. Este es un deporte físico y hace falta esa parte. Es algo que me pedían también en la selección, que sacase un poco más carácter, que fuese más dura. Creo que es algo que he mejorado. Y también en desenvolverme un poco más en la parte ofensiva.
Y eso puede llevarle a ser campeona del mundo.
Ojalá, madre mía. No quiero pensar en eso todavía, porque quedan muchas cosas en el medio... Pero ojalá, claro que sí.
En la histórica primera Eurocopa también había una coruñesa.
Estaba Luci (Lucía Gómez) que además he jugado con ella en Poio y ganó tres Europeos con la selección. Así que ojalá ser su heredera.
Lo que es evidente es que con cuatro jugadoras en la lista, el fútbol sala femenino gallego tiene mucho que decir.
Es de las comunidades que más se implica, con más clubes entre Primera y Segunda División, y se nota en el nivel de las jugadoras que llegan.



