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Argentina remonta (1-2) a Inglaterra y jugará la final del Mundial contra España

Dos goles en el tramo final del partido castigan la racanería del equipo de Tuchel

Segundo gol argentino a Inglaterra, testarazo de Lautaro
Segundo gol argentino a Inglaterra, testarazo de Lautaro
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Una vigorosa reacción en los últimos siete minutos ha clasificado a la final del Mundial a Argentina, gracias a los goles de Enzo Fernández en el 85 y al de Lautaro Martínez en el 92. España aguarda en una final apasionante.

Inglaterra se fue en ventaja con un gol de Anthony Gordon en el 55, pero los Tres Leones no resistieron a la vigorosa reacción del campeón del Mundial jugado hace cuatro años en Catar.

Dos veces los postes y otras tantas del guardameta Jordan Pickford salvaron a Inglaterra, hasta que los cambios y el equipo encabezado por Lionel Messi, quien participó en las dos acciones de la remontada, cambiaron la historia de un partido en Atlanta que comenzó muy tenso en el Mercedes-Benz.

La final de la edición 23 de la Copa del Mundo, el esperado partido número 104, se jugará este domingo en el MetLife Stadium, de Nueva Jersey a partir de las nueve de la noche, hora española.

De nuevo contra las cuerdas y a un paso de la eliminación, abajo 0-1 en el marcador en el minuto 85, Argentina firmó este miércoles en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta una remontada épica con goles de Enzo Fernández y de Lautaro Martínez para prolongar la pesadilla de Inglaterra en la Copa del Mundo y sellar el billete para su segunda final consecutiva, esta vez una 'Finalissima' contra España.

Leo Messi, que entregó la asistencia con la derecha para el gol de Lautaro en el minuto 96, liderará a Argentina el próximo domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, a por la segunda Copa del Mundo de su carrera y por la cuarta estrella de la Albiceleste, que ya comenzó la fiesta en el Mercedes-Benz Stadium.

Lo pasaron mal los hombres de Lionel Scaloni tras recibir el 0-1 de Anthony Gordon, pero acabaron celebrando, incluso después de un milagro de Jordan Pickford y de un doble poste de Alexis Mac Allister.

La Copa del Mundo se jugará entre los dobles campeones de América y La Roja, vigente campeona de Europa. La Finalissima que nunca se disputó en primavera, tendrá su teatro en Estados Unidos.

"Tenemos unas ganas bárbaras", aseguraba Scaloni en la rueda de prensa de la víspera. No podían faltar motivaciones para ambas selecciones, en un gran clásico de la Copa del Mundo, que marcó momentos icónicos de la historia del fútbol y, esta vez, con un billete para la final en juego. Esas ganas acabaron premiando a la Albiceleste.

Y se notó en el campo desde el primer momento. Tan solo fueron necesarios dos minutos para que saltaran las primeras chispas, tras una dura de Enzo Fernández a Anderson.

En un ambiente vibrante, con los corazones de las dos aficiones repartidos entre los dos fondos, el partido se jugó con alta tensión, constantes choques en los balones divididos y protestas. Leo Messi intentó romper esquemas en el 37, con una extraordinaria jugada entre tres hombres que obligó a Anderson a llevarse una amarilla para pararle.

Con más choques físicos que fútbol, las dos selecciones regresaron a los vestuarios con todo abierto, y con la necesidad de atreverse para desequilibrar el partido.

Comenzó mejor Argentina la reanudación, pero precisamente cuando la Albiceleste subió sus líneas, fue Inglaterra en castigar. Un pase largo para Jude Bellingham comenzó una jugada que acabó con un centro de Morgan Rogers que Gordon remató en el segundo poste tras adelantarse a Nahuel Molina.

Argentina se encontraba contra las cuerdas. Y la respuesta fue Messi. Las jugadas ofensivas de la Albiceleste se centralizaron en su zurda, con Inglaterra encerrada en su mitad de campo, jugando el tipo de partido en el que más cómoda se siente.

Lo rozó la Scaloneta en el 68, justo antes de la pausa de hidratación, con un cabezazo de Nico González tras un gran centro de Messi, pero Pickford firmó una magnífica intervención para despejar. El portero del Liverpool tuvo que dar las gracias al poste minutos después, cuando un cabezazo de Mac Allister tras un centro de De Paul le había fulminado.

Parecía una sentencia para Argentina. Pero este Mundial ha visto a la Albiceleste resurgir prácticamente en cada partido de eliminación directa. Y lo volvió a hacer.

Esta vez ante un coloso mundial como Inglaterra, y sin goles de Messi. Con Tuchel reforzando la zaga inglesa ante la lluvia de centros, Enzo Fernández encontró la luz desde los 22 metros para fulminar a Pickford y empatar el duelo.

Inglaterra, que había perdido brillo ofensivo, pagó el golpe psicológico. Y Argentina, en un Mercedes-Benz Stadium que sonaba casi como la Bombonera, fue a por más. Lo logró de la mano de Lautaro Martínez, que aprovechó un perfecto centro de Messi con la derecha para enviar al fondo de las mallas de cabeza el balón que deja a la Albiceleste a un paso de repetir título.

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