Crónica | El Liceo desaprovecha su primer 'match ball' (4-1)
Una azul a Carballeira cuando faltaba 2:25 de la prórroga desequilibró el 1-1 y el Calafell, con tres goles en superioridad, mandó la eliminatoria al cuarto partido, el domingo a las 12.30 horas

Primera derrota del Liceo en el playoff. Y tuvo que llegar en la prórroga y cuando jugaba en inferioridad por una azul a César Carballeira. Porque a este equipo hay que matarle varias veces antes de darlo por muerto. Siempre resiste. Y lo había hecho en Calafell, donde el equipo local fue mejor en una segunda parte en la que los verdiblancos perdieron sus señas de identidad. Y aun así, solo cedió un empate que mandó el partido al tiempo extra. Todo parecía que se encaminaba a los penaltis, pero la tarjeta al cinco coruñés fue el tiro definitivo para los de Juan Copa. Medio en el pie. Medio en el corazón. Porque después de un esfuerzo en unas condiciones de calor extremas, no quedaban fuerzas ni físicas ni mentales para defender esa inferioridad. Lo aprovechó el Calafell para marcar tres goles seguidos, devolver el 4-1 de los dos primeros duelos, y mandar las semifinales al cuarto partido, que será ya este domingo a las 12.30 horas, de nuevo en el Joan Ortoll.
Por un lado, un equipo que no necesitaba arriesgar por más que quería cerrar su pase a la final sin tener que esperar ni un día más. Por otro, el que se lo jugaba todo, o ganar o irse de vacaciones hasta la temporada que viene. Así que la duda era quién iba a decidir mostrar las cartas, los posibles ases ocultos, si es que alguno se había reservado algo o si es que quedaba alguno en la manga después de los cinco enfrentamientos que ya habían disputado a lo largo de la temporada, los cinco que habían caído de lado liceísta, primera y segunda vuelta de la liga regular, final de la Copa del Rey y los dos primeros partidos de las semifinales.
Y fue el equipo coruñés el que salió más incisivo, con un Arnau Xaus que en el Joan Ortoll se siente como en casa después de cinco temporadas sobre su terrazo. El delantero verdiblanco se movió bien en un par de acciones en el área, intentando hacer valer la ley del ex, pero su también ex(compañero) Martí Serra respondió en ambas. La tercera no fue suya, aunque en él empezó todo. Porque presionó hasta ahogar la salida de la bola del Calafell, obligando al rival a rifar el pase, lo que permitió que Nuno Paiva se adelantase en la recuperación y enfilase solo la portería. El portugués amagó el pase al segundo palo a Xaus, que seguía por allí siguiendo la jugada y movió lo suficiente a Martí Serra y aprovechó el hueco para tirar al primer palo y abrir el marcador en el minuto cinco.
Eso permitió que el Liceo jugase muy cómodo con un pequeño bajón de los locales, que se habían llevado un golpe nada más empezar. La defensa verdiblanca alejaba a los rivales del área, no les dejaba tirar desde cerca, todo tiros lejanos que no suponían ningún peligro para Blai Roca. Entró Bruno Saavedra, el peligro de los anteriores duelos. No creó tanto, un poco más contenido, pero firmó una jugada que de haber acabado en gol sumaría una nueva acción para sus highlights de la temporada. Martí Serra tenía el candado puesto, conoce bien el Liceo esos días de su exportero, que en A Coruña batió un récord de imbatibilidad. En el otro lado, Joan Pujalte, uno de los últimos a los que Guillem Cabestany dio entrada, fue al que el Liceo le costó más frenar, el que le daba a los suyos más profundidad, algo diferente. Pero ni unos ni otros pudieron volver a marcar antes del descanso.
