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Atletismo

Fallece José Otero, el coruñés que rompió la barrera de los 60 metros con el martillo

El atleta, que perteneció al Deportivo durante sus 21 años en activo, batió el récord de España en cinco ocasiones y fue 15 veces internacional con la selección nacional

José Otero, portada de Atletismo Español en julio de 1965 tras superar los 60 metros
José Otero, portada de Atletismo Español en julio de 1965 tras superar los 60 metros
ATLETISMO ESPAÑOL
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José Otero Alfaya (A Coruña, 1941), uno de los atletas más notables que ha dado la ciudad, falleció el pasado sábado a los 85 años de edad. Otero fue uno de los grandes lanzadores de martillo españoles en los años 60 y 70 del pasado siglo. Una de sus principales hazañas se produjo el 11 de julio de 1965, en Bourges (Francia), donde se convirtió en el primer martillista español en superar la barrera de los 60 metros, con un lanzamiento de 60,46 metros. Fue en el quinto intento de una serie en la que mandó el artefacto más allá de los 59 metros en otras tres ocasiones: 59,82, 59,42 y 59,58.

El atleta coruñés se proclamó campeón de España absoluto en tres ocasiones consecutivas (1964, 1965 y 1966), todas ellas en el viejo estadio madrileño de Vallehermoso. En la última, además, estableció la mejor marca de su vida, con 61,30 metros. Otero, además, batió el récord nacional en cinco ocasiones. Lo hizo por primera vez el 18 de julio de 1964 en Bilbao (57,77) y lo superó poco menos de un mes después en Riazor (58,38). Ese registro duró menos de un mes, pero se lo arrebató el catalán Lorenzo Cassi (58,64), al que a su vez superó, el 27 de mayo de 1965, el lucense José Luis Martínez (58,98). José Otero elevó el tope en otras tres ocasiones consecutivas, todas en 1965: 59,86 el 5 de junio de 1965 en Brno (Checoslovaquia), 59,98 solo ocho días después en Kapfenberg (Austria) y el ya mencionado primer lanzamiento español de más de 60 metros. Aquellas tres últimas plusmarcas se produjeron durante su estancia en Viena. En la capital austríaca, a la par que perfeccionaba su técnica y mejoraba su fuerza, Otero aprovechó el tiempo para titularse en Ingeniería Industrial. El récord del mundo en aquellos tiempos cambió de manos norteamericanas (Harold Connolly) a húngaras (Gyula Zsivótzky), ya por encima de los 70 metros. El estadounidense fue el primer lanzador en superar esa barrera el 12 de agosto de 1960.

A su regreso de Austria, Martínez le tomó la delantera, pero Otero siempre estuvo entre los mejores lanzadores del país, incluso durante la irrupción de José Alcántara. El primer español en alcanzar los 65 metros se batió a sí mismo en siete ocasiones para elevar el tope hasta los 67,96 metros.

El martillista herculino fue 15 veces internacional absoluto con España entre 1962 y 1967, o lo que es lo mismo, entre los 21 y los 26 años de edad. Todas sus apariciones fueron en encuentros de selecciones, ya que nunca participó ni en Campeonato de Europa ni en Juegos Olímpicos, en una época en la que los Campeonatos del Mundo todavía eran ciencia ficción, puesto que su primera edición data de 1983. Con anterioridad, Otero había defendido a la selección española júnior en cuatro ocasiones, entre 1960 y 1962.

El coruñés también lanzó peso, disco y barra vasca en diferentes competiciones, aunque con peores resultados. En 1962 alcanzó su mejor registro con la bola (13,67 metros) y en 1965 logró su tope con el disco: 43,50 metros. Su gran especialidad fue el martillo, en el que incluso el año de su retirada, 1978, con 37 años, envió el artefacto más allá de los 50 metros (51,40).

Pese a sus éxitos y a su estancia en el extranjero, Otero siempre perteneció a un mismo equipo: el Real Club Deportivo. Fue santo y seña de la sección de atletismo de la entidad blanquiazul, a la que perteneció durante 21 temporadas (1958-1978) y a la que capitaneó en numerosas competiciones. Fue precisamente en esos dos años, el primero y el último como deportivista, en los que consiguió sus dos únicos títulos gallegos de clubes. A nivel individual, con el Dépor ganó cinco medallas de oro en los Campeonatos de Galicia Absolutos, cuatro en martillo (1965, 1970, 1973 y 1978) y una en peso (1965). “Nunca quise cambiar a otros clubes que incluso me ofrecían dinero, una gratificación, concretamente el Real Madrid. Pero yo siempre quise estar en el Deportivo de La Coruña que es mi ciudad”, reconoció hace doce años a la página web Vida Atlética de Galicia, obra de Emilio Navaza.

Otero es también conocido por la tienda de deportes que regentó durante muchos años en la avenida de Rubine. Sus restos mortales se velan en Servisa hasta su salida, este lunes a las 16.30 horas, para recibir sepultura en el cementerio de San Amaro. El martes, a las 19.30 horas, tendrá lugar el funeral en la iglesia parroquial de Santa Lucía.

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