Un campeón de España multado por hacer surf con alerta naranja: "Espero que sirva para que se cambie la normativa"
El coruñés Pablo Montero pide una revisión del cierre de las playas: "No tiene sentido, las olas eran tirando a pequeñas, con sol, poco viento... Si fuera peligroso sería el primero en no tirarme"

A lo largo de los años, más de veinte en los que lleva practicando surf prácticamente a diario en las playas de A Coruña, Pablo Montero calcula que habrá rescatado a más de veinte bañistas. "Y cuando fue la tragedia del Orzán me pidieron consejo del funcionamiento de las corrientes para la búsqueda de los cuerpos", recuerda. Por eso califica de surrealista la situación que le tocó vivir este jueves, cuando al salir de uno de sus entrenamientos, se vio rodeado por diez policías y tres coches patrulla, que le interceptaron y multaron por meterse en el mar con una alerta naranja que cerró las playas de la ciudad al baño. Una sanción que puso en pie de guerra al mundo del surf y que él, que fue campeón de España y paseó el nombre de A Coruña por el circuito mundial, espera que sirva para abrir el debate y cambiar una normativa por la que, si la sanción sigue adelante, le pueden caer entre 1.500 y 3.000 euros.
"No había ningún peligro. Había alerta naranja, sí, pero es que las olas eran tirando a pequeñas, sol y tampoco mucho viento", describe la situación. "Es una incongruencia que hay que arreglar. No sé si es asunto del Concello o de la Xunta, pero no tiene sentido que en Galicia, en 2025 y en A Coruña, una ciudad que está apostando por el surf con citas como el Campeonato de España que fue el año pasado o el campeonato de olas grandes, se prohíba hacer surf a la mínima", denuncia.
Montero, que ha surfeado en algunas de las principales cunas de este deporte en el mundo, como Hawaii y Australia, conoce perfectamente las condiciones del Orzán. "Las olas venían dirección oeste-suroeste. Entonces en playas como el Orzán, que está mirando al norte, no había casi. Por ejemplo, en Santa Cristina había cero, en el Orzán de un metro y en Finisterre de cuatro. ¿Cómo puedes hacer la misma normativa para las tres playas?", señala. "Si ayer había alerta naranja... es que todo el invierno es alerta naranja", se queja.
"Quiero que esto sirva para que piensen. Me parece una norma demasiada genérica y que desde Santiago no se puede decidir lo que pasa en cada playa", apunta y va más allá: "Yo creo que lo mejor es dejar que cada surfista decida si entra o no. Y si quieren, pues que inviertan en concienciación. Llevamos reclamando muchos años carteles con información sobre las corrientes, flotadores con una cuerda, cursos de primeros auxilios… Yo tiraría más por ahí que no en prohibir".
Si realmente fuera peligroso, él sería el primero en no meterse. "Claro. Pero hasta ahí dejaría decidir al propio surfista hasta dónde quiere arriesgar... Aunque ahí ya entendería que hubiera más debate", insiste. "Yo me leí la normativa, la de playas que sacó el ayuntamiento ahora en septiembre de 2025, y pone que con situaciones de emergencia, por seguridad, se prohíbe el acceso a la playa para cualquier cosa. Pues yo ahí añadiría, excepto surf", dice y pone como ejemplo: "¿Te imaginas que en Nazaré prohíban surfear con olas grandes? No tiene sentido y creo que están a tiempo de arreglarlo".























