Alfredo Relaño: “Puse en la tele lo que yo quería ver desde fuera”
El histórico periodista fue protagonista en el Foro Martín Ferrand, que organiza DXT Campeón

Con el mundo del fútbol y del deporte con la mirada puesta en el Mundial de Estados Unidos, el histórico periodista Alfredo Relaño Estapé (Madrid, 1951) hace parada en A Coruña para compartir en el Foro Martín Ferrand buena parte de su experiencia. El creador de un formato histórico como el que en su día propuso ‘El Día Después’ y que dejó pegada en medios como El País o la Cadena Ser compartió con todos los presentes en el Salón de Actos de la ONCE en la ciudad herculina sus vivencias. Fue en un evento enmarcado dentro del foro creado con motivo del 30 aniversario de DXT Campeón, en una conversación con Rubén Ventureira, director editorial de El Ideal Gallego, y Juan L. Cudeiro, director de DXT Campeón y subdirector editorial de El Ideal Gallego. La presentación del evento, bajo el título de ‘La revolución televisiva’, corrió a cargo de José Gerardo Fernández, director comercial del grupo El Ideal Gallego.
Durante la charla, de casi hora y media de duración, Relaño repasó su trayectoria en los medios de comunicación y también aportó su particular perspectiva del Deportivo, y también tuvo tiempo para responder a las preguntas de sus asistentes. A continuación, un resumen con lo más destacado de la charla, en la que también se mostraron vídeos de ‘El Día Después’.
¿Cómo decide ser periodista?
Mi padre me enseñó francés en los libros de Tintín. Él era reportero, y me hizo gracia la idea de relacionarte con las cosas antes y contarlas después. He disfrutado el periodismo, aunque se mezclaba con mi pasión por el deporte. Mi hobby ha sido mi profesión, no tenía la sensación de estar trabajando. Siempre pensé en ser periodista de periódico en papel. Es lo que consumía cuando era niño. No se me pasaba por la cabeza la radio y la tele no existía. En mi casa, la tele entró en el 68, con los Juegos olímpicos. No pensaba ser periodista deportivo en particular, pero el azar te va llevando ahí. Y yo nunca salía en la radio, menos en alguna tertulia, ni en la tele, aunque acabé trabajando en esos medios.
¿Cómo fue la formación del primer equipo de deportes de Canal Plus?
Hay una inyección gallega muy fuerte. Yo había pasado de El País a la Ser, y se hablaba de la tele y me insinuaban que me podía tocar a mí deportes. Y hubo un Real Madrid-Barcelona en el que pasaron muchas cosas. Expulsiones de Martín Vázquez, de Cruyff... Y todo se veía muy rápido en la retransmisión: las repeticiones, los planos de lo importante.... Y me dije que si algún día hacía tele, quería a ese equipo. Me enteré de que lo había hecho el equipo de deportes de la TVG. El realizador era Víctor Santamaría, un tipo poco sonado para lo mucho que aportó. Me dijo que tenía a cuatro personas de realización con él. Yo no sabía nada de tele, ni siquiera lo que era un productor. Él vino con su equipo y se unieron Carlos Martínez como narrador y Jorge Valdano y Michael Robinson de comentaristas. Era una tele de pago, algo que no era habitual. Había que hacerlo bien. Empezamos con gente de primer empleo. Es más difícil desaprender que aprender. Yo quería poner en la televisión las cosas como a mi me gustaría verlas, no como se estaba haciendo.
¿Cuál es la clave para identificar el talento joven?
Yo creo que la mirada. Y dejar a uno que se desarrolle tal como es, estimular lo que cada uno tiene de diferencial, no ser uniformizador. Robinson sustituye a Valdano y no sabía ni hablar bien español, Maldini es un trastornado del fútbol... y hacen de eso su virtud. Se dice en un anuncio: “Sé tú mismo, los demás puestos ya están cogidos”. Todos valemos para algo, pero a veces no es para lo que te manda tu jefe. Recuerdo por ejemplo a Josep Pedrerol, que hacía entrevistas en el palco y tenía mucho ingenio. Una vez estaba al lado de Mendoza y dijo en directo que iba a entrevistar a alguien muy importante en la historia del fútbol. y le dijo a Mendoza que seguro que entendía que esa persona no fuese él. Y es que a su lado estaba también Pelé y se puso a entrevistarlo.
