El Igualada se carga al Barça y será el rival del Liceo en la final
La lucha por el título comenzará el viernes a las 20.15 en el Palacio de los Deportes de Riazor, que también acogerá el segundo partido de la eliminatoria el domingo a las 20.30

El Igualada será el rival del Liceo en la final del playoff de la OK Liga. El conjunto arlequinado se cargó al Barça, al que eliminó al ganar por 1-2 en el quinto partido, y el viernes a las 20.15 horas estará sobre la pista del Palacio de los Deportes de Riazor para iniciar la lucha por el título contra el conjunto verdiblanco, que tendrá el factor pista a favor.
Se trata de la primera final de playoff del Igualada desde el 2004 y la cuarta entre dos clubes que marcaron la época de finales de los 80 y principios de los 90. Es más, jugaron tres seguidas. Las dos primeras para el Liceo (1989-90 y 1990-91) y la tercera para el Igualada (1991-92). La única vez en la historia que los verdiblancos conquistaron el doblete de Copa y Liga fue precisamente en 1991. Desde entonces no se habían vuelto a ver con el título en juego. Sí en unas semifinales (1994-95) que se decantaron en el quinto para los catalanes; y en cuartos en la 2008-09 y en la 2021-22 (la última Liga que levantaron los coruñeses) con victoria liceísta por la vía rápida. El balance de este curso es de una derrota en la primera vuelta (4-0 en Les Comes, probablemente el peor partido del año); un empate (3-3) en la segunda en Riazor en el partido de la pelea final con ultras visitantes; y una victoria en las semifinales de la Copa del Rey (2-1).
El Barça en cambio dice adiós a una temporada en la que solo fue capaz de levantar la Supercopa de España al inicio del curso. Se quedó sin el Mundial de clubes, donde claudicó ante el Sporting, Copa del Rey, donde cayó en semifinales contra el Calafell, el Porto le dejó sin título de la Champions en la final, y ahora no podrá revalidar la Liga que conquistó el año pasado frente al Liceo. Desde 1994 es la tercera vez que no queda entre los dos primeros de la competición doméstica que domina con mano de hierro. Una vez lo aprovechó el Reus y otra, los de Juan Copa.
Después de que Igualada y Barça se alternasen las victorias, el quinto partido decidiría el pase a la final, donde ya esperaban los coruñeses. Y este comenzó con un ritmo infernal. El Barça era local, pero no se jugaba en el Palau, ocupado por el baloncesto, sino en Blanes. Y el Igualada era visitante, pero parecía que estaba en casa. Los azulgrana adelantaron las líneas de presión y a los arlequinados les costaron los primeros minutos. No llegaban, pero defendían muy cerrados, sin dejar espacios, y con un Arnau Martínez salvador las veces que sus compañeros no podían parar a los rivales.
El Igualada fue mejorando al mismo ritmo que caían las faltas del Barça. Llegó a la décima en el minuto 19. Las directas estaban siendo decisivas en esta eliminatoria, pero Biel Llanes intentó sorprender y su lanzamiento fue fuera. Las tornas ya habían cambiado y eran los arlequinados los que estaban mejor sobre la pista. Respondió Marc Grau, obligando a un auténtico paradón a Arnau Martínez. Y cuando ya moría el primer tiempo, Miguel Cañadillas encontró en el segundo palo a Álex Cardil para el 0-1.
El Igualada estaba en nueve faltas y cometió la décima nada más volver a la pista en el segundo tiempo. Los banquillos jugaron al gato y al ratón. Ares decidió que la directa la tirara Ignacio Alabart en vez de Font, que había anotado dos en el tercer partido. Muntané respondía sacando al portero suplente, Jaume Marqués. El coruñés no finalizó la jugada y se esfumaba una clara opción de empate para el Barça, que parecía que en el cuatro para cuatro no encontraba el camino.
La intensidad defensiva del Igualada no dejaba respirar a los jugadores culés, que acabaron desesperados porque pasaban los minutos y estaba más cerca el segundo que su empate. Ferrán Font vio cartulina azul. Y en superioridad el Igualada sentenció con un disparo de Biel Llanes (0-2). Otra vez dando un ejemplo de maximizar las oportunidades. Quedaban siete minutos.
Los de Muntané se cerraron todavía más, pero cometieron la decimoquinta e Ignacio Alabart no suele fallar dos veces. Volvió el duelo entre el coruñés y Marqués, que esta vez supuso el 1-2. Necesitaba algo más el Barça y lo intentó en superioridad en el último minuto. Pero también se le volvió en contra con otra azul a Font que le hizo jugársela incluso en inferioridad. Si no había conseguido marcar en todo el partido con cuatro, más difícil iba a ser hacerlo con tres. Y no existieron los milagros. Sonó la bocina. El Igualada certificó una clasificación histórica. Y el Barça, un año para olvidar.















