Maggie Thatcher: ¿puedes oírme?
Noruega e Inglaterra buscan un lugar en semifinales después de verse las caras en dos fases previas: la primera, en 1981, dejó el primer triunfo nórdico y una celebración épica en la radio nacional

Inglaterra y Noruega se verán las caras por decimotercera vez en su historia, este sábado la primera en una fase final mundialista (23.00 horas, TVE1/Dazn), pero la quinta si contamos las fases previas mundialistas. Es ahí donde los vikingos firmaron sus más brillantes y más recordadas actuaciones ante los inventores del fútbol.
El balance favorece claramente a Inglaterra. Los británicos ganaron siete partidos y sacaron tres empates, con 27 goles a favor y siete en contra. Los escandinavos ganaron los dos partidos restantes. Solo dos, pero qué victorias.
Los cuatro primeros duelos tuvieron carácter amistoso. En el primero, en 1937, Inglaterra venció en Oslo por un contundente 0-6. Un año después, Noruega visitó St. James’ Park, en donde redujo distancias al perder por 4-0. En 1949 volvieron a medirse en el Ullevaal Stadion, con triunfo inglés por 1-4. En 1966, dos semanas antes de comenzar la única Copa del Mundo que ha conquistado Inglaterra, nueva visita de los Three Lions a la capital noruega, y nueva goleada (1-6), con un póker de Jimmy Greaves.
Las tornas empezaron a cambiar en el primer cruce oficial, en el grupo 4 de la fase previa del Mundial 82 que completaban Hungría, Rumanía y Suiza. Pese a que la selección de Ron Greenwood volvió a machacar a los noruegos en su estreno en Wembley (4-0), en el primer encuentro de la liguilla, la devolución de la visita dejó una de esas dos imborrables victorias escandinavas.
Y eso que Inglaterra lideraba el grupo, con 7 puntos en 6 partidos –las victorias valían 2 todavía–, pese a haber caído en Bucarest (2-1) y en Basilea (2-1), y que Noruega ocupaba la última plaza, con 4 puntos en otros tantos encuentros. Y eso que Bryan Robson abrió el marcador al cuarto de hora. Tom Lund empató en el 35 y Hallvar Thoresen, con la inestimable ayuda de Terry McDermott, hizo el 2-1 antes del descanso. Los vikingos aguantaron todo el segundo tiempo para hacer historia aquel 9 de septiembre de 1981. La victoria trajo consigo una famosa reacción del comentarista radiofónico Bjorge Lillelien, completamente fuera de sí. “Somos los mejores del mundo. Hemos batido a Inglaterra 2-1 en fútbol. Es increíble. Inglaterra, la casa de los gigantes. Lord Nelson, Lord Beaverbrook, Sir Winston Churchill, Sir Anthony Eden, Clement Attlee, Henry Cooper, Lady Diana. Los hemos vencido a todos. Maggie Thatcher, ¿puedes oírme? Tenemos un mensaje para ti en el marco de la campaña electoral. Hemos dejado a Inglaterra fuera de la Copa del Mundo. Como se dice en tu idioma, en los bares de boxeo alrededor del Madison Square Garden en Nueva York, ‘Your boys took a hell of a beating’”. La expresión se traduce como “tus chicos recibieron una paliza tremenda”. El diario The Observer calificó la desgarrada alocución de Lillelien como el mejor comentario deportivo de la historia. A lo largo de los años se han producido numerosas versiones en Gran Bretaña y Escandinavia.
Pese a todo, Inglaterra se coló en el Mundial de Naranjito, gracias a un gol de Paul Mariner en el último partido, ante Hungría. Y Noruega fue última. Sin embargo, aquel partido supuso un punto de inflexión. Solo cinco de aquellos héroes tenían experiencia fuera del país. El central Einar Jan Aas acababa de fichar por el Nottingham Forest tras dos años –con escasa participación, eso sí–, en el Bayern Múnich, para convertirse en el primer noruego en el fútbol inglés. El volante Roger Albertsen jugaba en el Winterslag belga tras una campaña en el Feyenoord y otra en el ADO La Haya. El ariete Arne Larsen Okland pertenecía desde 1980 al Bayer Leverkusen. El delantero suplente Arne Dokken acababa de firmar con el Panathinaikos. Y el héroe Thoresen iniciaba aquel verano una fantástica carrera en el PSV Eindhoven después de cinco buenos años en el también neerlandés Twente. Los demás jugaban en clubes locales de una liga no profesional. Mucho han cambiado las cosas desde entonces.
Por eso, Noruega se plantó en Wembley, el 14 de octubre de 1992, como líder del grupo 2, tras arrollar a San Marino en Oslo (10-0), batirla sin alardes a domicilio (0-2) y ganar a Países Bajos (2-1). La selección dirigida por Egil ‘Drillo’ Olsen sacó un empate en Londres (1-1), donde David Platt adelantó a los locales y un golazo de Kjetil Rekdal estableció la igualada definitiva.
Inglaterra volvió a Oslo el 2 de junio de 1993. Para morder el polvo. El equipo de Drillo se impuso con goles de Oyvind Leonhardsen y Lars Bohinen (2-0) que valieron un paso de gigante hacia USA 94. Ya solo cinco de los trece noruegos militaban en equipos locales. Justo al revés que en 1981. Entre ellos estaba Goran Sorloth (Rosenborg), padre de Alexander. El portero Erik Thorstvedt (Tottenham, padre del actual mundialista Kristian) y los laterales Gunnar Halle (Oldham) y Stig Inge Bjornebye (Liverpool) actuaban en la Premier. Rune Bratseth capitaneaba la defensa del Werder Bremen, en una Bundesliga en la que también actuaba el zaguero Roger Nilsen (Colonia). Rekdal jugaba en Bélgica (Lierse), Bohinen en Suiza (Young Boys) y el ariete Jan Aage Fjortoft en Austria (Rapid). Esta vez sí, y no como vaticinó erróneamente Lillelien, Noruega dejó fuera del Mundial a Inglaterra. Y además se clasificó, no como en 1981. Los dos pasaportes a Estados Unidos fueron para ellos y Países Bajos.
Desde entonces, Inglaterra y Noruega solo se han medido en cuatro amistosos. Empates sin goles en Wembley (1994) y el Ullevaal (1995) y sendos triunfos británicos por la mínima en Oslo (2012, gol de Ashley Young) y nuevamente en Wembley (2014, tanto de penalti de Wayne Rooney). Este sábado, Inglaterra se mide a otro de sus muchos fantasmas mundialistas. El que nació una noche en que un grupo de jugadores semiprofesionales tumbaron a los inventores del fútbol y en que un comentarista de radio desafió a la ‘Dama de Hierro’.














