César Carballeira: "No me quería arrepentir de haber dejado escapar un tren"
"Ha sido uno de los finales de temporada más duros de mi carrera... esta derrota aún va a durar un tiempo"

Hoy, 1 de julio de 2026, César Carballeira (A Coruña, 1996) ha dejado de ser oficialmente jugador del Liceo. “Ya recogí mis cosas del vestuario del Palacio”, dice. Y eso lo hace todavía más real que la propia expiración del contrato. En su último día como liceísta, visita el campus en el colegio y los niños se le acercan tímidamente, algunos simplemente a saludar. Hacen más difícil una despedida que ya ha sido dura de por sí y, sobre todo, no la deseada después de perder la Liga en los penaltis del quinto partido de la final del playoff. “De lo más duro de mi carrera”, confirma. Pero la decisión ya estaba tomada desde hacía meses. “Hay trenes que solo pasan una vez y no quería arrepentirme en el futuro de no haberme subido”, explica el coruñés. Así que César se va del Liceo, pero el Liceo no se va de César. “Eso nunca”, reconoce y aunque no quiere prometer nada, porque uno nunca sabe lo que le va a deparar el futuro, sí lanza un deseo que abre puertas: “Está claro que en mis planes siempre ha estado retirarme en el Liceo”.
Ha pasado ya una semana. ¿Cómo ha ido digiriendo la derrota en la final de la Liga?
Intenté evadirme de todo estos días. Ha sido un final de temporada muy duro, de los más duros de mi carrera. Y mira que he perdido cosas. Sabemos que es deporte, sabemos que dimos todo hasta el final y que se decidió en los penaltis... así que la vida sigue.
¿Duele más porque se va?
Duele más por todo. Que me vaya solo es una cosa más que contribuye a ese dolor. Pero es todo: porque fue en casa, por cómo habíamos empezado la eliminatoria, por ser el día de San Juan, por cómo la gente se volcó con nosotros... Todo, todo... Fue un palo muy duro.
¿Ha repasado muchas veces en su cabeza a las imágenes de la final y del último partido?
Sí, sí, a todo, desde el primer partido hasta el último. Me he evadido lo máximo que he podido, pero al final, quieras o no, por mucho que te evadas la cabeza no para de dar vueltas. Pero no hay que perder de vista la gran temporada que hemos hecho quitando este último partido y haber perdido la Liga en casa. Ha sido una temporada espectacular.
¿En ese repaso, encuentra el momento en el que se empezó a torcer todo?
No, porque no sé si es torcer o qué fue... Sí que es cierto que ganamos los dos partidos en casa, ellos hacen su trabajo en la suya, y parecía que todo estaba para ganar en casa el día de San Juan con nuestra gente. No fue así y no hay que darle más vueltas. Al final la culpa es nuestra por no haber metido un gol más que ellos o por no haber metido más penaltis que ellos en este caso.
¿No hay final más cruel?
No hay un guión peor, perder en los penaltis el quinto partido, en casa y en San Juan. Pero esto es deporte. Si nos hubiéramos dejado algo, no lo hubiéramos dado todo, sería diferente. Pero es que el equipo no pudo estar mejor. Está claro que sí, que podíamos haber hecho algo más, un gol por lo menos, pero… Es como que no estaba escrito. No estaba para nosotros. La vida y el hockey nos deben una y ya vendrá, ya vendrá.
Escribió Facundo Salinas, su ídolo de la infancia, que tanto las victorias como las derrotas duran 24 horas.
Esta yo creo que duró un poco más. Y dura, dura y aún durará un tiempo. Pero hay que levantarse y no hay que perder de vista la gran temporada que hemos hecho. Sí que es cierto que podía haber sido histórica, pero hemos ganado la Copa del Rey, hemos estado ahí a punto de ganar la Liga, hemos acabado primeros la fase de regular aunque no valga para nada... Por muy grande que sea el palo que nos hemos llevado, también hay esos momentos en los que la cabeza te deja ver lo positivo. Y ha sido mucho. Entre eso, cómo ha estado el Palacio y volcada la afición... Eso fue increíble.
¿La temporada se puede definir como una obra maestra inacabada?
Tal cual, es que no se puede definir mejor.
Y una triste despedida. Aún no ha hablado de ello. ¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a tomar la decisión de terminar etapa en el Liceo?
La vida son etapas. Tenía ganas de pegar un cambio, me surgió la oportunidad y decidí subirme al tren que estaba pasando por mi puerta. Me lo pensé muchísimo. Pero una vez tomé la decisión, correcta o no, ya estaba tomada y no hubo arrepentimientos.
¿Fue más difícil tomarla o comunicarla al club y a sus compañeros?
Siempre fui muy claro con lo que estaba pasando con el club. Creo que hice las cosas de la mejor manera posible, fui muy claro y transparente en todo momento comunicando al club la situación que había y cuando tomé la decisión lo mismo, lo comuniqué y listo.
¿Le afectó que se supiera la noticia tan pronto, en febrero, con todo el trabajo todavía por delante?
Lo llevé igual que esta semana, evadiéndome de todo eso. Al final las redes sociales lo único que te generan es más estrés o más comeduras de cabeza. Al final la decisión es mía, al resto le puede gustar o no, pero no lo hice ni lo hago con ninguna mala intención.
¿Fue como sacarse una tirita? Se supo, se asumió y a seguir la temporada su curso.
