Un hermano pequeño en la reserva del Liceo
El filial se refuerza para seguir creciendo en la OK Bronce y para estar preparado para nutrir a un primer equipo que esta temporada contará con un jugador menos

Un filial tiene que cumplir dos funciones básicas y entrelazadas: servir de hervidero de crecimiento para los jugadores jóvenes y que estos estén preparados para dar el salto para nutrir al primer equipo en el momento en el que sea necesario. Es lo que ocurre con el del Liceo. Por segunda temporada consecutiva competirá en la OK Bronce, tercera categoría nacional, esperando seguir la línea ascendente que ya marcó el curso pasado, pero a la vez pendiente de las necesidades del conjunto de la OK Liga, que con una plantilla corta (el año pasado eran once, este diez) necesitará recurrir a ellos en más de una ocasión. “Sobre todo para entrenar. Ya hemos creado un plan para que, en función de sus estudios y ocupaciones, siempre vaya uno”, desvela Pichu Galvani.
El técnico argentino vuelve a coger las riendas de un equipo verdiblanco que mantiene la base de la temporada pasada. Las caras nuevas son las de Tila Paz, que vuelve a casa después de estar desplazado en Madrid, donde jugó en el Rivas; Hugo Naveira, que procede del Escola Lubiáns y se unirá a su hermano Isaac; el portero Iago Nine, formado en Obradoiro y que pasó por Santiago y CDM; el vasco Unax Macías, que llega desde el Santutxu, y Diego Veiga, que llega desde el CDM. En el apartado de bajas hay que contar hasta cinco: Markel Muñoz (Lubiáns), Xian Martínez, Pedro Ramilo (Oleiros), Lucas Fernández (Alcobendas por motivos de estudios). La quinta sería la de Eloi Martínez. El portero sube al primer equipo, pero se incorpora al cuerpo técnico como preparador físico.

“Yo puedo haber sido jugador profesional de esto, pero soy licenciado en Informática y no sé cuántas vueltas hay que dar y por qué. Le dije al club que a este nivel los chicos no podían estar así y coincidió que justo Eloi terminó la carrera, se comprometió y ayuda a que haya un ambiente de camaradería y a que todos estén muy motivados”, explica Galvani, que cree que se dan todos los factores para que el grupo pueda dar un salto de calidad, lo que ya se advierte en una primera semana de entrenamientos con mucho ritmo. “Estamos haciendo cosas que probablemente hagan pocos equipos de Bronce. Esta semana completaremos ocho sesiones, doblando el martes y el jueves”, añade.
Las perspectivas son buenas. “Mantuvimos el bloque del año pasado en líneas generales y se ha incorporado gente muy buena. Además, hemos sumado juventud, pero también un poco de experiencia, lo que le dará más equilibrio el equipo”, valora sobre la elaboración de la plantilla. “Hicimos un equipo que creo que es bastante más competitivo que el año pasado. Así que creo que va a ser un año lindo. La gente que vino va a aportar muchísimo y espero que podamos estar mucho más tranquilos que el año pasado”, desea. El Liceo acabó noveno en la OK Bronce de la temporada pasada y aunque llegó a coquetear con los puestos de descenso, finalmente no tuvo problemas para mantener la categoría, yendo de menos a más y con una segunda vuelta en la que sacó muchos puntos.
“Fue un buen año, Los chicos pasaron de estar jugando en Liga Gallega a pasar a jugar en bronce y el salto es grande”, analiza el argentino. “Al principio nos costó un poco, hasta el mes de diciembre, pero después dieron un salto de calidad muy grande y lo demostraron en la pista”, reconoce. Se podría decir que pagaron la novatada (“ninguno había jugado en categoría nacional”) y los errores típicos de la juventud. “Tenían esas cosas de desconcentrarse y por ahí es por donde éramos bastante vulnerables. Pero lo fuimos trabajando y llegué a final de temporada muy contento porque el equipo estaba jugando al hockey como habíamos planeado”, dice.
"El primer equipo va a necesitar nuestra ayuda en los entrenamientos. Yo propongo, ellos se lo ganan en la pista y Juan Copa decide"
La idea es retomar el nivel donde lo habían dejado el curso pasado y seguir creciendo a partir de ahí. “Hay muy buen grupo, que yo trato de que eso sea muy importante dentro de los equipos de los cuales yo formo parte. Llevamos poco, pero tengo muy buenas sensaciones. Estoy contento con el equipo que hemos logrado y ahora hay que trabajarlo para que sigan siendo un bloque fuerte”, apunta. Con el ascenso a la OK Plata de Oviedo Roller, Ordes y Escola Lubiáns, la categoría perdió algunos de sus gallos, por lo que no es descabellado aspirar a dar un salto también en la tabla. “El club no me lo ha pedido, pero tampoco lo descarto”, indica. “Tengo claro que el equipo que hay es para que estemos peleando. El club en ningún momento me ha puesto ese objetivo, pero tampoco me ha prohibido que yo haga un equipo fuerte. La idea es salir, competir y después ya se verá”. Así desde el primer día, que será el 27 de septiembre, cuando reciba al Compostela en un Elviña 2 que espera que esté listo tras un verano de obras para solucionar los problemas de goteras.
Primer equipo
Galvani no deja de lado esa simbiosis necesaria con el primer equipo. Porque ese es el objetivo final más allá de clasificaciones y resultados. “Hay que estar preparados para lo que necesiten de nosotros a lo largo del año”, insiste. El trabajo, aunque por separado, es paralelo y siguiendo una línea y una idea comunes. “Estoy en contacto permanente tanto con Juan Copa como con Kike Sanfiz. El año pasado iba unas dos veces por semana a sus entrenamientos en el Palacio de Riazor”, recuerda.
Galvani desvela que tuvo en cuenta las opiniones del entrenador coruñés para armar la plantilla. “Escuché sus necesidades. El primer equipo este año van a ser ocho (jugadores) y a Juan le gusta entrenar con nueve, así que uno de Bronce se va a tener que ir con él. Yo propongo, ellos se lo ganan en la pista y Juan decide”. Un incentivo extra para los jugadores del filial liceísta, ya que tendrán la oportunidad de rodearse de algunos de los mejores jugadores del mundo.
Hace dos años fue Jaime Méndez el que llegó a debutar. El pasado, entró en convocatorias el portero Eloi Martínez, que ha dado el salto al primer equipo. “Obviamente para ellos es muy importante y todos quieren hacerlo. Ir con el Liceo es otra cosa, otro ritmo, otra calidad. Es completamente distinto”. Y la labor de Galvani es acompañarles en este proceso: “En función de lo que voy viendo voy ayudándoles en lo que creo que necesitan para que lleguen con la mayor capacitación posible en el momento que me lo soliciten”.














