España alcanza los octavos haciendo ruido ante Austria (3-0)
Doblete de Oyarzabal y gran partido de Cucurella con dos asistencias

“Ahora es cuando empieza el Mundial”, avisaba Lamine Yamal en la previa. Y España parece haber llegado al torneo justo a tiempo. Austria no suponía el obstáculo más grande en el camino, pero la suficiencia (3-0) con la que el equipo se planta en los octavos de final hace pensar que puede aspirar a todo.
No todos los futbolistas están preparados para cargar de primeras con el peso del favoritismo. Lo está demostrando España desde que arrancó la Copa del Mundo. Porque más allá de cuestiones físicas o estados de forma, la chispa y la alegría que probablemente fueran fruto de la inconsciencia y la falta de responsabilidad en 2024, han tornado en responsabilidad y presión después de levantar la Eurocopa y llegar a esta cita con el objetivo de volver a coronar. La selección caminó con cautela durante la fase de grupos y lo hizo también en el primer cruce sin red. No ayudan los céspedes de los multimillonarios estadios americanos, donde se cuida con mucho más celo el envoltorio que lo que toca llevarse a la boca.
Y así le costó arrancar al combinado nacional ante una Austria que salió dispuesta a presionar como manda el libreto de su entrenador, pero que pronto se vio obligada a dar un paso atrás. No tanto porque España fuera capaz de sacarse de encima la presión, pero sí porque los errores propios con la pelota le dieron a Lamine Yamal y sus socios el empujón que necesitaban. El atacante culé va poco a poco encontrándose con su mejor versión y se fue siempre que pudo a por su par. A menudo conseguía irse, pero no encontraba rematadores en la poblada área austríaca. Pedri y Olmo acompañaron a su socio habitual y España fue creciendo con el paso de los minutos hasta encerrar en su propio campo a un rival que recibió la propia medicina de la presión tras pérdida.
El propio Dani Olmo avisó con un buen disparo desde la frontal que fue repelido por un defensa. Cucurella logró adelantar a la selección, pero el colegiado anuló incomprensiblemente el tanto por una supuesta falta al portero en la salida de un córner. En un Mundial en el que todos los árbitros están dejando jugar, a veces incluso en exceso, sorprende que un roce como el de Cubarsi a Schlager fuese penalizado y ni siquiera revisado después de que el balón terminase en el fondo de la red.
Cayó la resistencia de Austria pasada la media hora sin que Lamine tuviera que intervenir. Al menos de forma directa. Porque toda la atención que atrae la joven estrella española permitió que Pedri encontrase sin ningún tipo de rival a varios metros a Baena y Cucurella. El primero rompió al espacio para dejar todavía más solo al nuevo lateral del Real Madrid, que de forma inteligente puso el balón en el área raso al punto de penalti. Todos los defensores habían corrido hacia su portería, mientras que Oyarzabal volvió a demostrar ser el más listo de la clase. El más listo y el más certero, embocando con la zurda para abrir el marcador minutos después de que el guardameta le negara con una gran parada un buen disparo cruzado.
Acoso y derribo
España sabía que había encontrado el ritmo y no quería dejar pasar la ocasión de gustarse. Le sobró el tiempo de descanso, pero regresó a la segunda parte dispuesta a sentenciar el encuentro lo antes posible. Con Pedri a los mandos, el equipo nacional fue tejiendo una tela de araña en la que cada posesión no solo amenazaba la portería de Austria, sino que construía un frontón más adelante de su propia línea divisoria que suponía un auténtico Everest para el rival.
Solo la poca finura en los últimos metros de un cansado Lamine evitó que el segundo tanto llegara antes. Lo hizo pasada la hora de encuentro, en una jugada que resume a la perfección las buenas sensaciones que estaba teniendo el grupo de Luis de la Fuente. No fue la jugada más limpia, pero siempre había superioridad de jugadores españoles para llevarse el balón aunque se escapara unos metros. La redonda le llegó a Baena en el área y su centro lo remató, cual delantero centro, el lateral derecho Pedro Porro, que merodeaba la frontal listo para activarse en caso de perder la posesión, pero que vio la oportunidad de apuntarse un tanto y conectó un cabezazo canónico. Ya sobre el 90 y después de que el asedio continuase, Oyarzabal extendió su idilio con el gol internacional firmando el definitivo 3-0. l











