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Liceo

El apellido ilustre que vuelve al Palacio de Riazor

Joan Pujalte, hijo de Fernando Pujalte, marcó el penalti que dio al Calafell el pase a las semifinales contra el Liceo

Joan Pujalte, defendido por Ferrán Font, en el Calafell-Barça de la Copa del Rey
Joan Pujalte, defendido por Ferrán Font, en el Calafell-Barça de la Copa del Rey
David Valiente / RFEP
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Después de 160 minutos de eliminatoria entre el Calafell y el Reus con una polémica en los despachos por el medio. Después de dos horas y media del tercer y decisivo partido a más de cuarenta grados en el Joan Ortoll que terminó 3-3 tras el tiempo reglamentario y la prórroga. Y después de ocho penaltis previos, con dos aciertos para los de casa y solo uno para los visitantes, todo estaba en el stick de Joan Pujalte. Si metía su lanzamiento, el Calafell se convertiría en el rival del Liceo en las semifinales del playoff. “Estaba bastante tranquilo. Lo habíamos practicado mucho, el staff confiaba en mí y sabía dónde quería chutar. Fui decidido, cumplí y la sensación de liberación y felicidad fue total”, cuenta solo unas horas después de su hazaña y a dos días de viajar para iniciar el viernes una nueva eliminatoria en A Coruña. En la ciudad su apellido es ilustre y está unido a ella a través de la experiencia de su padre, Fernando Pujalte, una leyenda que vistió la camiseta verdiblanca siete temporadas en las que ganó 18 títulos y marcó 300 goles, el quinto en la historia, recientemente superado por Dava Torres. “Bromeamos cuando salió la noticia. ¡Yo no sabía que marcaba tantos!”, se ríe.

Fernando Pujalte enseña a jugar a su hijo Joan
Fernando Pujalte enseña a jugar a su hijo Joan

Porque Joan no llegó a ver jugar a su padre. Nació en 2001, casi una década después de que su progenitor acabase su etapa en A Coruña, que se cerró en 1993, a la que le siguieron otras en Barcelona y Vilafranca, donde colgó los patines en 1998. “Por mala suerte, cuando nací él ya estaba en la fase de entrenador y no pude vivir más que sus partidos de veteranos”, dice el actual jugador del Calafell, que reconoce que siempre asumió el peso de su apellido como un privilegio en vez de como una carga: “Para mí es un espejo porque puedo hablar con él de mis preocupaciones, de cómo mejorar... Porque son situaciones que él ya ha vivido. Así que para mí es un placer porque podemos hablar y me ayuda mucho en ese aspecto”.

“Somos diferentes como jugadores, mi padre más peleón y yo más creativo”Joan Pujalte, jugador del Calafell

No se parecen, sin embargo, como jugadores, con perfiles contrapuestos. “También era otra época”, comenta Joan, “pero creo que tenemos cualidades distintas”. Y se explica: “Mi padre era más luchador, más de contacto, aunque también tenía mucha clase y muy bien patín. Y yo soy diferente, un tío creativo pero al que aún le falta un poco más de mala leche”. “Eso se va cogiendo con el tiempo y él ya va en el camino”, responde Fernando. “Yo creo que físicamente no nos parecemos, pero sí en el entendimiento del juego y en el rol que tenemos en el equipo, pero es difícil comparar porque ahora el hockey es muy diferente, mucho más físico, con unas defensas más agresivas y hay que adaptar la técnica. Por eso creo que en muchas cosas Joan ya es mucho mejor jugador que yo”, continúa.

Fernando PujalteFotografía de archivo del jugador Fernando Pujalte
Fernando PujalteFotografía de archivo del jugador Fernando Pujalte
Archivo DXT

A ellos les pasa lo mismo que a los Alabart, Kiko padre, otra de las leyendas verdiblancas de los años 90, e Ignacio hijo, estrella en el Barcelona. “Ignacio es un patinador y un jugador con una clase espectacular y Kiko... Bueno, no lo vi en directo, pero tenía más bien fama por otras cosas”, bromea Joan. “Es que eso ya es mucho más exagerado”, se ríe Fernando, que siempre ha mantenido una excelente relación con Kiko y todavía se les ve juntos en las gradas del Palacio de los Deportes de Riazor, como con el que fuera portero del equipo José Luis Huelves.

