Previa | Liceo y Calafell resetean 48 horas después
Los verdiblancos buscan en Riazor (12.00 horas) el segundo punto de las semifinales tras su victoria del viernes por 4-1

No han pasado ni 48 horas y el Liceo y el Calafell se vuelven a citar en el Palacio de los Deportes de Riazor (12.00 horas), el feudo verdiblanco que sigue inexpugnable esta temporada. Segundo partido de las semifinales del playoff, batalla nueva. Porque por más que los verdiblancos dominaran y ganaran el primero el viernes por 4-1, todo vuelve a empezar de cero y solo importan los 50 minutos que hay por delante que, seguramente además, se parezcan en poco a los anteriores. Los dos entrenadores harán sus ajustes, moverán piezas. No han enseñado todas sus cartas, porque esto es largo. Aunque el Liceo quiere viajar la próxima semana a Cataluña con la eliminatoria encaminada.
Guillem Cabestany habrá pensado la fórmula para intentar frenar a una fuerza de la naturaleza como Bruno Saavedra, que desequilibró los dos últimos enfrentamientos entre ambos, el de la final de la Copa del Rey y el que abrió el viernes la serie. Una inspiración de la que se nutrió el Liceo, pero el entrenador catalán ya avisaba hace unos meses, antes de recibir al conjunto verdiblanco en la segunda vuelta, de que cualquiera de los nueve jugadores era capaz de decidir un partido. Y es lo que ha ido pasando a lo largo de la temporada. Cuando no tenía el día uno, lo tenía el compañero. El caso era ir resolviendo. Principio de la solidaridad. La definición de un equipo.
El Liceo jugó una gran primera parte. Ya no fueron solo los minutos mágicos de Bruno Saavedra, con sus dos goles y una asistencia. Fue el conjunto. Prácticamente sin conceder ocasiones, salvo las dos primeros cuando todavía no estaban ajustadas las marcas. Y con ocasiones para haber marcado algún gol más. Es el debe de los verdiblancos en este playoff, porque no están siendo contundentes cuando dominan con mano de hierro y después se pueden llevar un susto casi sin querer.
No lo tuvo ante el Calafell, que despertó en el segundo tiempo y ya le hizo pasar más apuros. A pesar de eso, solo marcó en una acción a bola parada, un penalti del especialista Aleix Marimón. Para este segundo partido se espera un guion más parecido al de esta segunda mitad. Porque a los visitantes les costó meterse en el encuentro después de haber jugado el martes un duelo durísimo y larguísimo contra el Reus y el viernes iniciaron el viaje a A Coruña en autobús de más de mil kilómetros y diez horas. No es que tuviera mucho descanso, solo un día, suficiente para afrontar con otro aire el segundo duelo de la serie. Y a partir de ahí, a ver por dónde parte el melón, que es lo que suele decir Juan Copa.
Factor pista
El factor pista volverá a entrar en juego. Casi tres mil espectadores se juntaron el viernes en las gradas del Palacio de los Deportes de Riazor. Este domingo, antes de la fiesta deportivista, toca cita con los colores verdiblancos. Hay tiempo para todo. Porque además cuando los coruñeses juegan con su público detrás ya han demostrado de lo que son capaces. El feudo liceísta se mantienen prácticamente intacto este curso. Solo se han escapado algunos empates. Ninguna derrota. Por eso era también tan importante acabar en la primera posición la fase regular, lo que no conseguían los verdiblancos desde 2013. Porque daba ventaja de pista en todas las eliminatorias. Si se ganan los dos primeros en casa se deja al rival contra las cuerdas y toda la presión en su tejado para los siguientes.
Es la situación en la que podía quedarse la eliminatoria si el Liceo gana hoy el segundo. Pero paso a paso, sin poner ningún pie sin haber asentado el anterior. Ya se sabe eso de los fuciños. Mantenerse fiel a sí mismo es el primero para el Liceo. Desde la solidez defensiva ha construido todos los éxitos de una temporada que ya es histórica. Estar en la final es el objetivo. Volver a situarse a las puertas de un título. No hay otra cosa en la mente de los jugadores verdiblancos. Pero delante tienen a un rival que quiere lo mismo y quizás incluso con más hambre tras perder este año las finales de la Copa del Rey y de la WSE Cup.















