Dava Torres: “Nadie tiene más ganas de ganar que nosotros”
"Estamos a nuestro mejor nivel de la temporada", afirma el capitán de un Liceo que el viernes y el domingo inicia como local la lucha por la Liga en la final del playoff

El Liceo está a tres victorias del título de la Liga que se jugará contra el Igualada en la final del playoff que tiene el Palacio de los Deportes de Riazor como primer escenario. Dava Torres (A Coruña, 1994), capitán del equipo, ya levantó la Copa del Rey hace unos meses. Pero el hambre y la ilusión siguen intactas. Ya lo sabe hasta María Pita. Es la hora de los verdes.
¿Esperaban al Igualada como rival en la final?
El Igualada se ha clasificado a la final después de un año que ha demostrado que ha sido un equipo muy competitivo. Ha hecho una liga regular buenísima y se mete en la final consiguiendo robarle el factor cancha al Barça. Es un equipo muy correoso que este año que ha dado un salto de calidad. Y entiendo que la llegada de Matías (Pascual) ha sido un plus para ellos a nivel de competitividad Es justo finalista.
Ignacio Alabart ha calificado la temporada del Barça de “fracaso absoluto”. ¿Está de acuerdo?
No me compete a mí decirlo. Cada uno tiene que hacer autocrítica. Nosotros hacemos autocrítica de lo nuestro y dejamos a los demás hacer sus propias autocríticas.
¿Tiene el Igualada ese plus de hambre por ganar títulos?
¿Con respecto a quién?
Por lo menos con el Barça.
Con respecto al Barça, no sé, puede. Con respecto a nosotros, no creo que nadie tenga más ganas de ganar. Es posible que haya pasado eso. Pero también los playoff creo que tienen estas cosas, que es lo que nos hace defender este formato. Han sido unos playoffs preciosos. En cuartos, salvo nuestra eliminatoria, las otras tres se fueron al tercer partido y dos de ellos a prórroga y penaltis. Y una semifinal se fue al quinto y otra, al cuarto. Me gustan mucho los playoffs y creo que han estado muy bien. Y aún queda la final.
No se ha librado de polémicas como la alineación indebida o el traslado del Barça-Igualada a Blanes. ¿El hockey está dando que hablar más para bien o para mal?
Todo se puede dar para bien o para mal. Por supuesto que ha habido controversias. Pero no ha sido culpa del playoff. Hay unas normas, a veces se cometen errores y, si se cometen errores, hay que tomar decisiones. Pero creo que tenemos que hablar de que a nivel deportivo están siendo unos playoffs buenísimos. A mí se me va a encontrar más hablando de las cosas buenas que de las malas. Ya hay muchos por redes sociales que se encargan de hablar de todo lo malo y de buscar siempre problemas. Y el Barça tiene esos problemas de pista, pero al final se vio un gran ambiente en Blanes.
Hubo hasta quienes dijeron que la culpa de tener que ir a Blanes era del Liceo porque no quería retrasar la final a sábado y lunes.
Es absolutamente absurdo. Porque nosotros nos clasificamos a una final y las bases están establecidas a principios de año. La Federación nos ha marcado hasta los horarios. Entonces es absurdo.
¿El Igualada es como la horma de su zapato?
Es un equipo que claramente compite bien y que nos ha costado, pero creo que llegamos muy bien a este playoff. Siendo una temporada muy buena, creo que estamos a nuestro mejor nivel y creo que hasta ahora ningún equipo ha sido capaz de superarnos de verdad porque el partido que perdemos contra el Calafell es en prórroga y en el último minuto. Creo que estamos convencidos de nuestro trabajo y ahora veremos cómo se da esta eliminatoria. Estos enfrentamientos no van a tener mucho que ver con los de la Liga. Son otros ambientes, otros momentos de temporada, los equipos han ido evolucionando y ya veremos si efectivamente son capaces de hacernos un partido muy difícil.
¿Se parecen demasiado, dos equipos muy físicos, defensivos y tremendamente competitivos?
Si analizas los pros y desventajas de los equipos, puede que tengamos ciertas similitudes. Pero el estilo de juego no es el mismo. Ya veremos si somos capaces de diferenciarnos en estos partidos.
“En vez de pensar en añoranzas futuras, estamos disfrutando el presente”
¿Pesarán esos dos partidos de más que tiene en las piernas el Igualada?