A todos los conoce el hijo porque, además de ver muchos vídeos de la época, el padre también le ha contado anécdotas y experiencias de su etapa en el Liceo. “Siempre me dice que fue muy buena, tanto a nivel personal como a nivel deportivo, esto sobre todo, y que recuerda y aún me cuenta historias con mucha nostalgia”, reconoce. “Dejó muchas amistades ahí”, continúa, “y a lo largo de mi infancia fuimos mucho, principalmente en verano, buscando torneos y campus, y lo seguimos haciendo”.

En la Copa del Rey, de hecho, Pujalte padre se reencontró en Sant Sadurní d’Anoia con algunos de esos amigos y compañeros como el propio Alabart, Willy Duarte y Daniel Martinazzo. Incluso fueron a cenar juntos. Aunque al día siguiente tocara sentarse separados, cada uno de un bando, porque la final enfrentó al Liceo con el Calafell. Confirma que este fin de semana también estará en A Coruña. “Me escaparé con mi mujer. Siempre que podemos vamos, incluso algunas semanas en verano. Fueron siete años en la ciudad y además de las amistades, la conexión que siento con ella es muy fuerte. Yo soy muy discreto y no me gusta figurar. Suelo ver los partidos ya no como entrenador ni como padre, sino como un espectador más, tranquilo en la grada. Y el vínculo que siento con el Liceo y con la ciudad cuesta que desaparezca”, afirma.

Rivales

El destino, no obstante, está empeñado en enfrentarle a él. Como entrenador, dirigió a un Vic que se convirtió en la bestia negra del Liceo y que levantó la Copa del Rey en A Coruña en 2009, cuando Joan solo tenía ocho años. Y ahora en calidad de padre, repetirá del otro lado en las semifinales de la Liga que pueden servir al Calafell para vengar la derrota en la final copera. “Fue un torneo que nos vino muy bien a nivel mental porque no estábamos acostumbrados a este tipo de competiciones. Pero es cierto que duele la manera en la que perdimos”, analiza Joan. “Después de hacer un torneo muy bueno, nos quedamos a las puertas y con ganas de más. Pero también creo que eso nos dio la fuerza para encarar el tramo final de la temporada y hacer las cosas como las estamos haciendo”, añade.

"Joan ya es mucho mejor jugador que yo en muchas cosas"Fernando Pujalte, exjugador del Liceo

El Calafell eliminó al Reus en unos cuartos de final marcados por la polémica por la sanción a los rojinegros por alineación indebida. “Fue algo muy raro”, admite el 33 que también viste de verde. “Nosotros, los jugadores no podemos controlar nada de eso y nos centramos en jugar, en intentar ganar los partidos, en luchar y ser mejores cada día”, apunta. Y al final todo se decidió en los penaltis con su papel protagonista. “Fue una alegría”, dice su padre que estaba en la grada viendo el papel decisivo de su hijo en los penaltis. “Él estuvo en el Sant Just toda la vida, donde tuvo un crecimiento paralelo al club. Este año se fue al Calafell, donde está haciendo su proceso, cada vez más importante. Le tocó ese papel, estuvo tranquilo, concentrado y tuvo la suerte y el acierto. Como padre es una alegría”, comenta con orgullo.

Joan Pujalte, junto a su padre Fernando, que levanta una Champions ganada por el Barça
Joan Pujalte, junto a su padre Fernando, que levanta una Champions ganada por el Barça
Cedida

De momento, en lo que es enfrentamientos con el Liceo, le iba mejor cuando estaba en el Sant Just, donde igual que su padre con el Vic, se convirtió en una especie de criptonita verdiblanca, sobre todo cuando estos tenían que visitar La Bonaigua. “Sí, sí, tuvimos algunos partidos en los que nos sonrieron los resultados. La de Sant Just es una pista muy complicada porque al ser pequeñita, se aprieta mucho y nosotros nos sentíamos muy a gusto”, recuerda. Ahora espera revertir en las semifinales las tres derrotas que lleva esta curso.

El favorito es el Liceo, no solo por tener el factor pista, sino por la trayectoria de toda la temporada”, valora el progenitor, pero avisa: “A estas alturas, se reducen las distancias y todos los equipos luchan. El Calafell es un buen equipo, joven pero bien armado, y tiene la ilusión y nada de presión, que es para el Liceo, que es el que está obligado a ganar y también tiene más experiencia”. Obviamente va con el Calafell. Pero lo tiene fácil en esta eliminatoria. Pase lo que pase, en cierto modo va a salir ganando. 

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