El ímpetu del rebautizado Gavi no es motor suficiente para una ‘España B’
Jugó con la selección un año después y lideró a un equipo con ocho debutantes y muchas precauciones

Un año después, Pablo Páez Gavira ‘Gavi’ encontró a orillas del Atlántico su rebautismo como jugador de la selección española de fútbol. Porque eran, exactamente, 364 los días que el centrocampista sevillano llevaba sin vestirse con la camiseta roja, ‘gafe’ para él en noviembre del 2023. A aquel parón internacional llegaba el futbolista del Barcelona como una de las mayores certezas de un Luis de la Fuente que empezaba a encontrar la fórmula para construir a un equipo ganador, que venía de triunfar en la Nations League y enfocaba la Eurocopa con notables perspectivas.
Fue finalmente campeón continental España unos meses después en Alemania, aunque lo fue sin Gavi en el césped. Porque en aquel encuentro contra Georgia disputado en Valladolid, ahora territorio santo para el deportivismo, todo se empezó a torcer para el sevillano. En un mal giro, el ligamento cruzado anterior de su rodilla dijo ‘basta’. Y comenzó su calvario particular, que le privó de disfrutar de la tercera Euro de España como uno más de la plantilla.
El chico tenía todavía 19 años y aunque las lesiones nunca vienen bien, toda su carrera estaba por recorrer. Un cruzado no era nada ajeno al día a día del futbolista. Tocaba apretar los dientes y recuperarse. Así fue. O parecía. Porque once meses después, el canterano del Barça volvía a los terrenos de juego en el Estadio Olímpico de Montjuic, ante el Sevilla. Fue un regreso que tuvo que ser progresivo y que acabó con el mediocampista disputando algo más de 1.500 minutos totales entre todas las competiciones y, en el último momento, entrando en la lista de De la Fuente para la fase final de la Nations League, disputada en Alemania.
Era junio del 2025 y, aunque testimonial, su aparición en las semis ante Francia anunciaba un regreso inminente. Pero no fue así. En septiembre del 2025, cuando empezaba a coger de verdad la forma, un daño en el menisco de su rodilla ya operada le obligó a frenar de nuevo. Fue un mazazo para Gavi, que cayó en el pozo más oscuro en el que se puede sumir un deportista.
Tras un nuevo proceso de recuperación duro, el andaluz volvió cinco meses después. En marzo, justo a tiempo para recuperar el nivel, colarse en la citación de Luis de la Fuente para el Mundial y liderar a la ‘unidad B’ en el amistoso ante Irak previo a partir hacia territorio americano.
Sesteo
Fue el de Riazor un duelo más descafeinado que los habituales compromisos internacionales de la ventana de junio. Si a esa fecha FIFA suelen llegar los jugadores sin energía después de una extenuante temporada, cuando lo que está a la vuelta de la esquina es una cita mundialista, las precauciones se extreman. Nadie quiere gastar un gramo de energía de más. Nadie quiere meter el pie donde no debe. Se trata de ir en modo ‘ahorro de batería’ para llegar lo mejor posible al gran torneo.
Lo ven así los futbolistas por norma general, menos un Gavi que lideró a una irreconocible España. Aprovechando las ausencias de pesos pesados como Rodri, Pedri, Fabián o Fermín —que no estará disponible por una fractura en un dedo del pie—, el futbolista del Barcelona asumió galones en una sala de máquinas enteramente culé. Con el ‘9’ a la espalda, su dorsal habitual con ‘La Roja’, Gavi ejerció como el mejor mediocentro defensivo, el mejor organizador y el mejor llegador un año después de su último partido internacional y 32 meses después de su última titularidad con De la Fuente.
Nueve duelos de 13 posibles ganó el Los Palacios, que incluso se cargó con una amarilla en la primera mitad para cortar un contragolpe. A lomos de su ritmo, España dibujó los mejores ataques en una primera parte en la que fue superior a través del ataque posicional y generó a partir de la presión tras pérdida. Logró adelantarse con una contra bien trenzada por la asistencia invisible de Borja Iglesias y la cabalgada de Ferran Torres. Pero no tuvo respuesta al empate de Irak, que aprovechó un exceso de confianza de Joan García.
Quedaba toda la segunda parte por delante para irse de España con mejores sensaciones. Pero entonces, el choque se convirtió en un carrusel de cambios que acabó con el irreductible Gavi como capitán de España hasta el 60, cuando cedió su sitio a Javi Guerra, uno de los ocho debutantes con la absoluta en Riazor.