¿Cómo fue pasar de la prensa escrita a la tele?
Yo también paso entremedias por la radio, por la Ser. La radio es difícil, es elegir la voz y confiar en él. Gente como De la Morena, Gabilondo... ellos mandan en directo. La tele es más coral. El martes veíamos el partido televisado todos juntos y también ‘El Día Después’, y haciamos autocrítica.
Nosotros en la tele teníamos una ventaja: no teníamos la presión de la audiencia, nos jugábamos las judías en los abonados. En las autonómicas hacían un partido cada mes, nosotros eramos siempre los mismos. En el.verano teníamos dos meses de vacaciones, no hacíamos nada ese tiempo.
En general, la humanidad tiende a copiar lo que se ha hecho antes. Yo veía mucho déficit como aficionado al fútbol. Quise poner en la pantalla lo que yo quería ver. Poner una cámara en las escaleras cuando suben los jugadores... Cosas que ahora que ahora parecen básicas pero que no se habían hecho.

En su día, fueron pioneros en ponerle un micrófono a un árbitro durante un partido. Fue en un Atlético de Madrid-Deportivo a Pajares Paz. ¿Cómo se les ocurrió?
Se me ocurrió a mí. Se notaba la diferencia de trato entre los jugadores de los dos equipos. No era aún el SuperDépor, si no el arbitro los trataría distinto. Le dijimos que le íbamos a permitir ver previamente lo que iba a salir. Lo mismo hicimos cuando metimos una cámara en el vestuario del Logroñés. Carlos Aimar, el entrenador, no quería que saliera. En el descanso, el propone una jugada y la hacen y ganan el partido. Aún así, él no quería que se emitiese y hasta fue a protestar al programa de García. Pero se emitió. El Logroñés nos había permitido meter esa cámara en el vestuario a cambio de que fuésemos a retransmitir un partido suyo. Eso da una idea de lo que era Canal Plus. Ahora es habitual, pero antes la gente no estaba acostumbrada ni a ver lo que pasaba en el túnel de vestuarios.
Ahora, a esto le llaman ‘Inside’ y está controlado por los clubes.
Eso no me gusta. Nosotros lo hacíamos con un cierto reparo. Si hubiese una escena fea o inapropiada, morbosa, la hubiésemos eliminado, porque no buscábamos eso. Pero sí saber que pasa en un vestuario en el descanso de un partido.
Es recordado un vídeo de Benito Floro cuando entrenaba al Real Madrid.
Sí. Fue en un Lleida-Real Madrid. Pegaba unos gritos que se oían desde fuera del vestuario, desde el pasillo, y nosotros grabamos ese vídeo desde ahí. Estaba Nico Abad como redactor. A mí Floro me parecía un poco impostor. Se ponía gafas sin graduación para parecer interesante. Si el gritar de esa manera lo hace Javier Clemente no llama la atención, pero que lo hiciera él sí era llamativo, porque de cara al público trasmitía la imagen contraria.
Nico dijo que teníamos eso grabado, la Ser se enteró y también lo querían emitir. Mendoza llamó para preguntar que era, y le dijimos que ya lo vería. No era un partido trascendente y a Floro se le veía desesperado.
¿Cuál era la clave para conseguir esas imágenes?
