Calafell, ‘una platja i un castell’
Así es el ambiente en el Joan Ortoll, donde el Liceo buscará el viernes el pase a la final del playoff

En el Joan Ortoll de Calafell una portería mira para la playa y otra para el castillo. “Son las dos cosas más significativas que tenemos aquí”, explica Manolo Recay, uno de los fundadores de Els Estrellats, una de las peñas más antiguas y activas del hockey sobre patines y que precisamente el año que viene celebrará los 20 años de vida. Y de ahí, su lema, “Calafell, una platja i un castell”, estampado en un mural gigante en uno de los frentes de un pabellón que visita este viernes (20.30 horas) el Liceo. Busca la clasificación para la final del playoff que conseguirá si gana el tercer partido, el primero como visitante. En cuanto a color, el verde, se sentirá como en casa. El público, salvo sus habituales seguidores que se desplazan en Cataluña, lo tendrá en contra, pero dentro de una cordialidad entre equipos que ya se pudo ver en la final de la Copa del Rey. Y el tercer factor será el calor. “Durante el tercer partido contra el Reus, el de cuartos, perdí tres kilos solo por estar en la grada”, avisa Recay, que espera la remontada y que vuelva a haber partido el domingo. “Pero si no es así, y el Liceo nos gana jugando a hockey, se aplaude y ya está”, añade.
En Calafell, reconoce, se mueven entre la ilusión por que no acabe la temporada y la realidad de los dos primeros partidos en los que el Liceo fue superior y se impuso ambos por 4-1. “El partido aquí lo esperamos con mucha ilusión y muchas ganas”, dice el que es uno de los miembros más antiguos de Els Estrellats, “porque evidentemente si perdemos estaríamos eliminados e intentaremos evitarlo, lo que será muy difícil porque a día de hoy para mí el Liceo es candidato al título de la Liga, lo veo muy superior al resto”.
Eso no quita que Els Estrellats vayan a animar a su equipo, pero respetando al rival. “Con los únicos con los que tenemos rivalidad es con los del Reus”, dice en referencia al derbi tarraconense por excelencia que además se dio tanto en cuartos de final de la Copa como ahora en el playoff. “Aquí el Liceo es bienvenido. Cuando fue la Copa del Rey y nosotros ganamos al Reus en cuartos, me encontré con Juan Copa en el exterior del Ateneu y le dije: ‘Míster, la final será en verde y blanco’. Y así fue”, recuerda.
La pista, de terrazo, es rápida. Y el ambiente, tipo bombonera. Porque la capacidad no es mucha, poco más de 500 espectadores, pero están muy pegados al juego y encima de los jugadores. “A los que nos gusta y llevamos tantos años viendo hockey, el ambiente en el Joan Ortoll es una maravilla”. Y sin cansarse de animar. “El otro día contra el Reus, que creo que fue el peor partido de la temporada, perdíamos por 1-8 y seguíamos animando. Y eso los jugadores lo agradecen y lo reconocen, que nuestro trabajo en la grada es de admirar”, apunta Recay.
Así que su trabajo es intentar impulsar al equipo para que no sea la despedida de la temporada (y de algunos jugadores como el portero Josep Virgili y el veterano Jepi Selva, al que el club ya hizo su homenaje de adiós). “Vamos a intentar forzar el cuarto en casa. No será fácil ganar el viernes y volver a jugar el domingo. Pero si no se da la cosa, se le aplaudirá al Liceo y se le dará suerte desde aquí, desde nuestro pabellón”, continúa.
Y también aplaudirán a los suyos. De eso no hay duda. Ya lo hicieron en la Copa del Rey, donde después de perder la final contra el Liceo, se quedaron en la grada sosteniendo a los suyos. Los propios miembros del equipo coruñés reconocían desde la pista ese cariño. Juan Copa se acercó a aplaudirles de vuelta. Y cuando a los jugadores se les preguntó cuál había sido la mejor afición en Sant Sadurní d’Anoia (además de la propia) no dudaron más de un segundo en decir que la del Calafell: “Porque animan a los suyos y no insultan al rival.
“Yo me acerqué a Toni Pérez, que estaba con la bota, lesionado, en la grada, antes de que terminara el partido para felicitarle”, recuerda este aficionado del Calafell, que nombra al asturiano, a Dava Torres y a César Carballeira, además del duelo de Blai Roca en la portería con Martí Serra (“para mí los dos mejores porteros en la actualidad”), como los más peligrosos del Liceo. Sin olvidarse de un Bruno Saavedra que en sus últimos tres enfrentamientos se ha ensañado con ellos y les ha metido siete goles. “Las cosas, aunque duelan, hay que saber reconocerlas. Bruno hoy en día es una bestia, tanto atacando como defendiendo”, apunta. Sobre los suyos, en cambio, recurre a la fuerza de grupo para tener esperanzas de mantener viva la eliminatoria.














