Previa | Conjura anti San Juan
Pese a la derrota del viernes, el Liceo sigue a 50 minutos de levantar su novena Liga y evitar que la final contra el Igualada se decida el martes en Riazor en el quinto partido

Dos días después, el Liceo vuelve a estar en la misma situación: a 50 minutos de levantar su novena Liga y firmar el doblete con la Copa 35 años después. La derrota del viernes no cambia mucho la situación, más allá de espolear el ánimo del Igualada y alimentar ciertas dudas en las filas coruñesas. Porque el equipo verdiblanco sigue dependiendo de sí mismo y continúa teniendo un as bajo la manga, que es que en caso de volver a dejar escapar su segunda bola de campeonato (Les Comes, 20.30 horas), todavía le quedaría el quinto partido y además, en el Palacio de los Deportes de Riazor. El factor cancha está siendo fundamental en este playoff y durante toda la temporada: no ha perdido en su feudo.
Los de Juan Copa no estuvieron cómodos en Les Comes en una pista de terrazo en la que salda sus últimas tres visitas con derrotas. Pero aún sin estar bien, se aferró bien al encuentro, tirando de defensa y con un gol de Nil Cervera, verdugo en su casa, se fue al descanso con 0-1 e inició la segunda parte con ventaja. Veinticinco minutos bien. Y otro veinticinco para olvidar. Porque fue a partir de ahí cuando, tras un par de errores, se vino abajo. No jugó bien sus cartas, con una superioridad y una directa que de haberlas aprovechado, hubiese hecho explotar los nervios en el rival. En cambio, este se vio casi sin querer con la remontada en un solo minuto y con el marcador a favor, sí acertó su oportunidad a bola parada, fue más efectivo y se vino complementa arriba.
El Igualada, que no las vio venir en los dos partidos en A Coruña, recuperó su mejor versión como local, la que le hizo doblegar al Barcelona en las semifinales. El viernes exhibió pegada. Pero sobre todo una valiosa cualidad, que es aprovechar los momentos clave y maximizar los errores del rival, alimentándose de ellos. En el primer gol, Blai Roca está tapado por un jugador que había quedado en el suelo. El segundo se le escapa al portero de los verdes. El tercero es de falta directa. El cuarto en un grosero error defensivo del Liceo. Y el quinto, en una contra de manual que dejó solo a Carballeira en el medio de dos atacantes. Y cinco goleadores diferentes, lo que demuestra que el Igualada también tiene fondo de armario pese a la baja de su capitán Roger Bars, que pasó el lunes por quirófano.
La encerrona en Les Comes, por otra parte, surtió efecto. El Liceo se encontró con un ambiente más que hostil, rozando la violencia. Insultos, amenazas, cánticos y peinetas, público aporreando el techo del banquillo verdiblanco en los tiempos muertos, lanzamiento de objetos, líquidos y escupitajos. No sorprende porque es el pan de cada día en sus últimas visitas a Igualada, incluso cuando parte de esa afición viajó hasta A Coruña en la liga regular pasó exactamente lo mismo pese al “comportamiento ejemplar” del que habló el club en sus comunicados posteriores.
Igual, o peor, se espera hoy. Pero el Liceo no tiene que entrar a provocaciones y mucho menos dejarse intimidar. Porque otra lectura del encuentro del pasado viernes para los coruñeses fue que, aún jugando el Igualada a su mejor nivel y ellos lejos tanto como grupo como individualmente, tuvieron sus opciones. Controlando mejor los tempos, siendo un poco más agresivos y mejorando su efectividad en las áreas, las fuerzas volverán a equilibrarse.
Porque en realidad, lo que pasó en el Palacio de los Deportes de Riazor, los dos 8-2 de los dos primeros partidos, no entraban en ninguna de las quinielas. Ya han disputado seis partidos esta temporada entre liga regular, Copa del Rey y playoff, con tres victorias verdiblancas, dos del Igualada y un empate. Las últimas veces que el Liceo perdió en Les Comes, además, coincidió con el inicio de su resurrección. Pasó el curso pasado, cuando después de caer 5-1 y tocar fondo se recuperó para firmar una segunda vuelta muy solvente. Pasó este, tras caer 4-0 y sumar a continuación doce victorias seguidas. El premio esta vez es mayor. La derrota es un toque de atención y despertar a tiempo conlleva levantar el trofeo de campeones y sobre todo, evitar un taquicárdico quinto partido. En San Juan hay peligro de quemarse.
Movilidad, activación y vídeo
Partido el viernes. Sábado descanso. Y vuelta el domingo a la pista. El playoff es así, no da tregua. Y el Liceo utilizó ayer ese paréntesis para reponer fuerzas y volver al asalto del título de Liga, del que sigue a 50 minutos después de la derrota en el tercero. La plantilla, en su habitual centro de operaciones en Castelldefels, hizo conjura y aprovechó el día para un reposo activo, pero también para ver vídeos del encuentro anterior.
Con el preparador físico Kike Sanfiz al frente los jugadores salieron por la mañana a dar un paseo para movilizar las piernas y ya por la tarde hicieron una sesión de movilidad en uno de los salones del hotel con ejercicios habituales en los calentamientos previos a los partidos. La clave es darle a los músculos el descanso necesario, pero mantenerlos en alerta para que no se relajen demasiado. En su punto. Sobre todo teniendo en cuenta que el del viernes fue el partido número 50 de la temporada y el de hoy será el 51 (y aún puede haber un 52).
Juan Copa también avisó el día anterior que prepararía una sesión de vídeo para repasar por un lado los aciertos del partido, que también los hubo, para reincidir en ellos y seguir en la misma línea; y por otro dar cuenta de los errores con el fin de evitarlos y no volver a repetirlos. Porque además, en caso de derrota, ya no habrá mucho más tiempo a más repasos.
Si el Liceo vuelve a perder regresaría el lunes a A Coruña y el martes a las 20.30 horas ya sería el quinto y definitivo partido. Pase lo que pase, la vuelta a casa será el lunes. Solo que si se gana, será con una pasajera extra, la copa de campeones de la Liga. Si se pierde, decidirá el Palacio de los Deportes de Riazor. La palabra la tiene ahora Les Comes, que ya avisó el viernes de que al Liceo le espera un infierno.