Nuestros redactores (Daimiel, Maldini, Nico Abad...) iban a los campos y contratábamos a un cámara de esa ciudad. Y al cámara, muchas veces ya veterano, le costaba seguir las órdenes de un redactor de 21 años que le decía que no siguiese el juego, sino a un matrimonio discutiendo en la grada, a Hugo Sánchez picarse con a Ablanedo... Les llamaban los panaderos porque se pasaban la noche preparando horas de imágenes en bruto para que después en el ‘Senado’ (Michael Robinson, Nacho Lewin, yo...) decidiésemos lo que se emitía, que obviamente solo eran unos minutos.
Consiguieron que su programa lo siguiese mucha gente a la que no le gustaba el fútbol.
Llegamos a tener 20% de audiencia. El programa se emitía en abierto aunque el canal era de pago. Tuvo mucha audiencia no futbolera y femenina, era una visión integral. Se veía todo lo que hay en torno al fútbol, como el señor que va al estadio y pierde a su hijo y tienen que avisar por megafonía.
¿Cómo era su relación con los clubes?
Siempre procurábamos que fuese buena. Mandábamos cuatro videos a cada club de los partidos que emitíamos. Al gerente, al entrenador y a los jugadores que habían destacado. Y siempre respetábamos todas sus indicaciones en los campos. Poníamos una especie de vía de tren para las cámaras que llamaba la atención, y a veces los árbitros no dejaban ponerla. O no querían que pusiésemos las cámaras en determinadas zonas. Y respetábamos eso.
¿Le gusta la tele que se hace ahora?
Más unas cosas que otras. Se podría decir que me conformo, pero echo cosas en falta. A veces hay realizadores que por exceso de cámaras que se confunden. En general, creo que no se ha ido mucho más allá en estos últimos años. Pero bueno, veo el Mundial por televisión y me conformo.
¿Usted hubiese permitido en su época que un producto que hace La Liga le colocase a sus propios redactores?
No. Eso es culpa de que ya no hay periodistas entre los que gestionan los contratos. A mí eso de que pase algo y no se pueda enfocar... Ningún redactor va a ser morboso para sacar la cara de un señor muriéndose, pero sí hay que mostrar lo que pasa. Muchas veces estás viendo un partido y ves que el juego está detenido. Sabes que está pasando algo, pero no sabes el qué. Son ideas que en parte vienen de América, de la NBA, pero no todo lo americano tiene que ser siempre necesariamente bueno, aunque es cierto que tienen buenas ideas.
David Vidal, que fue en su día jugador del Deportivo, cree que cuando era entrenador le caricaturizaron y que eso le perjudicó en su carrera.
Puede ser. Pero hay una simbiosis. A él le gustaba el personaje. Nunca hubo intención de agredirle. En aquel tiempo le gustaba y le hizo muy popular. Después de estar yo, hay cosas que no me gustaron. Se hicieron vídeos que yo no hubiese permitido que se hicieran.
¿Hasta que punto fue importante la aportación de Canal Plus para el crecimiento de la Liga Española? En aquellos años noventa, era considerada la mejor Liga del mundo y se pagaban grandes cantidades por los derechos televisivos del campeonato.
La tele de pago fue importante, pero las retransmisiones de las televisiones autonómicas también fueron clave. Hablaban en tu lengua y aportaban una cercanía que era importante. Se creó una afección a clubes locales muy grandes que se estaba perdiendo. La gente volvió a ser de los equipos de su ciudad, en un momento en el que mucha gente ya era solo del Real Madrid o del Barcelona, y después, de su equipo local, por si acaso. Canal Plus aportó un dinero de más que resultó importante para los clubes. Italia se perdió en el detalle, en la táctica, y acabó siendo aburrido. Era una Liga en la que estaba Maradona y a la que todos los jugadores querían ir. Ahora Inglaterra tiene más dinero y lo gasta peor. Tienen más habitantes, más nivel de vida y más mercado exterior. Nuestro idioma se habla en espacio más futboleros, en Argentina y en México son más de sus equipos. Tenemos dos marcas tremendas que son el Madrid y el Barcelona, gracias sobre todo a Messi y Cristiano Ronaldo. Han estado juntos, a la vez, cada uno en un equipo. Han sido una hormona de crecimiento muy importante. Había ligas de cien puntos gracias a ellos. Hoy puedes ser campeón de Liga con 85 puntos, pero cuando estaban ellos, no.