Creo que es un punto a tener en cuenta. El míster habla mucho de que los playoffs son físicos y mentales. Y es cierto que creo que ellos ahora van a tener un subidón por eliminar al Barça, que puede jugarte una buena pasada o una mala pasada. Hemos vivido una situación parecida cuando jugamos contra Reus la final (en 2022, que también venía de eliminar al Barça) y desde luego que sí que hay un componente físico que es importante. Nosotros llegamos un poco más descansados que ellos porque nos lo hemos ganado y nos toca el factor cancha, con lo cual en el primer partido estamos más descansados por el tema del viaje, que es lo que sufrimos nosotros tantas veces durante el año. Entonces sería absurdo no ponerlo encima de la mesa ahora. Así que tenemos que intentar hacer valer ese factor diferencial a nivel físico y ojalá seamos capaces de que se note en la pista, que es donde se tiene que notar.
¿Ven similitudes con ese año 2022 en el que se ganó la última Liga después de que el Reus eliminara al Barça en el quinto partido de semifinales?
Hay bastantes similitudes. Pero me atrevería a decir que es porque el Liceo se parece al Liceo de ese año. Lo llevo diciendo desde el principio del año. Nos parecemos bastante a ese equipo. Y eso nos ha hecho llegar hasta aquí. Ojalá se parezca el final al de ese año.
Ese año hubo muchas bajas a final de temporada. Este no tantas, pero sí de mayor calado. La semana pasada Xaus decía que todavía no había sensación en el vestuario de ‘last dance’. ¿Se va notando ahora que ya sí que se ve cerca el final?
Te diría que no. Estamos muy concentrados y disfrutando mucho como equipo. Porque un buen equipo no solamente es el que mete goles, sino cómo estamos reaccionando a momentos duros, cómo estamos compartiendo los momentos buenos. Me encanta cuando se celebran las victorias como se celebró la del otro día. Abrazándonos, contentos todos. Martín está aportando, que otras veces no ha tenido esa oportunidad y cada vez que sale lo hace bien. Estamos disfrutándolo mucho. Entonces, en lugar de estar pensando en añoranzas futuras, estamos disfrutando el presente.
Se van sus dos escuderos: César Carballeira y Martín Rodríguez.
Sí, pero es ley de vida. Cuando Martín nos comunicó que iba a ser su última temporada y cuando César nos comunicó que se iba a ir, ya pasamos por esos momentos un poco más difíciles. Ahora estamos disfrutándolo y creo que se nota.
Cuando marcó el 3-4 en Calafell se fundió con Carballeira en un abrazo que parecía que decía mucho.
Es cierto que fue un momento importante. Las eliminatorias tienen momentitos y ese gol fue muy importante. Al abrazo podemos buscarle todos los significados del mundo, podemos ser más románticos o menos. En cualquier caso, lo hablamos en su momento, cuando pasó todo, de que había dos caminos y que el único que íbamos a tomar era el de seguir abrazándonos y celebrando los goles hasta el último momento.
Ganaron dos días de cansancio por cerrar la eliminatoria contra el Calafell en cuatro partidos. Pero llegaron a ir perdiendo 3-2 en ese cuarto duelo. ¿Cuál fue el punto de inflexión para la reacción?
Nos pusimos perdiendo como a falta de 10 minutos. Yo sé que estaba la pista y de repente dije, ‘¿cómo vamos?’ Porque había pasado de todo. Que si cambiamos a Blai, que si azul, que si gol... Y lo cierto es que estaba convencido de que íbamos a dar la vuelta al marcador o por lo menos empatar el partido porque estábamos bien. Mejor que el viernes, por ejemplo, que hubo un momento en que sí que ellos estuvieron mejor. En el caso del domingo, yo estaba tranquilo y con ganas de que no me sacasen de la pista porque veía que teníamos oportunidades y la verdad es que fue genial conseguir esa victoria porque librarnos de un quinto partido es una ventaja importante.
¿Afectó mucho el calor?
Muchísimo. Un problema que tenemos en nuestra liga es que no tenemos pabellones con control de temperatura y cuando llegan los playoffs nos vamos a 30 y muchos grados. Yo creo que deberíamos mirar algún tipo de solución, hasta ventiladores. Porque no es bueno para los deportistas ni para los aficionados. Que ves vídeos y la gente está con los abanicos. No son ambientes buenos para hacer la práctica deportiva, pero es la que hay y nos vamos habituando, vamos buscando nuestras soluciones a nivel banquillo y tenemos nuestros truquillos.
