Historia de dos Martines
Rodríguez y Barrós, porteros de Liceo y Dominicos, se retiran dejando un legado deportivo y de compañerismo

“Echamos un pulso, pero justo nosotros nunca nos llegamos a enfrentar”, dicen mientras posan para la foto, uno quejándose de que, si fuera de verdad, claramente llevaba las de perder. El dato no deja de ser curioso. Porque el resto de sus carreras, llenas de casualidades e incluso causalidades y con las que se ganaron el respeto unánime de la comunidad hockística dentro y fuera de la pista, discurren casi en paralelo, con una distancia evidente por los seis años de edad que les separan y porque empezaron y acabaron en dos porterías antagónicas como las del Liceo y el Dominicos. Pero los dos se llaman igual. Los dos son de A Coruña. Los dos son porteros. Los dos estuvieron y coincidieron en el Cerceda. Los dos defendieron la camiseta del Saint Omer francés. A los dos les tocó el complicado rol de ser suplentes con una actitud ejemplar. Y los dos cuelgan este año las guardas. Esta es la historia de dos Martines: Martín Rodríguez y Martín Barrós.
Por si fuera poco, los dos fueron protagonistas el pasado fin de semana, casi a la misma hora y solo a 2 kilómetros de distancia: uno en el Palacio de los Deportes de Riazor y otro en el pabellón de Monte Alto. El primero lo fue al salir desde el banquillo para detener un penalti decisivo en el primer duelo del playoff que enfrentó al Liceo con el Lleida. El segundo, al que quizás pocos le pusieran su nombre de pila, ya que todos le conocen como Neto, al jugar con el Dominicos y contra el Vic su último partido oficial como portero de hockey sobre patines.
“Yo ya lo iba pensando los últimos años. Los viajes cada vez se hacían más duros porque los aviones de vuelta siempre son a las 06.40, que es una hora que hace que el domingo seas un zombi. Fue algo rodado, me llegó la hora”, dice el del Dominicos, que en medio año, casi con las campanadas, cumplirá 38 años. Hacia los 32 va su compañero, por eso sorprende más su decisión. “Todo el mundo me pregunta que por qué tan pronto, que me queda mucho, pero yo siento que estoy ya un poco resabiado”. Se explica: “El hockey me ha dado muchísimas cosas y estoy muy contento con lo que he rascado hasta el día de hoy. Pero sí que creo que ya no me va a dar más experiencias y que preparar la oposición (estudió Derecho) se ha convertido en mi prioridad y el hockey está dejando de serlo”.

“Los viajes cada vez se hacían más duros con la vuelta siempre a las 06.40, el domingo eras un zombi todo el día"
Echarán de menos, así resumido en una contundente palabra, “todo”. Y se alegran de quitarse de delante “los viajes”. Aquí también hay consenso entre ellos. “Es verdad que te lo pasas muy bien, que estás tus amigos y compañeros y durante el trayecto es todo maravilloso independientemente de ganes o pierdas. Pero si te vas el sábado a las 6 de la mañana y vuelves el domingo a las 6 de la mañana, llega un momento que sí que quema”.
Y, sin meter el dedo en la llaga, para no jugar. “A ver, estoy acostumbrado. Y este año tengo a Blai (Roca) delante, que es uno de los mejores de España y del mundo. Además, aunque vaya todos los días a entrenar, mi grado de compromiso no es el de antes, y entonces también sería injusto para él que yo llegase y protestase”, comenta Rodríguez Garaboa. “A mí lo que me gustaba”, ya habla en pasado, “era ser parte del equipo y ayudar y desde que volví a Dominicos es lo que he intentado, desde el banquillo hacer crecer al equipo, incluidos a los porteros, primero con Iñaki (Ojanguren), después con Iago (López) y este año con Cesc (Asnar), que fue un descubrimiento increíble”.
En plena celebración del título de la Copa del Rey del Liceo, el padre de Blai Roca se refería a Martín Rodríguez como “el mejor compañero que un portero pueda tener”. Y también miembros del Dominicos como Gabriel Villares se deshacían en elogios hacia Neto en la despedida. “Que se queden con ese recuerdo tuyo es lo más importante. Ser buena persona”, resume el verdiblanco. “Siendo un portero suplente o un jugador suplente, muchas veces se generan unas tensiones que pueden desmontar un equipo. Y yo creo que para eso nunca hemos sido problemáticos. Siempre hemos intentado generar tanto jugando o sin jugar que la gente esté a gusto. Si no, jugaríamos al tenis”, dice el ya oficialmente retirado.

“El hockey me ha dado muchísimo pero siento que ya no es una prioridad”
Rodríguez se ríe. Le suena la expresión. Y no es una casualidad que Neto, además, fuera su entrenador en la época de Cerceda. “Los mayores siempre son un espejo en el que mirarse. Y también tuve mucha suerte con mis veteranos. De eso les estoy muy agradecido porque yo siempre me sentí cuidado. Más exigentes o menos. Pero sí que te marcan un camino por el que ir. Y Neto es un ejemplo, lo digo yo y lo dice todo el mundo”, resalta. No solo le enseñó, sino que le abrió, sin él saberlo, una puerta que cambió el rumbo de su carrera, un antes y un después. Porque Rodríguez, que tenía por delante a Neto y a Willy Domínguez (hoy asistente de Juan Copa en el Liceo), había decidido bajar un escalón y marcharse a Compañía a jugar en liga autonómica. Y en una cadena de acontecimientos que inició Neto al fichar por el Giovinazzo italiano en plena pretemporada, acabó por volver e incluso a debutar en la OK Liga porque Willy se lesionó en la rodilla el día previo.
Y es que los dos son representan la lucha y la identidad del portero gallego para hacerse un hueco en la élite en un mercado muy difícil. En su puesto solo hay dos asientos por equipo y cuando ellos crecieron, no había tantos en las categorías superiores. “La primera vez que jugué en nacional estaban el Liceo de OK Liga, que era imposible, el filial del Liceo, en el que estaba Willy y el Patín Coruña, por lo que el salto de júnior a nacional siempre era lo más complicado porque no había tantas porterías a las que ir”, recuerda el más veterano. “Este año en OK Bronce ya jugaron con Oleiros y Ordes dos porteros juveniles. Danny lo hizo muy bien en Compañía. El Ordes ascendió, también puede hacerlo el Lubiáns... Y eso sería una gran noticia”, añade. “Que no tengan que pasar las mismas penalidades que nosotros. Cuantos más haya mejor”, confirma el liceísta.
“Yo les dije a mis compañeros que me hubiese gustado jugar con el Dominicos en la OK Liga y que espero que ellos lo hagan más adelante”, apunta Neto. Él seguirá con la labor de formar a esas nuevas generaciones que llegan pisando fuerte, tanto en Dominicos como en la selección gallega. Por lo que la desvinculación con el hockey no será total. Martín Rodríguez, al que aún le queda luchar por el título de Liga (“les he pedido el favor a mis compañeros”), pretende cortar por lo sano. ¿Y si el año que viene se lesiona Blai y le piden que vuelva? Se lo piensa. “Depende de dónde me cogieran...”. Pero no cierra la puerta. Ya sabe que la vida es una maravillosa casualidad.