¿Cuál es el primer recuerdo que tiene del Deportivo?
Mi padre me hizo abonado del Real Madrid con once años y el primer partido en la temporada 62-63 fue contra el Dépor. Me caía bien el Dépor, porque de ahí vino Amancio. Me gustaba también su escudo y el Teresa Herrera, que era un trofeo de verano muy importante. Tengo varios recuerdos del Dépor de aquellos años, como el de Beci en el Bernabéu, que le pegaba a Benito. Siempre he tenido con el Depor una mirada familiar. Amancio fue mi primer jugador favorito, ese regate casi brujo que tenia me encantaba. Sostuvo al Madrid en los años de decadencia del equipo. Y años después, en Canal Plus, nos coincidió de lleno con el crecimiento del SuperDépor, que era un equipo referente en aquellos años noventa.
En aquel tiempo, el entrenador del Dépor era Arsenio Iglesias, que también acabó dirigiendo al Real Madrid en el tramo final de su carrera. ¿Qué imagen se tiene en Madrid de su figura?
La de un sabio que daba importancia a los valores esenciales del fútbol y se alejaba del cuento, que ya empezaba a haber algo de eso. Ahora, un entrenador de ese estilo sería Mendilibar, por poner un ejemplo. En el Real Madrid no le fue bien porque era un equipo que estaba en descomposición. Pero consiguió hacer campeón a un equipo como el Deportivo, que no estaba acostumbrado a pelear por esos objetivos. Y lo hizo además después de perder la Liga del penalti de Djukic. Al año siguiente, consiguieron sobreponerse a ese varapalo y ganar la Copa del Rey. Yo le vi jugar, por los pelos, en el último tramo de su carrera en el Oviedo. En esa delantera también estaban otros hombres importantes, como es el caso de Sánchez Lage. En Madrid se le ve como un hombre admirado que hizo grandes cosas con el Dépor.
¿Qué recuerdo tiene de Lendoiro? Usted llegó a negociar derechos televisivos con él.
Sí, para el Teresa Herrera. Era muy correoso a la hora de negociar. Te tenía negociando hasta las seis de la mañana después de llevarte a cenar, pero tenía fair play. A mí me gustaba Lendoiro. Dejó aquí una trampa tremenda, pero también esa Torre Eiffel que fue el SuperDépor. Ganar la Liga, la Copa del Centenariazo, ser el primer español en ganar en Múnich y hacerlo también en otros campos legendarios... Luego eso se pagó, pero fueron años de orgullo y entusiasmo que quedan ahí para siempre. Ahora, el Dépor está de nuevo en Primera, y aunque fueron muchos años fuera de la categoría, todos los éxitos siguen ahí. Estas cosas hay que valorarlas siempre con la perspectiva del tiempo. Con el paso de los años, se valoran más los éxitos.
¿Cómo vivió usted desde la distancia estos años en los que el Deportivo estuvo fuera de la élite e incluso del fútbol profesional?
Atónito y deseando que volviera lo antes posible. Esos cuatro en los que estuvo en la tercera categoría, ya fuese Segunda B o Primera RFEF, fueron años en los que miraba cada semana como iba, si estaba arriba en la tabla y cerca de subir. Siempre con la sensación de que volvería, antes o después. En el imaginario de cada uno, hay equipos que para uno siempre son de Primera, independientemente de la categoría en la que jueguen. Por ejemplo, los equipos que eran de Primera cuando empecé a ver futbol siempre serán de Primera para mi. Y al Dépor siempre lo veía como un club especial por todo lo que nos había dado en sus años dorados en el fútbol español, y me resultaba difícil verlo en una categoría tan baja. Por suerte, ahora ha conseguido por fin el ascenso a Primera.