¿Es importante empezar ganando, tanto el partido como la eliminatoria?
Sí, claro. Y continuar ganando. Desde luego, es importante porque marca tendencias. No es definitivo, pero sí que es importante. Nuestra intención en esta eliminatoria es empezar ganando e irnos con un 2-0 de casa, hacer valer el factor pista. Estamos haciendo un año muy bueno en nuestra casa, estamos teniendo una afluencia de público increíble, está siendo precioso jugar en el Liceo. Esperamos este fin de semana otra vez un pabellón lleno. Coruña está en un momento deportivo precioso. Creo que la gente tiene ganas de continuar. Y nosotros tenemos muchísimas ganas de, primero el viernes, empezar ganando y el domingo volver a ganar. Puede ser muy importante irte con el factor cancha, además sabiendo que Igualada es una pista difícil.
“Nadie quiere que se repita la pelea o se acerque a repetir un escenario parecido”
¿Puede que fueran allí sus peores partidos de las dos últimas temporadas?
El de este año seguro, que fue cuando nos ganaron 4-0. Es cierto que analizamos el partido y lo típico, tampoco fue para un 4-0, pero efectivamente fue nuestro peor partido. Cuando consigues cero goles, algo no ha funcionado ese día. Es una pista difícil, pero también somos un equipo superdiferente al de ese día. Es como si estuviéramos en otro momento, como si fuéramos, no te digo otro equipo, pero casi. Mucho respeto al Igualada, mucho respeto a su pista, pero hay muchas ganas de jugar ahí.
¿La diferencia de experiencia, es la primera final del Igualada en 22 años, es otro factor?
Creo que puede jugar un papel importante. En momentos de tensión, cuando ya tienes cierta experiencia, los vives más tranquilo. Yo me veo a mí mismo en el pasado y lo pienso, me veo más acelerado. También respetamos la veteranía que tienen ellos con Matías Pascual y Roger Bars. Y los chavales están peleando bien.
¿Hace un llamamiento a la calma? Por lo que pasó aquí en Riazor hace unos meses entre jugadores locales y aficionados visitantes.
Creo que hay una cosa importante y es que los que estamos en la pista queremos que sea así. Nos enfrentamos a la Copa del Rey y ya no pasó nada. Es cierto que cuando estás en determinados momentos o con determinadas pulsaciones, tus reacciones pueden ser diferentes a cuando lo haces en frío. Ahora que estamos en frío, creo que ninguno quiere que se repita ni se acerque a repetir ningún escenario parecido. Desde el club me consta que va a cambiar la manera de ubicar a los aficionados visitantes. Ya se han puesto en contacto entre los clubes y se va a buscar que no haya ningún problema. Tenemos que tener un buen comportamiento por nosotros y por los niños y niñas que vienen a nuestro pabellón. Diría que es lo más importante de nuestro público y tenemos que darle ese ejemplo.
En este momento de euforia que vive la ciudad, nadie se ha olvidado del Liceo.
Lo pensaba el otro día, lo comentaba cuando fue lo del Básquet Coruña porque no sabes la cantidad de mensajes que me llegan de ‘ahora os toca a vosotros’. En medio del Deportivo y el ascenso del Leyma, nadie se olvidó de nosotros. Y es muy bonito. La cultura deportiva de la ciudad ha pegado un paso adelante importante. El deporte es algo más allá del Deportivo. Creo que nos lo merecemos. Es cierto que ya hemos ganado la Copa del Rey. Eso también ayuda. A la gente le gusta celebrar, a la gente le gusta que sus equipos sean ganadores. Y nos toca ahora volver a ganar y volver a celebrar con la gente. Sería muy bonito unirnos a esa fiesta y hacerla de tres.
La única vez que el Liceo ganó Liga y Copa fue en 1991. ¿Cree que si lo repiten se quitarán por fin esa losa de hablar de un pasado glorioso como si el presente no lo fuera también?
Soy superdefensor del pasado y a la vez reclamador del presente. No hay nada mejor para reclamar que demostrar. Pero dejando la historia de lado, sería algo increíble que seamos capaces de conseguir dos títulos nacionales con todo lo que ya sabemos que es el Liceo y las dificultades que tiene. Desde luego, a nivel personal sería precioso vivir este momento en el Liceo. Un doblete es algo muy serio.