Es cierto que salió en una semana que jugábamos contra el Benfica en Champions y contra el Barça en Liga. Pero es que no hubo una semana tranquila desde Navidad y antes tampoco. Saliera cuando saliera, se iba a generar entre comillas revuelo, así que cuanto antes mejor y ya está.
¿Sintió el cariño de la afición en estos meses?
Todo ese cariño a lo largo de los años no se pierde de un día para otro. A la afición le puede parecer mejor o peor una decisión, pero no es nada ni en contra del club ni de nadie. Es una decisión que yo tomo en mi vida y sé que al principio puede chocar, pero como no tiene ninguna maldad, se asume y se ve con mejores ojos.
Ya se había ido en 2018 al Reus, durante dos años. Pero las circunstancias eran muy diferentes a las actuales.
Cuando me fui para Reus era un jugador y ahora soy otro totalmente diferente, está claro. Sí que es cierto que de la otra vez me pedía el cuerpo tomar esa decisión y ahora me lo pidió otra vez. No sé, son etapas, son decisiones que hay que tomar y para bien o para mal están tomadas.
¿Le dolerá verse presentado como “exjugador del Liceo”?
Acabo de ir a recoger el vestuario. No sé, cuando esté en mi casa solo o por ahí solo, le daré más vueltas a la cabeza. Pero en el momento, pues mira, son cosas que tocan hacer. Cuanto más lo alargues, peor va a ser.
¿Quería salir de su zona de confort?
Busco nuevos retos. Si no lo hacía ahora, no lo iba a hacer nunca porque por muy joven que me crea ya tengo 30 años y quieras que no, las generaciones de abajo vienen muy fuertes. Yo creo que los trenes pasan una vez en la vida, alguna vez pasan dos, pero la mayoría solo pasa una, y o lo coges o vuela. Esta vez pasó y decidí cogerlo. Me gusta siempre avanzar en todo y es un nuevo reto, una liga diferente, un país diferente... Tenía ganas.
¿Se había visualizado retirándose en el Liceo?
Sí, está claro que sí. Al final una persona como yo, liceísta desde pequeño, cuando piensas en tu carrera y la idealizas, te ves ganando títulos en el Liceo toda la vida. Hay muchas entrevistas, que me acuerdo de ellas, de hace años, incluso antes de marchar a Reus, con titulares de que no me veía jugando en otro equipo. Pero salen oportunidades que solo salen una vez en la vida y lo que no quiero es arrepentirme en un futuro de decir por qué no hice esto.
Josep Lamas, el único que solo jugó en el Liceo, dejó pasar trenes y dijo en una entrevista que en parte se arrepentía.
Pero también es bonito eso de Yupi, de haber estado toda la vida, haber jugado todo y ganado todo con un solo club.
Hay como una maldición de que cuando se marcha un jugador del Liceo a Portugal, la temporada siguiente toca ese equipo en la Champions.
Ojalá que no. Eso lo hablé el otro día con algún amigo que decía, ‘el año que viene jugarás aquí con tu nuevo equipo’. Puede ser que sí, pero según el modelo que dicen que va a ser la Champions la temporada que viene, es más difícil que toque. Es más azar y si te toca solo es un partido, por lo que podría no ser en Coruña. Es difícil. Pero ojalá que no, ojalá que no me toque jugar contra el Liceo y menos en el Palacio.
Cuando se fue al Reus no llegó a jugar en el Palacio.
El primer año me tocó el Liceo en el primer partido, semifinales de la Supercopa en Noia, que la gana el Liceo al Barça en la final. Después en Liga en Coruña no jugué porque estaba sancionado. Y la temporada siguiente, que yo volvía de la lesión, se paró por la pandemia justo la jornada anterior al partido que nos tocaba jugar aquí. La verdad, pocas veces jugué en contra del Liceo.
¿Igual ni conoce el vestuario visitante del Palacio?
Pues no, no lo conozco. Pero espero que no me toque. Ojalá que no.
¿Qué es lo que más va a echar de menos?
A Coruña, a mi familia, a mis amigos... Está claro que todo eso no lo voy a tener allá, a donde vaya, pero seguro que también estoy muy bien por ahí. Y no es lejos.
Ahí fuera, en el patio, hay muchos niños con la camiseta del Liceo con el 5 a la espalda.
Es un orgullo. Todas las semanas he venido aquí, dos días, a entrenar a los niños, los he ido a ver a campeonatos... Y ahora que están con el Campus ya no solo es gente del Liceo, sino de otros clubes y de otras ciudades y vienen y te dan su cariño. Si tienes un día malo, vienes aquí y se te pasa. No hace tanto yo era como ellos.
El tiempo pasa volando.
No me quiero ver como un jugador veterano, pero a día de hoy, ya lo soy. Estuve jugando con Jacobo (Copa), que también está ahí fuera, y lo veo a mi lado y me olvido de que tiene diez años menos. Cuando me fui a Reus yo era el chaval del equipo. Hoy ya un veterano. A ver, tengo 30 años, que tampoco son 60, pero no me veo estirando hasta los 40 y muchos mi carrera.
Tiene que aguantar para volver a casa.
Sí, hombre, eso creo que lo haré.
¿Es una promesa?
No es una promesa... Pero sí que está claro que en mis planes siempre ha estado eso, retirarme en el Liceo.
















