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Mundial 2026

Yugoslavia también juega su Mundial

Los dieciseisavos de final juntan a 63 jugadores de origen balcánico, con once hijos o nietos de yugoslavos defendiendo a otros países

Granit Xhaka, el capitán suizo de origen albano-kosovar, marca de penalti ante Bosnia-Herzegovina, una de los dos naciones exyugoslavas que participan en el Mundial 2026
Granit Xhaka, el capitán suizo de origen albano-kosovar, marca de penalti ante Bosnia-Herzegovina, una de los dos naciones exyugoslavas que participan en el Mundial 2026
EFE/PETER KLAUNZER
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Las consecuencias de la Guerra de los Balcanes fueron devastadoras. El conflicto bélico que estremeció al mundo a principios de los 90 dividió a la antigua Yugoslavia, acabó con la vida de cientos de miles de personas y obligó a otras tantas a buscar su sitio en otros lugares. Diversos países alojaron a grandes comunidades que huyeron del horror. Ahora, pese a conservar los vínculos con su tierra de origen, son ciudadanos de las naciones que los acogieron. Todo ello se ve reflejado en el deporte y, como no podía ser de otra manera, en el Mundial.

La antigua Yugoslavia apenas representa algo menos del 0,2% de la población mundial, pero la presencia de futbolistas originarios de esas tierras en los dieciseisavos de final del Mundial alcanza el 7,6%. Ese porcentaje multiplica por 40 al número total de ciudadanos exyugoslavos. Este hecho se produce, en primer lugar, gracias a los 52 futbolistas de las selecciones de dos repúblicas exyugoslavas, Croacia y Bosnia-Herzegovina, clasificadas entre las 32 mejores. Pero es que además, otras nueve selecciones cuentan con once futbolistas más de sangre yugoslava. Es decir, 63 futbolistas de origen exyugoslavo forman parte de los 832 presentes en los primeros cruces.

Aleksandar Pavlovic (Alemania). El pivote del Bayern nació en Múnich en 2004, de padre serbio y madre alemana. Posee la doble nacionalidad, pero ha desarrollado toda su carrera en Alemania y siempre ha jugado para la Mannschaft, en sub-21 y absoluta.

Besfort Zeneli (Suecia). Nacido en la localidad sueca de Säter en 2002, el centrocampista del Union Saint-Gilloise belga jugó para Kosovo, tierra de sus padres, en categoría sub-21, tras rechazar a la selección sueca. Sin embargo, la oportunidad de defender al combinado escandinavo absoluto le hizo cambiar de opinión en septiembre de 2024. Sus padres nacieron en una familia albanesa de Selac, en la frontera kosovar, y su hermano Arber es internacional con Kosovo.

Niko Sigur (Canadá). El lateral derecho pertenece desde los 19 años al Hajduk Split, lo cual deja patente su vínculo con el país de sus padres. Nacido en Burnaby en 2003, también ha sido internacional sub-21 con Croacia, pero a nivel absoluto ha decidido defender a su país de nacimiento.

Dejan Ljubicic (Austria). Vino al mundo en Viena en 1997, en el seno de una familia de croatas de Bosnia, el tercer grupo étnico más grande del país. Aunque la pasada campaña jugó en el Dinamo Zagreb, ha fichado por el Schalke alemán, toda su carrera en selecciones, desde categorías inferiores, la desarrolló con su país de nacimiento.

Marko Arnautovic (Austria). También ha jugado siempre para Austria, donde nació en 1989, poco antes del estallido del conflicto en la tierra de su padre, pues su madre es austríaca. El goleador austríaco nunca ha jugado en un club del país de su progenitor.

Sasa Kalajdzic (Austria). El tercer vienés de origen balcánico de la selección austríaca nació en 1997. Sus padres bosnios huyeron de la guerra. El delantero del LASK Linz solo solo ha defendido a Austria, con la sub-21 y la absoluta.

Christian Pulisic (Estados Unidos). Una de las estrellas de la selección yankee nació en Hershey (Pennsylvania) en 1998, de padres norteamericanos de origen croata e italiano. Su abuelo paterno era de la isla de Olib (Croacia) y su abuela materna procedía de Sicilia. El jugador del Milan ha sido internacional estadounidense sub-15, sub-17 y absoluto y, aún así, también posee la nacionalidad croata.

Milos Degenek (Australia). Nacido en 1994 en Knin (Croacia), capital de la autoproclamada República Serbia de Krajina, en el seno de una familia serbo-croata que emigró a Sydney cuando el central del Apoel chipriota tenía seis años. Pese a crecer y formarse en Australia, defendió a Serbia en categoría sub-19 y militó en dos etapas (2019-2022 y 2023-24) en el Estrella Roja. Eso sí, también jugó para los Socceroos sub-17 y sub-23 antes de llegar a la absoluta.

Ajdin Hrustic (Australia). El otro balcánico de Australia –de padre bosnio y madre rumana– ya nació en el país oceánico, en Dandenong (estado de Victoria) en 1996. El centrocampista del Heracles neerlandés, con una larga carrera en Europa (Groningen, Eintracht Frankfurt, Verona y Salernitana) solo ha vestido la camiseta australiana, a nivel sub-23 y absoluto.

Granit Xhaka (Suiza). Nacido en Basilea, en 1992, donde emigró su familia albanesa de Kosovo dos años antes, tras el estallido de la guerra. Pese a su fuerte vínculo con sus orígenes –incluso su mujer también es albanesa de Kosovo y su hermano Taulant fue internacional albanés– solo ha sido internacional suizo, con la sub-17, sub-18, sub-19, sub-21.

Ardon Jashari (Suiza). Otro jugador de etnia albanesa, en su caso de familia asentada en Kumanovo (Macedonia del Norte). Sin embargo, el compañero de Pulisic en el Milan ya nació en Suiza, en Cham (cantón de Zug). Su recorrido internacional se ciñe a Suiza, a la que ha defendido en categoría sub-21 y absoluta.

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