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Aficionados del Liverpool cantan You''ll never walk alone
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Diez himnos de equipos de fútbol para la historia, diez procedencias diferentes

Un repaso a las liturgias prepartido más memorables del balompié mundial revela diferentes orígenes entre los cánticos encargados, los adoptados e incluso los que no tenían nada que ver con el fútbol

La coreografía de un estadio de fútbol alcanza uno de sus máximos cuando entona un himno. Y ahí hay variables. Por un lado, la de las aficiones que han hecho suyas canciones o extractos de letras que no se escribieron para glosar a un equipo en concreto, o que ni siquiera tienen que ver con el fútbol. Por otro, y más habitual en España, la de piezas musicales producidas para que acompañar a los equipos y fomentar una comunión con ellos. Repasamos diez himnos, liturgias previas a partidos, que a nadie dejan indiferente.

  • Roma. “Roma (non si discute, si ama)”. Es algo más que el himno del club, es la declaración de amor a una ciudad. France Foootball lo clasificó como el segundo mejor himno de la historia del fútbol tras You’ll never walk alone. La frase que va entre paréntesis no se cita en la letra del himno, pero se toma de una sentencia muy popular del actor Renato Rascel pronunciada en 1951 cuando el equipo desciende a la Serie B. El caso es que en 1974 a raíz de una canción grabada por Giorgio Chinaglia, gloria del archirrival Lazio, un grupo de romanistas se plantea dedicar una a sus colores. Entre ellos estaba el intérprete, el cantautor Antonello Venditti. La canción se lanzó en público en el Estadio Olímpico en diciembre de 1974 y se adoptó como himno del club.

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  • Hibernian. El club fundado por irlandeses de Edimburgo es tan clásico que tiene el honor de ser el vencedor del Partido Decisivo del Campeonato del Mundo de Fútbol. Se jugó en 1887 y enfrentó al campeón de la Copa inglesa, el Preston North End, con el de la escocesa. Quizás entonces el mundo del fútbol se acababa en las Islas. Así que es sencillo entender que la Copa es una competición fetiche para el club. Ganó la 1887, lo hizo de nuevo en 1902 y tuvieron que pasar 114 años para que un gol en el descuento en la final contra el Rangers le volviese a poner en el palmarés. No fue un partido cualquiera porque fue la primera vez en la historia de la competición que al duelo definitivo llegaban dos escuadras que en aquel momento jugaban en Segunda División. El triunfo del Hibernian generó una catarsis en Hampden Park que llegó al culmen cuando por megafonía, y tras recibir el trofeo, sonó Sunsihine on Leith, una balada ochentera de The Proclaimers que en 1988 llegó al número 41 de la lista de éxitos en Gran Bretaña y que se adoptó como himno no oficial del club cuando en los años noventa el presidente del archirrival Hearts amagó con comprar el Hibernian, seguramente con aviesas intenciones. 

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  • Sevilla. “Lo escribí en tres horas, de 12 a 3 de la madrugada”, dice Francisco Javier Labandón Pérez, más conocido como El Arrebato, sobre “Una tarde cualquiera”, el himno del Sevilla, una iniciativa del club para su centenario, en 2005. El club abrió un concurso de ideas y le llegó un canción que marcó tendencia. “Cuentan las lenguas antiguas / Que un 14 de octubre nació una ilusión / Su madre fue Sevilla y le prestó su nombre / Y para defenderlo le dio a una afición”. Y así fue como legó la rumba-pop a la liturgia futbolera. 

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  • Juventus. La Signora ha tenido a lo largo de su historia hasta cinco himnos. El último ha pegado fuerte, hecho por encargo en 2007, “Juve, storia de un grande amore” se encargó a dos letristas de Eros Ramazzotti. A partir de ahí se tejieron unos arreglos que le dan un swing peculiar para ser interpretado además a coro por el estadio y generar una atmósfera de euforia y pertenencia antes de los partidos. En realidad de eso se trata cuando alguien se plantea un himno futbolístico.