El Calafell dio un paso al frente el en segundo tiempo. No le quedaba otra. O echaba el resto o se acababa todo. Y encontró pronto el premio con un disparo lejano de Sergi Folguera, que sorprendió a un Blai Roca con mucho tráfico delante. Era uno de los riesgos de la defensa que estaba planteando el Liceo. Dava Torres dio la respuesta, casi en la jugada siguiente. También Bruno Saavedra con una clara contra de las que no suele fallar. Se fue cabreado al banquillo, todavía lamentándose por no haber podido dar réplica en un momento clave del partido. Porque a partir de ese momentos los verdiblancos sufrieron sus peores minutos.
Solo un ejercicio de resistencia le salvó de un castigo mayor. El Calafell tuvo muchas ocasiones, principalmente porque al Liceo no le duraba nada la posesión de la bola, la perdía demasiado rápido. Quim Gabarró engañó a Carballeira en el centro de la pista y se fue solo, fallando en el mano a mano ante Roca. Después los locales sumaron un palo. El equipo coruñés había perdido su identidad y encima, perdonaba las pocas veces en la sque podía correr, como una contra en la que Jacobo Copa encontró a Toni Pérez, que remató de primeras, pero al muñeco. También en transición Dava Torres se empachó de bola cuando tenía en el segundo palo a Arnau Xaus.
Una azul a Sergi Folguera le dio al Liceo el aire que necesitaba. No aprovechó la superioridad de dos minutos, a la que salió con dos tiradores, un pasador y un interior, pero apenas crearon peligro ni de lejos ni de cerca. Pero sí cortó el ritmo que tenía el Calafell y los verdiblancos recuperaron la posesión, la capacidad para mover la bola, de combinar. Así le llegó una bola al interior del área a Bruno Saavedra, que se dio la media vuelta y se quedó cerca. Se acercaba final. Los dos equipos quemaron sus cartuchos, aunque con más cautela que ímpetu, con reservas. Jepi Selva tiró un cañonazo y Biel Pujadas falló un mano a mano sobre la bocina para forzar la prórroga que era mejor noticia para el Liceo que para los locales, que habían sido superiores en la segunda parte.
Las prórrogas no suelen ser decisivas, porque siempre gana el miedo a perder, a dejar escapar lo trabajado hasta ese momento, que el impulso por arriesgar y evitar un desenlace en los penaltis. Además el cansancio y el calor empezaban a hacer mella en los jugadores de los dos equipos. El Liceo parecía que se conformaba con jugárselo a bola parada. El Calafell era el que no podía dejar su destino en las manos del azar. A 2:25 para el desenlace, la jugada clave fue la azul que vio César Carballeira. Ahí se desmoronó el castillo de naipes. Todo lo que había resistido el Liceo se vino abajo y, jugar con uno menos a esas alturas del partido fue una losa demasiado grande. Los goles llegaron uno detrás de otro, siempre con Joan Pujalte por el medio. Marcó el primero y dio los dos siguientes, uno a Biel Pujadas y otro a Aleix Marimón. Ya no había dudas. Habría cuarto partido.
Calafell 4-1 Liceo
Calafell: Martí Serra, Aleix Marimón, Carles Domenech, Sergi Folguera y Biel Pujadas -cinco inicial-. Jero García, Jepi Selva, Joan Pujadas y Quim Gabarró.
Liceo: Blai Roca, César Carballeira, Nuno Paiva, David Torres y Arnau Xaus -cinco inicial-. Nil Cervera, Bruno Saavedra, Jacobo Copa y Toni Pérez.
Goles: 0-1, m.5: Nuno Paiva. 1-1, m.28: Sergi Folguera. 2-1, m.47: Joan Pujalte. 3-1, m.48: Biel Pujadas. 4-1, m.49: Aleix Marimón.
Árbitros: Rubén Fernández y Joel García. Mostraron cartulina azul a Sergi Folguera y César Carballeira y amarilla a Jepi Selva.
Incidencias: Tercer partido de las semifinales del playoff de la OK Liga disputado en el Joan Ortoll.











