Filipe Luis, de la banda de Riazor a comandar a un Mónaco líder
El histórico lateral zurdo del Dépor se hace grande en los banquillos en un club que busca recuperar su época dorada

Que el Deportivo se ha convertido en los últimos años en un vivero de entrenadores no es algo nuevo. Son numerosos los jugadores que han pasado por A Coruña que deciden continuar su carrera en los banquillos una vez que han colgado las botas. Y lo cierto es que, aunque hay experiencias de todo tipo, alguno de ellos destaca especialmente. Tal vez el caso más evidente sea el de Lionel Scaloni, que ha llevado a la selección argentina a lograr sus mayores éxitos de las últimas décadas. Pero hay otro que también apunta maneras. Se trata de Filipe Luis, aquel lateral zurdo brasileño que se hizo dueño y señor del flanco zurdo blanquiazul hasta que fue traspasado al Atlético de Madrid en 2010. Es un jugador que dejó huella en la ciudad herculina y que ahora ilusiona en Mónaco tras ganarlo todo con el Flamengo en su primera gran experiencia como entrenador. Antes, ya había triunfado sobre el terreno de juego.
Filipe llegó al Dépor en el verano de 2006 cedido por el Rentistas. En aquel momento, era un prometedor futbolista que había pasado por las canteras de grandes del fútbol europeo como el Ajax y el Real Madrid, pero no había demostrado aún su talento en la élite. Fue en A Coruña donde lo hizo. Y eso que al principio le costó ser titular. Tardó en convencer al entrenador, Joaquín Caparrós, de que era el adecuado para su puesto. El técnico utrerano llegó a alinear a Manuel Pablo, lateral derecho, en el flanco zurdo. Pero al final lo logró. Partido a partido, temporada a temporada, fue creciendo hasta convertirse en uno de los laterales más cotizados del continente. En todo el proceso, fue importante el papel de Miguel Ángel Lotina, entrenador que apostó decididamente por él y le ayudó a exprimir todo su potencial.
Culebrón con el Barça
Tanto creció que, en el verano de 2009, protagonizó uno de los culebrones del mercado de fichajes. El Barcelona de Guardiola, considerado en aquel momento el mejor equipo del mundo, se lo quería llevar a toda costa, pero su oferta económica no llegó a convencer en las oficinas de la plaza de Pontevedra. El jugador llegó incluso a declararse en rebeldía durante aquella pretemporada, y se negó incluso a posar para la foto oficial del equipo. Pero sus medidas de presión no funcionaron. El presidente del club en aquel momento, Augusto César Lendoiro, no cedió. La oferta del Barcelona no aumentó y Filipe se quedó. “Querían fichar a un titular a precio de suplente”, aseguraba el propio Lendoiro sobre aquel fichaje frustrado.
En el inicio de la temporada, había dudas sobre el rendimiento de Filipe después de dejar tan claro que no quería seguir en el Dépor. Pero poco tardó en despejarlas todas a base de fútbol y buenas palabras. Hizo borrón y cuenta nueva para recuperar su mejor nivel y para meterse de nuevo en el bolsillo a una afición que siempre le había considerado uno de los suyos. Cuando estaba en su mejor momento, se lesionó en una jugada dramática que también tuvo como protagonista al guardameta del Athletic, Gorka Iraizoz. Ambos chocan en una acción que acaba en gol del brasileño pero con un elevado peaje: una fractura de peroné. Filipe se perdió por lesión gran parte de la temporada, aunque se recuperó a tiempo para volver a jugar antes del final del campeonato. Cuando llegó el verano volvieron los rumores sobre su marcha. Esta vez, el Dépor lo traspasó al Atlético de Madrid por unos doce millones de euros más variables.
En el equipo colchonero se hizo aún más grande, ganó títulos y disputó dos finales de Liga de Campeones. Pasó también por el Chelsea y se retiró en el Flamengo en 2023. Apenas un año después, con las botas recién colgadas, se hizo dueño y señor del banquillo del histórico equipo brasileño con tan solo 38 años. Estaba para jugar, pero ya era el entrenador.
Aunque no tenía experiencia previa en los banquillos, Filipe lo ganó todo con el Flamengo. Antes de ser destituido en marzo de este año por un flojo inicio de temporada, conquistó la Copa de Brasil. la Supercopa, el Campeonato Carioca, la Serie A y la Copa Libertadores. Aunque el final en el club no fue el soñado, su legado ya es imborrable.
Hace poco más de un mes, llegó al Mónaco como el hombre elegido por el club para tratar de recuperar la grandeza perdida en una liga absolutamente dominada por el PSG en los últimos años. Y de momento, y con la prudencia de que solo van dos jornadas disputadas, Filipe ya tiene a su Mónaco como líder, tras ser el único equipo que ganó los dos partidos jugados. Además, fue el primer entrenador en ganar sus tres primeros encuentros oficiales con el club desde el mítico Arsène Wenger. Con la del pasado fin de semana ante el Olympique de Marsella ya son cuatro. Mónaco tiene nuevo ídolo.
“Ser competitivo y ganar es la base. Puedes atacar mucho, pero si encajas muchos goles, no será bueno. Siempre digo que atacar te permite ganar partidos, pero la defensa permite ganar títulos”, aseguró en su presentación el técnico brasileño con nacionalidad polaca. A sus 41 años, tiene por delante una carrera prometedora, pero Filipe Luis ya ha demostrado que, aunque tiene un gran futuro, ya es por encima de todo un entrenador con mucho presente.













