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Mundial 2026

El viaje de 32 años que mutó a Estados Unidos

En 1994 no tenía liga profesional y solo contaba con media docena de futbolistas en Europa, pero su gran inicio resucita la pregunta: ¿ganará un Mundial algún día?

Once inicial de Estados Unidos ante Brasil en los octavos de final del Mundial de 1994
Once inicial de Estados Unidos ante Brasil en los octavos de final del Mundial de 1994
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El mundo del fútbol lleva muchos años haciéndose una pregunta. ¿Podrá Estados Unidos ganar algún día el Mundial? El soccer nunca había calado hondo en la sociedad norteamericana, aunque si hoy el seleccionado de las barras y estrellas puede presumir de haber sido el primero en certificar su clasificación para dieciseisavos de final es gracias a la semilla plantada en 1994.

La selección de Mauricio Pochettino ha protagonizado sendas demostraciones frente a Paraguay (4-1) y Australia (2-0). Cierto es que sus rivales no han sido de primerísima fila. Aunque el despliegue físico y velocidad del juego estadounidense han elevado la ilusión en el principal de los tres países anfitriones del torneo.

Toda esta historia tiene un punto de partida el 4 de julio de 1988. En el Día de la Independencia, la fiesta nacional estadounidense, la FIFA concede la organización de la décimo quinta Copa del Mundo –por delante de las candidaturas de Brasil y Marruecos– a un país sin liga profesional desde 1984 y que solo se había clasificado para tres de las catorce ediciones anteriores: 1930, 1934 y 1950. Poco más de un año después, la selección logra su clasificación para el Mundial de Italia, su primera fase final en 40 años. En el torneo transalpino queda claro que, pese a los avances, la Federación estadounidense tiene un duro reto por delante. Tres partidos, tres derrotas: 1-5 ante Checoslovaquia, 0-1 frente a Italia y 1-2 contra Austria.

Equipo titular norteamericano ante Australia en la segunda jornada del grupo D del Mundial 2026
Equipo titular norteamericano ante Australia en la segunda jornada del grupo D del Mundial 2026
EFE/STEPHAN BRASHEAR

Sin liga y con apenas un puñado de futbolistas en Europa, la federación decide crear una concentración permanente. La selección estadounidense se convierte en un equipo, en manos de un técnico con amplia experiencia en la Concacaf. El serbio Bora Milutinovic ya conduce a México en 1986 y a Costa Rica en 1990. La concentración permanente trae consigo un aumento sustancial de los partidos, ya que la selección no tiene que disputar las eliminatorias al ser anfitriona de la fase final. Estados Unidos juega 17 encuentros en 1991, 21 en 1992 y nada menos que 34 en 1993. Los progresos se plasman en la US Cup –una especie de precursora de la Copa Confederaciones– a doce meses del Mundial. Después de una sola victoria en los quince primeros partidos del año, incluido el 0-2 ante Brasil en el partido inaugural del torneo, los norteamericanos vencen a Inglaterra (2-0), con goles de Tom Dooley y Alexi Lalas, dos símbolos de la globalidad del equipo estadounidense. Dooley nació en Alemania, de madre germana y padre militar norteamericano. Su formación futbolística es 100% teutona. El melenudo Lalas vino al mundo en Michigan, aunque su padre era griego. Aquel equipo también da la cara ante la vigente campeona mundial, Alemania (3-4).

En 1994, antes de comenzar el Mundial, Estados Unidos juega otros 18 partidos, con celebradas victorias sobre Noruega (2-1) y México (1-0). Milutinovic convoca para el torneo final a 14 jugadores de la concentración permanente. Eso sí, cuatro de ellos –el guardameta Tony Meola (Brighton y Watford), el centrocampista Frank Klopas (AEK Atenas), el carrilero Paul Caligiuri (Hamburgo, Meppen, Hansa Rostock y Friburgo) y el ya mencionado Dooley (Pirmasens, Homburg-Saar y Kaiserslautern)– ya saben lo que es jugar en el Viejo Continente. Del resto, seis actúan en Europa, uno en México –Cle Kooiman, del Cruz Azul– y otro, Hugo Pérez, en Los Angeles Salsa, conjunto de la APSL, una liga estadounidense amateur de solo siete equipos.

De los seis europeos, solo dos juegan en Primera. Son el delantero Roy Wegerle, que marca seis goles con el Coventry City, undécimo en la Premier League, y el extremo Earnie Stewart, autor de siete dianas en 32 partidos con el Willem II, octavo clasificado en el campeonato neerlandés. En segunda inglesa actúan el volante John Harkes –que con el Derby County pierde la final del playoff de ascenso ante el Leicester– y el portero Juergen Sommer, que ronda el descenso a Tercera con el Luton Town. La lista la completan el volante Tab Ramos, que logra el ascenso a Primera con el Betis –14 partidos, 11 de titular y ningún gol– y el ariete Eric Wynalda, jugador del Saarbrücken de la segunda categoría alemana.

Un golazo de falta de este último da un punto a los yankees en su debut ante Suiza (1-1). El triunfo ante Colombia (2-1) con el tristemente célebre autogol de Andrés Escobar les vale un histórico pase a octavos, antes de caer frente a Rumanía (0-1). En el primer cruce, Bebeto pone las cosas en su sitio pese a que Brasil juega con diez desde el minuto 43 por expulsión de Leonardo (0-1). El héroe deportivista pone fin al sueño estadounidense, pero aquello no es más que el punto de partida a tres décadas de constante crecimiento. La MLS, fundada a finales de 1993, arranca al fin casi dos años después del Mundial, el 6 de abril de 1996. Aquella primera temporada solo cuenta con la participación de diez clubes. Hoy ya son el triple: 30 formaciones.

El de 2026 es el décimo Mundial desde 1990. Desde entonces, Estados Unidos solo ha faltado a la cita en Rusia 2018, ha alcanzado los octavos de final en sus tres últimas apariciones (2010, 2014 y 2022) y en 2002 firmó su mejor actuación moderna –fue tercera en la primera edición, en 1930–, cuando alcanzó los cuartos de final, en los que un solitario gol de Michael Ballack la apartó de las semifinales.

Gregg Berhalter tiene en sus manos el resultado de 32 años de trabajo y evolución. Hoy, el seleccionador trabaja con cinco futbolistas de la Premier League, tres de la Bundesliga y de la Ligue 1, dos de la Serie A y uno de la Liga EA Sports –14 en total, el mismo número de los que en 1994 pertenecían a la Federación–, además de otros que actúan en grandes clubes como Celtic o PSV. Y, quizá aún más importante, es que siete convocados militan en conjuntos de la MLS. Poco o nada que ver con aquel viaje iniciático de 1994.

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