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Liceo

Crónica | Homenaje al hockey del Liceo para sumar el primer punto de la final ante el Igualada (8-2)

El equipo verdiblanco, con una primera parte de ensueño (6-0), fue superior en todo y da el primer golpe a la eliminatoria

Bruno Saavedra bate a Arnau Martínez en el primer partido de la final del playoff disputado entre el Liceo y el Igualada
Bruno Saavedra bate a Arnau Martínez en el primer partido de la final del playoff disputado entre el Liceo y el Igualada
Germán Barreiros
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Ya solo quedan dos. El Liceo ganó no, arrasó en el primer partido de la final que le enfrenta al Igualada, al que se impuso por 8-2 en una exhibición ofensiva y física de un equipo verdiblanco que fue superior en todo. De hecho, los de Juan Copa ya tenían el duelo sentenciado al descanso con un 6-0. Entre la entrada en tromba, el factor cansancio y un Palacio de los Deportes de Riazor con un ambiente imponente, los arlequinados no pudieron hacer nada. El primer punto se queda en casa. Y el domingo a las 20.30 horas, nueva batalla en la que los dos partirán de cero.

El Liceo solo había tenido un debe en el playoff, que era que no estaba siendo contundente. Dominaba pero no cogía distancia en el marcador, lo que le hacía sufrir finales apretados. La primera parte fue un desquite absoluto, una oda a las transiciones y a la definición. Como si se hubiese guardado lo mejor para el momento, reservándose para abrir el frasco de las esencias en la final, con el título en juego. El Igualada se vio superado de principio a fin. Prácticamente sin acercarse a la portería defendida por Blai Roca, castigado una y otra por unas flechas verdes que estaban por todas partes.

Ayudó que en menos de cinco minutos ya iba ganando 2-0. El Liceo sabía que su rival tenía que estar más cansado. Que se había vaciado para eliminar al Barça en semifinales, que su último partido había sido el martes y habían tenido un viaje de por medio. Era el momento de hacer sangre, de no dejarles ni tiempo para aclimatarse al encuentro ni de respirar. El ambiente hizo el resto. Cuatro mil almas animando al Liceo. Intimida a cualquiera. Iba poco más de un minuto cuando Nuno Paiva se fue hacia el interior y armó un disparo ante el que nada pudo hacer Arnau Martínez. Jugada marca de la casa. Y poco más de tres cuando Dava Torres robó a media pista del Igualada y se fue solo a la contra, marcando el segundo.

Era el inicio soñado. Para unos. Para otros una pesadilla. Marc Muntané pidió tiempo muerto intentando hacer reaccionar a los suyos. Pero nada cambiaba. El Liceo no tenía piedad. Menos cuando entró en pista Bruno Saavedra. El santiagués está en un gran momento y sigue dando lecciones de cómo se juega a la contra. Intentó contactar con Jacobo Copa dos veces y se le veía caliente. Ese aura del que se siente con la confianza absoluta. Dio dos asistencias y a la tercera se la jugó en dos metros cuadrados. Dos ganchos y para adentro. Una auténtica barbaridad de gol tras el que el técnico visitante volvió a parar el juego

Daba igual. Nada paró el vendaval. Aún caerían tres más antes del descanso. El cuarto, con una asistencia descomunal de Dava Torres, que vio la entrada desde atrás de Bruno Saavedra y se la puso donde no estaba nadie para que el 13 fusilase a puerta. No se sabía cuál había sido mejor, si el pase o el remate. El quinto fue de nuevo para Nuno Paiva, con otro disparo con denominación de origen. El hambre del Liceo era tal que Bruno subía la bola con calma ya cuando se acercaba el descanso y se ganaba una reprimenda del entrenador, que le pedía prisa. Quería más. Y como casi siempre tenía razón. Porque en el último minuto del primer tiempo cayó el sexto en un disparo lejano de Saavedra cuyo rechace quedó suelto en el área y le dio tiempo a César Carballeira a rectificar su trayectoria y llegar antes que nadie para meter el stick y mandar la bola a las redes.

Era un gol que era la definición de los que habían sido los primeros 25 minutos. El Liceo siempre más y mejor. En todo. Quedaba otro tiempo, pero el partido ya estaba sentenciado. Convenía incluso guardar fuerzas y algún as bajo la manga porque el domingo hay más. Nuno Paiva, que no jugó el cuarto duelo de semifinales en Calafell, ya no salió del banquillo. Se trataba de dejar pasar el tiempo, de que nadie se lesionase y de que el Igualada no pudiera meterse en el partido con un par de goles que le dieran las alas que no tenían sus piernas.

Y Biel Llanes marcó. Con un poco de suerte porque la bola la tenía Blai Roca y se les escapó, con el enfado de este, que le daba un golpe a la portería, cabreado. Podía ser el gol con el que el Igualada creyera en el milagro, pero la respuesta fue inmediata. Arnau Xaus, con dos remates seguidos, dejó claro que la victoria no se iba del Palacio de los Deportes de Riazor, cortando cualquier conato de reacción. El pabellón incluso hacía la ola. Un refresco en una jornada de calor asfixiante y un síntoma de que la afición lo estaba pasando bien. 

En la recta final entró un inédito Roger Bars, que tocado es dosificado al máximo por su entrenador, para chutar la falta directa por la décima infracción liceísta. Tiró directamente fuera y se esfumaba otra ocasión de peligro. En el otro lado de la pista daba incluso la sensación de que era de esos días en los que entraba todo, lo intencionado y lo que no. Como el tiro de Dava Torres que supuso el octavo, tras el que el capitán parecía que incluso hacía el gesto de pedir perdón. Biel Llanes, que ya estaba siendo la revelación igualadina en los playoffs, cerró el marcador con un potente disparo a falta de cinco minutos. Sonó la bocina. El Palacio celebró y se citó para la segunda batalla del domingo.

Liceo 8-2 Igualada

Liceo: Blai Roca, César Carballeira, Nuno Paiva, David Torres y Toni Pérez -cinco inicial-. Nil Cervera, Bruno Saavedra, Jacobo Copa y Arnau Xaus.

Igualada: Arnau Martínez, Matías Pascual, Marc Carol, Joan Ruano y Marc González -cinco inicial-. Miguel Cañadillas, Biel Llanes, Álex Cardil y Roger Bars.

Goles: 1-0, m.1: Nuno Paiva. 2-0, m.3: David Torres. 3-0, m.14: Bruno Saavedra. 4-0, m.19: Nuno Paiva. 5-0, m.22: Bruno Saavedra. 6-0, m.24: César Carballeira. 6-1, m.27: Biel Llanes. 7-1, m.29: Arnau Xaus. 8-1, m.44: David Torres. 8-2, m.45: Biel Llanes.

Árbitros: Daniel Villar y Albert Barba. Mostraron cartulina amarilla a David Torres.

Incidencias: Primer partido de la final del playoff de la OK Liga disputado en el Palacio de los Deportes de Riazor ante 4.000 espectadores.

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