Plan doble en Riazor para la afición del Liceo en San Juan
Primero partido en el Palacio, con horario todavía por determinar, y después hogueras en la playa en la noche más mágica del año en la ciudad

El Liceo vuelve al Palacio de los Deportes de Riazor después de dos partidos en el infierno de Les Comes, donde la afición local prendió las hostilidades entre insultos, cánticos y lanzamiento de objetos que hicieron que el equipo verdiblanco disputara cien minutos de pura presión. El turno es ahora para A Coruña, donde en los dos primeros partidos se pasó de los cuatro mil espectadores en las gradas. Plan perfecto en Riazor para una noche tan mágica como lo es la de San Juan en la ciudad. Primero partido en el Palacio y después, pase lo que pase, hogueras en la playa.
Pero como sabe la afición liceísta, protagonista de escenas completamente diferentes a las vividas en Les Comes. Ya la llegada al recinto volvió a ser complicada para el equipo coruñés, que fue recibido entre insultos y con lanzamiento de petardos al autobús. La distancia era grande entre el punto por el que los jugadores accedían al interior y donde los aficionados locales estaban situados y no hubo que lamentar ningún daño, ni material ni personal, más allá de la intimidación constante a la que por desgracia ya están acostumbrados cuando visitan determinadas pistas catalanas (por más que sea habitual nunca hay que normalizar la violencia).

Les Comes colgó el billete de no hay entradas, con más de 1.500 espectadores. La olla a presión era total de una afición más preocupada casi de insultar al rival que de animar a los suyos. Se repitieron las escenas del partido del viernes. Cánticos ofensivos e incluso lanzamiento de objetos al final, como se quejaba Arnau Xaus enseñando una moneda a los árbitros.
Mientras, en A Coruña la afición volvió a quedar para ver el partido en compañía en diferentes puntos. El oficial, el propuesto por el club, en el bar La Cueva, donde las caras eran de nervios por la tensión entre los seguidores liceístas. Pero no pueden flaquear ahora en su fe en el equipo de Juan Copa. Como los jugadores, tienen que sacar fuerzas de donde ya no quedan para animar en el último y más importante partido de la temporada.













