Liceo-Alcoi | Objetivo cumplido: un punto (4-4) y campeón regular
Los verdiblancos tiran de suspense para empatar en la última jornada y llegar con ventaja de pista al playoff, que abrirán en dos semanas en cuartos contra el Lleida

Con suspense por un gol visitante en el último minuto. Con guión rozando por momentos el drama al ir hasta dos veces por detrás en el marcador. Y con Arnau Xaus vestido de héroe. Vamos, como más le gusta al Liceo. Manteniendo la tensión hasta el último momento. Así llegó el punto que necesitaban los verdiblancos contra el Alcoi (4-4) en la última jornada para confirmar la primera posición en la liga regular, lo que no conseguían desde 2013. En ese año el equipo coruñés fue campeón, levantando su séptima Liga (en 2022 llegó la octava). Ahora le toca seguir en el ring plantando batalla en el playoff en el que, eso sí, tendrá ventaja de pista en todas las eliminatorias. Lo que es mucho porque este curso no sabe lo que es perder en el Palacio de los Deportes de Riazor, que no dejó solo a los suyos pese a la coincidencia con el Dépor-Leganés que se jugaba al lado. Ahí volverá dentro de dos semanas para abrir los cuartos de final con el Lleida como rival. Antes aún toca la Champions. Con la Copa ya en la vitrina, el Liceo sigue con sed de títulos.
Hubo que improvisar el plan de salida. Si una de las pocas certezas de la vida es que invariablemente cada día sale el sol, en el Liceo lo es (o era y dejará de serlo) la presencia de César Carballeira protegiendo el área. Habría que remontarse mucho para encontrar la última vez que el coruñés se perdió un partido y no estuvo en el cinco inicial. Esta temporada tanto él como el portero Blai Roca eran los intocables, los únicos que habían jugado todos los partidos desde el principio. Unas molestias físicas le dejaron fuera de la convocatoria, viendo el partido desde la valla. El año que viene tocará adaptarse a la vida sin él. Esto solo fue un aperitivo. Y su sombra es muy alargada.
Tanto a Nuno Paiva como a Dava Torres les tocó retrasar un poco su situación y entre los dos tapar los huecos. Un sacrificio porque ambos donde son más peligrosos es más cerca de la portería contraria, no de la propia. En el caso del capitán, además, le restó también en la creación. Demasiado pluriempleado. Así que el Liceo necesitó un tiempo para adaptarse a jugar sin una pata, un tanto desequilibrado, pero aun así teniendo ocasiones, dando sus minutos de gloria a Marc Grau, Guiri, portero visitantes, que se despide de una carrera a la que ya solo le quedan dos partidos (el playoff por la novena y la décima posición).
Entre las paradas del portero y la presión de lo que había en juego, el paso de los minutos sin que se moviera el marcador solo beneficiaba a los visitantes, que apenas se acercaban a los dominios de Blai Roca, también muy atento a cada aproximación, incluso para anticiparse al peligro, como si fuera un defensa más. Cuando empezaron las rotaciones, el equipo joven (Cervera, Saavedra, Copa y Tombita) le dio una punta más de velocidad y tensión. El argentino entró con las pilas cargadas. Primero marcó un gol que no subió al marcador, ya que los árbitros entendieron que había excedido la altura a la hora de levantar el stick. Y lo repitió casi a continuación. Esta vez sí valió. Era el 1-0, que duró bien poco. De argentino a argentino, Caco Ceschin también batió a Roca, demasiado solo en el área, para mandar el partido con igualdad (1-1) al descanso.
Copa modificaba un poco el plan en el inicio de la segunda parte sacando a Paiva y a Nil Cervera para dejar que Torres tuviera un poco más de libertad sin las ataduras defensivas. Como había pasado hacía unas semanas en Oliveira de Azemeis, los verdiblancos estaban a un gol de abismo. Barça e Igualada cumplían en sus partidos. El empate valía. La derrota, no. Y si en la competición europea habían controlado ese escenario, en el Palacio el guión se torció cuando llegó su décima falta. Caco Ceschin acertó la directa. Durante poco menos de un minuto el Liceo ya no solo caía de la primera posición, sino que era tercero.
Bruno Saavedra arregló momentáneamente el desaguisado internándose en el área y con un remate hacia arriba que pilló por sorpresa a Guiri. Pero aún quedaba un capítulo de drama. Faltaba el gol del de siempre, de un Gonzalo Pérez que se revolvió en el área e incluso perdiendo el equilibrio remató para el 2-3. Otra resultado con el que el Liceo acabaría tercero. Y otra vez que solo tuvo que pasar un minuto de sufrimiento. El Alcoi estaba con nueve faltas. Cayó la décima. Arnau Xaus estaba en el banquillo y se preparó para salir. Está en un momento de confianza máxima a bola parada. Cero nervios. Cero dudas. Se puso en el punto de la directa y volvió a ser letal.
Y para darle un poco de descanso a los corazones, todavía marcó uno más, otra jugada individual, que él se lo guisó y se lo comió, demostrando ser uno de los jugadores liceístas que llega más en forma al tramo final del curso. El 4-3 dio paso a otro partido, más calmado, con el Liceo intentando controlar desde la defensa, con paciencia. Juan Copa le llamó la atención un par de veces a Nil Cervera por no salir con la bola controlada. No había que arriesgar lo más mínimo. Y tampoco es que pasaran muchos apuros. Pero en el último minuto y medio el Alcoi demostró que no vino de paseo a Coruña por más que no se jugase nada y no pudiese mejorar la novena plaza. Lorenzo Pastor sacó el portero para atacar con cinco para cuatro. y en superioridad, Iago Vázquez, jugador de procedencia gallega, marcó el cuarto. Quedaba un minuto. En el hockey tiempo para mucho. Pero no pasó nada más. Sonó la bocina, el Liceo celebró un nuevo hito en su historia y Jacobo Copa, micrófono en mano, citó a la numerosa afición (no se dejó notar la coincidencia con el Dépor) para el playoff.