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  • Wydad Athletic Club. “Toujours on va gagner (Siempre vamos a ganar)”, canta con pasión la hinchada del Wydad Casablanca con una letra adaptada a una tonadilla popular en los estadios. La mezcla de francés y árabe trufada con reivindicaciones sociales y amor a los colores impresionan porque además se escenifica con una apabullante coreografía.

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  • Liverpool, Celtic y Borussia Dortmund. El You’ll never walk alone es un inopinado himno futbolístico. Compuesto en Estados Unidos por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para Carousel, un musical que se popularizó en Broadway al final de la Segunda Guerra Mundial. En 1963 un cuarteto de Liverpool que no era The Beatles lo puso al día. Eran Gerry and the Pacemakers, que lo integraron en su primer LP, un disco con el que llegaron al número uno de las listas británicas con un sencillo que no era el que luego se convirtió en eterno. Con todo, You’ll never walk alone también lideró las listas de éxitos. Gerry Marsden murió en 2021 a los 78 años, pero medio mundo canta hoy aquella canción que tanto le gustaba de niño y que acabó versionando.

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  • Arsenal. Hace cuatro años el cantautor inglés Louis Dunford compuso The Angel, una pieza con la que quería homenajear a la villa de Islington, su localidad natal al norte de Londres. Dunford es del Arsenal, uno de los iconos de esa zona de la capital británica, pero nunca pensó que aquella creación acabase en el Emirates. Pero un extracto de apenas 40 segundos del final de The Angel lo adoptaron los seguidores del equipo y lo empezaron a popularizar en desplazamientos. Las redes sociales le dieron otro impulso y Mikel Arteta, siempre atento a encontrar tesoros que conecten a afición y equipo, empujó para que sonase en el Emirates. Lo hizo por primera vez en mayo de 2022 antes de un partido contra el Leeds y lo que allí se generó fue lo que se espera de un himno. Así que ya se canta siempre. 

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  • FC Porto. Antes de que los himnos fuesen capital en el fútbol el FC Porto ya tenía el suyo. Pero lo mejor de todo es que su gente lo sigue entonando antes de cada partido en O Dragao. "Oh, meu Porto, onde a eterna mocidade / Diz à gente o que é ser nobre e leal / Teu pendão leva o escudo da cidade / Que na história deu o nome a Portugal". La versión más famosa es la de Maria Amelia Canossa, vigente desde 1952 y esa, grabada en el Teatro de Sao Joao de la Praça da Batalha, es la que suena añeja y orgullosa en el estadio portista. Todo sin perjuicio de que el club promueva otras canciones que apoyan al equipo y que suenan antes de los partidos, pero no tienen la catalogación de himno.

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  • Barcelona. El Cant del Barça se estrenó en 1974 con motivo del 75 aniversario de la entidad y según apunta el club en su página web es una pieza “con mucha fuerza, rítmica, y con un contenido de afirmación (“tenemos un nombre, lo sabe todo el mundo”), pero sobre todo de integración (“somos la gente azulgrana, no importa de donde venimos”, “una bandera nos hermana”) y de persistencia (“se ha demostrado que nunca nadie nos podrá torcer”)”. Lo que consiguieron es un himno reconocible y entonable que sigue plenamente vigente.

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  • Lazio. Antes de Voa llegó el Vola Lazio Vola, obra del cantautor Toni Malco y se convirtió en himno del club por aclamación popular. Lazio. Su autor, Toni Malco, recordó no hace mucho en la prensa italiana como fue el proceso de creación: “En 1983, después de que mi amigo Venditti escribiera el himno de la Roma, Chinaglia me pidió que grabara algo para la Lazio. Escribí toda la noche y salió". 

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En una recopilación de himnos que atiende a valoraciones emocionales y musicales es complicado colocar las de los equipos latinoamericanos, donde la imaginación de la grada supera en mucho a la de las composiciones oficiales, pero más que para crear himnos para generar otro tipo de pieza que se interpreta durante los partidos como la versión de la afición de Racing de Avellaneda de una canción de la Mosca que con el tiempo, y retoque en la letra, fue la banda sonora del triunfo de Argentina en el Mundial de 2022