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Mundial 2026

La ‘Desgracia de Gijón’ sobrevuela Kansas City

Un empate entre Argelia y Austria clasificaría a ambos este domingo, con el recuerdo del 1-0 pactado por alemanes y austríacos en El Molinón que eliminó a los argelinos en 1982

Wolfgang Dremmler dispara a la portería de Friedrich Koncilia en presencia de Bruno Pezzey durante el Alemania Federal-Austria del Mundial 82, el partido bautizado como ‘Desgracia de Gijón’
Wolfgang Dremmler dispara a la portería de Friedrich Koncilia en presencia de Bruno Pezzey durante el Alemania Federal-Austria del Mundial 82, el partido bautizado como ‘Desgracia de Gijón’
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Hay partidos que marcan un antes y un después en el fútbol, para lo bueno y para lo malo. Lo ocurrido tal día como hoy de 1982 en el estadio de El Molinón pertenece al segundo grupo, aunque al menos sirvió para provocar un cambio sustancial en el desarrollo de los Mundiales que, con los mismos protagonistas, vuelve a estar en entredicho 44 años después.

El 25 de junio de 1982 se cierra el grupo 2 de la primera fase del Mundial de España. El estadio gijonés es el escenario de un duelo entre Alemania Federal y Austria, después de que el día anterior, Argelia y Chile disputen el primer encuentro de la jornada final en el Tartiere ovetense, con triunfo africano por 3-2. Ese resultado deja la clasificación encabezada por Austria con 4 puntos, los mismos que los Fennecs, segundos. Los germanos son terceros con solo 2, ya que son sorprendidos por los argelinos en el primer encuentro (1-2). Chile, con el marcador a cero tras su tres partidos, ya está de vuelta a casa.

La ‘Mannschaft’ necesita ganar a Austria para acceder a la siguiente ronda. No le vale otro resultado. A Austria la clasifica todo lo que sea sumar e incluso una derrota por un margen máximo de dos tantos. Un triunfo alemán por tres o más goles coloca en la segunda fase a teutones y magrebíes.

Nadie empieza a sospechar nada hasta que Horst Hrubesch, el fornido delantero centro alemán, marca el 1-0 en el minuto 10. El ritmo y la intensidad del juego caen a partir de entonces hasta límites insospechados. Nadie ataca. Nadie entra al rival. Muchas sonrisas en el campo, gestos de complicidad y pequeñas charlas, todavía sin taparse la boca. La relación entre ambas naciones, que para empezar comparten idioma oficial, no necesita presentación. En una época en que los principales clubes no pueden contar con más que dos o tres extranjeros, el central Bruno Pezzey juega en el Eintracht Frankfurt y el volante Reinhold Hintermaier lo hace en el Nuremberg. Además, otros tres jugadores austríacos tienen pasado en la Bundesliga: el alemán de nacimiento Bernd Krauss (Borussia Dortmund), Roland Hattenberger (Fortuna Colonia y Stuttgart) y Kurt Jara (Duisburgo y Schalke 04).

Solo dos jugadores se rebelan contra el pacto de no agresión. Lo hace Wolfgang Dremmler por parte alemana. Y por los austríacos Walter Schachner, que incluso es amonestado por el escocés Bob Valentine. El motivo, reclamar ante el colegiado cuando sus compañeros interrumpieron una jugada suya que pudo acabar en gol en el minuto 77.

El público, mayoritariamente español, abuchea a ambos conjuntos. Retumba el habitual "¡Fuera, fuera!". En la segunda parte, los cánticos se recrudecen ante la inacción de los veintidós futbolistas. Primero suena el “¡Que se besen, que se besen!”. Después, los ánimos a la gran perjudicada por el ‘tongo’: “¡Argelia, Argelia!”. Más adelante, los hinchas gijoneses dedican cánticos a su equipo: “¡Sporting, Sporting!”. La indignación es extensiva a algunos hinchas argelinos presentes, que lanzan billetes al terreno de juego. También a alemanes y austríacos. El locutor de la ARD germana se niega a seguir narrando el partido en la segunda mitad. El comentarista de la televisión pública austríaca incluso pide a la audencia que apague sus televisores. La ‘Desgracia de Gijón’, ‘La vergüenza de Gijón’ o el ‘Pacto del Molinón’ son algunos de los adjetivos que recibe un partido que hace que la FIFA cambie, en México 86, las jornadas finales de la fase de grupos para disputarlas en horario unificado.

Han pasado 44 años y Austria y Argelia vuelven a cruzar sus caminos en un Mundial. Un empate en su duelo de la madrugada del próximo domingo en Kansas City clasifica a ambas para dieciseisavos de final. Eso sí, como segunda y tercera. Y la segunda, probablemente, tenga como rival en el primer cruce a España, el país donde ambas selecciones iniciaron una enemistad para siempre.

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