Nuno Paiva y Jacobo Copa, compañeros de equipo y vecinos de pupitre: "Nos sentamos en primera fila"
Los jugadores del Liceo coinciden por las mañanas en el entrenamiento y por las tardes en el aula donde estudian el ciclo superior de Tafad

Por las mañanas, Nuno Paiva (Póvoa de Varzim, 1994) y Jacobo Copa (A Coruña, 2006) comparten pista en el Palacio de los Deportes de Riazor entrenando con el Liceo. Por las tardes, vuelven a coincidir aunque en un escenario bastante diferente, una de las aulas del centro liceísta donde los dos han empezado a estudiar Tafad (técnico superior en actividades físicas y deportivas). Con bola y stick y con apuntes y bolígrafos, compañeros de equipo y clase.
“No estaba pactado”, desvelan. Es más, si se descuidan, se enteran el mismo día de la presentación. “Una semana antes de que empezaran las clases estábamos hablando, no sé si fue por el teléfono o en el vestuario, y yo comenté que iba a hacer este ciclo y fue cuando Nuno me dijo que él también”, comenta el coruñés. Una casualidad. No tanto si se tiene en cuenta que el deporte ya es el nexo común entre ellos. Un poco más si se atiende a la diferencia de edad: el portugués sopló este verano las 32 velas mientras que Copa, el benjamín de la plantilla, tiene tan solo 20.
Paiva, de hecho, ya cuenta con estudios universitarios. “Hice la carrera de márketing”, recuerda. Incluso hubo un momento de su vida en el que priorizó la carrera académica a la deportiva. Primero se formó. Después probó suerte en el hockey y ya con 25 años apostó fuerte por él y probó suerte lejos de su zona de confort, lo que hace de él un jugador con un trayectoria diferente a la de la mayoría. Ahora, asentado su segunda temporada en el Liceo y pasada la treintena, apuesta por compaginar ambas facetas. “Ya llevo tiempo interesado en el tema deportivo y en el Liceo me daban esa opción de estudiar y lo he aprovechado”, afirma el portugués.
En el caso de Copa, hizo un cambio de expediente. “El año pasado estaba en un ciclo superior de logística y distribución, que también estaba bien y me gustaba. Pero como a mí lo que realmente siempre me gustó fue el tema del deporte y como me dieron la oportunidad de cambiarme sin dejar de lado todo, incluso me convalidaron algunas asignaturas, también lo aproveché”, relata el coruñés. “Uno de los compañeros se sorprendió al vernos, de que unos profesionales estudiásemos. Pero el hockey no es ni mucho menos el fútbol. Ni aunque lo fuera. Creo que es importante tener un plan B”, añade Copa.
“Tengo la carrera de márketing, pero también me interesa el deporte”
“El hockey no es el fútbol, pero aunque lo fuera, siempre hay que tener un plan B”
De momento solo llevan dos semanas de curso y aún están conociendo las clases, profesores y compañeros. “La presentación y poco más”, aclara Paiva. “Sí, sí, pero nos sentamos en primera fila para portarnos bien”, le responde Copa entre risas. Pero sí que es cierto que ya les tocó estar fuera prácticamente la segunda semana porque se marcharon con el equipo a hacer una pequeña concentración a Bueu y después a jugar el fin de semana a Vigo. Es un ensayo de lo que se encontrarán cuando la temporada eche a rodar, suba la exigencia y se acumulen partidos entre semana y viajes, sobre todo los de Europa.
“Somos un poco privilegiados porque nos ayudan un montón y tanto la dirección como los profesores saben que estamos en el equipo y nos ponen muchísimas facilidades a la hora de posibles faltas que podamos tener, porque a la hora de trabajos y exámenes somos como los demás, si no sabemos no aprobamos”, dicen sobre cómo hacen para compaginar. El resto lo ponen ellos con su esfuerzo. Terminan de entrenar pasadas las dos del mediodía. Se marchan a comer y a las 15.30 horas ya está sonando el timbre.
Son una extraña pareja porque sus perfiles son muy diferentes. Veterano y con fama de responsable uno. Más joven y hablador otro. Pero se entienden a la perfección. En la pista ya había esa conexión y ahora trasladan al aula el compañerismo aprendido en el mundo del deporte. Comparten apuntes y han acordado que cuando haya que hacer trabajos en equipo, formarán pareja. “Estamos para ayudarnos”, aseguran.
También para tirar el uno del otro. Y para pasarse la mayor parte de cada jornada juntos. “Venimos al entrenamiento, nos vamos para Matogrande, comemos en la residencia, también como algún otro compañero. Eso ya lo hacíamos el año pasado. Pero ahora coincidimos algunas horas más por las tardes”, explican. Aunque no todos los días son iguales y como Copa tiene algunas asignaturas convalidadas, a Paiva le toca ir solo a esas clases. El coruñés, además, tiene que meter otra variante en la ecuación porque también entrena a las categorías inferiores de la cantera liceísta.
No son los únicos jugadores de la plantilla del Liceo que están estudiando. Bruno Saavedra, que aún se encuentra en la concentración de la selección española previa a los World Skate Games (se quedó como primer reserva y se tiene que quedar hasta que sus compañeros viajen por si le pasa algún imprevisto a alguno de ellos) compagina el deporte profesional con la carrera de Medicina. “Bruno es mi compañero de habitación cuando vamos a los partidos de fuera de casa y ya viví el año pasado el verle cargando con los apuntes”, señala Copa.
Por eso no cree que él lo vaya a hacer. “Los llevaremos de paseo”, se ríe Paiva. “Sinceramente, es que es un poco complicado. Apetece poco ponerse a estudiar cuando estás preparándote para jugar un partido. Yo personalmente no estoy para eso. Cuando tengo que estar centrado en el hockey, estoy en eso. Y cuando tengo que centrarme en los estudios, también”, continúa. “Ya tendremos tiempo para los apuntes”, añade Paiva.
Tiene más experiencia en los estudios que Copa, cuya gran asignatura pendiente no está sin embargo en el aula, sino sobre el asfalto después de suspender el examen del carnet de conducir. No sale el tema, pero sus compañeros por detrás no dejan que se le olvide. “¡Gracias por no preguntar!”, se despide sinceramente el pequeño de la plantilla verdiblanca para cambiarse a toda velocidad después del entrenamiento y llegar corriendo a clase. De momento no lo necesita. Nuno es su compañero de equipo, su vecino de pupitre y ahora también, su chófer.
Una pretemporada “muy larga”, pero enfocada en la Supercopa y el Barça
Tanto Nuno Paiva como Jacobo Copa están deseando que empiece la competición. “Son meses muy largos”, reconoce el portugués. “Y todavía nos quedan tres semanas para el primer partido oficial, pero tenemos que llegar ahí a tope y poder disputar ese título que tanto queremos”, añade. De momento, el equipo lleva cuatro amistosos en los que se ha ido notando la evolución. “Se ha planteado una pretemporada de menos a más y cada vez más nos aproximamos a ese mejor momento. Los primeros partidos fueron un poco más duros a nivel físico y estos últimos en Vigo fuimos y mejor de piernas, de pulmón y de cabeza, que también es importante pensar”, valora.
“Kike (el preparador físico) nos está cuidando muy bien y nos vinieron genial los dos partidos de Vigo para cambiar un poco, que no fuera entrenar todo el rato”, opina Copa. “Ya supone ponerse las cosas, la equipación... La semana que viene nos vamos a Portugal a jugar contra Barcelos y Braga, que también apetece. Después ya es la presentación en casa y luego a tope a por la Supercopa, que el primer objetivo son esas semifinales contra el Barça”, finaliza.
















