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Liceo

Crónica | El Liceo da el primer paso hacia las semifinales del playoff (3-2)

La falta de contundencia complicó el partido a los verdiblancos, que dominaron por completo pero solo ganaron por 3-2 al Lleida, donde pueden cerrar la eliminatoria el próximo sábado

Bruno Saavedra celebra un gol del Liceo contra el Lleida
Bruno Saavedra celebra un gol del Liceo contra el Lleida
Carlota Blanco
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El Liceo dio el primer paso en la eliminatoria de cuartos de final del playoff al ganar por 3-2 al Lleida, por lo que el próximo sábado viajará al Onze de Setembre con la opción de cerrar la eliminatoria por la vía rápida y clasificarse para las semifinales. Si no, siempre le quedará el desempate que será en suelo coruñés. Nuno Paiva y Bruno Saavedra por partida doble fueron los autores de los goles de la primera victoria liceísta hacia el título de Liga.

Le costó a los verdiblancos cerrar el partido más por su propia falta de acierto que por las virtudes del rival, que sacó petróleo de las dos ocasiones que tuvo. Los locales, sólidos en defensa y con un buen ritmo de circulación de bola, acumularon ocasiones. Una tras otra. El marcador pudo ser de escándalo, el mismo adjetivo con el que muchos calificaron la actuación arbitral en una segunda parte en la que sacaron de quicio a los jugadores locales, incluido a un Blai Roca que tuvo que dejar su sitio durante dos minutos a Martín Rodríguez, que siempre a la sombra vivió su merecido minuto de gloria al parar un penalti decisivo.

La sensación de déjà vu, del esto ya lo he vivido yo, una eliminatoria de cuartos de final entre Liceo y Lleida, y no hacía tanto, impregnó los primeros minutos. En aquella ocasión Nuno Paiva había sido el verdugo de los coruñeses con un gol a diez segundos para el final que forzó la prórroga y otro en el último minuto de esta que supuso la victoria visitante y dejó a los verdiblancos contras las cuerdas. Pero ahora el portugués está en el bando contrario y no tardó en inclinar la balanza para el lado local. Se había jugado poco más de un minuto. Y Paiva puso el 1-0 con un potente disparo que se coló por el primer palo del portero, tan fuerte que no le dio tiempo a reaccionar.

El Liceo no quería sorpresas como el año pasado y salió con mucha concentración defensiva e imprimiendo velocidad a la bola en el ataque. Sin embargo, en una acción sin excesivo peligro, Sebastiá Moncusí chutó en el área a la media vuelta y el gol no solo pilló desprevenido a Blai Roca, sino a él mismo, que casi ni se enteró de que la bola había entrado. Celebró como en diferido. Pero el tanto valía igual. 1-1 y volver a empezar con cinco minutos menos.

A partir de entonces la primera parte solo se jugó en un lado de la pista y se resumió en un ataque tras otro de los locales. Iniciaban la jugada, movía la bola de un lado a otro hasta encontrar a un jugador desmarcado, o al que entraba en velocidad, remate y volver a empezar. Era como una rueda sin fin. Si no acabó en goleada fue por la falta de contundencia. Algunas solo hacía falta empujarlas. El Lleida estaba completamente replegado, encerrado en su pista, sin posibilidad de salir. Pero solo uno fue capaz de volver a perforar la portería. Y eso que ya se le veía venir. Cuando Bruno Saavedra coge la bola a media pista y enciende el motor, da igual que sepas por dónde va a pasar. El problema es pararlo. Y nadie pudo echar el lazo al pura sangre, que entró, chutó y la bola se alojó directa en la red. 

Quedaban diez minutos hasta el descaso y se repitió el guion. Lo inexplicable es que un equipo que tuvo la posesión de la bola la mayor parte del tiempo, fuera prácticamente al único al que le subían las faltas. Llegó a las nueve y se encendió el piloto rojo de advertencia en la mesa. Era la amenaza porque de juego seguía siendo superior y solo faltaba ese acierto en el área para reflejarlo también en el marcador.

Para eso hubo que esperar hasta la segunda parte. En una jugada que ya había repetido muchas veces, la triangulación en ataque dio con la asistencia de Dava Torres a Bruno Saavedra en el segundo palo, que sí que aprovechó el regalo para el 3-1. Y con la ventaja de dos goles convenía que llegara cuanto antes la décima falta y sacarse ese momento de encima. El santiagués se sacrificó haciéndola. Confiaba en que Blai Roca evitase el peligro. Y así fue ante el lanzamiento de un gran especialista como Martí Gabarró.

Fue antes de que se desatase la tormenta. Todo en una misma jugada. Penalti en contra del Liceo. Amarilla a Blai Roca en las protestas. Y azul cuando esperaba en la puerta de entrada a pista después de que Juan Copa ya hubiese decidido sacar a Martín Rodríguez. El coruñés paró el penalti a Moncusí, pero quedaban dos minutos en inferioridad en los que los árbitros, por echar, hasta echaron a un espectador, molestos con lo que habían escuchado desde uno de los palcos VIP. En el medio del desconcierto, y todavía con uno más, Moncusí recortó al quedarse solo en el segundo palo. Ni un partido tranquilo en el Palacio de los Deportes de Riazor.

Y eso que el Liceo después contó con otro penalti a favor, que falló César Carballeira, y una superioridad por la azul a Darío Giménez. Los palos de Arnau Xaus y Bruno Saavedra eran la confirmación de que la portería parecía en su contra. Y al diferencia de un solo gol dio la oportunidad al Lleida de sacar al portero en el último minuto y atacar con uno más. Otra vez el déjà vu, porque el año pasado el empate había llegado así y a falta de diez segundos. Lo ocasión más clara esta vez llegó ya en el último segundo y la detuvo un desatado Blai Roca, que soltó toda la rabia acumulada durante el partido. 

Liceo 3-2 Lleida

Liceo: Blai Roca, César Carballeira, Nuno Paiva, David Torres y Arnau Xaus -cinco inicial-. Bruno Saavedra, Nil Cervera, Jacobo Copa, Tombita y Martín Rodríguez.

Lleida: Javier Sánchez, Jordi Badía, Fabrizio CIocale, Sebastiá Moncusí y Nico Ojeda -cinco inicial-. Darío Giménez, Chino Miguélez, Sergi Duch y Martí Gabarró.

Goles: 1-0, m.2: Nuno Paiva. 1-1, m.5: Sebastiá Moncusí. 2-1, m.15: Bruno Saavedra. 3-1, m.27: Bruno Saavedra. 3-2, m.35: Sebastiá Moncusí.

Árbitros: Miguel Díaz y Jonathan Sánchez. Mostraron azul a Blai Roca y Darío Giménez y amarilla a Darío Giménez y Blai Roca.

Incidencias: Primer partido de los cuartos de final del playoff de la OK Liga disputado en el Palacio de los Deportes de Riazor ante 2.000 espectadores.

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