La conquista europea de Fabri Ciocale y Chino Miguélez
El Lleida, próximo rival del Liceo, se proclamó campeón de la WSE Cup con el exverdiblanco y el coruñés como protagonistas

Uno es coruñés, aunque lleva once años fuera. Otro no nació en la ciudad, sino en Buenos Aires, pero tras siete temporadas formando parte del Liceo, una parte suya pertenecerá ya para siempre a ella. Chino Miguélez y Fabri Ciocale ya han vuelto a la normalidad después de conquistar el domingo con el Lleida la WSE Cup, la segunda competición continental. Ambos se quitaban una espina después de haberse quedado los últimos años a las puertas de los triunfos. El canterano de Compañía de María, se estrena. El argentino ya había levantado una Copa del Rey de verdiblanco en 2021. Y el destino, o la casualidad, hace que sea precisamente el equipo liceísta su próximo rival, el sábado en el Onze de Setembre (19.15 horas), y como manda la tradición, el que le tenga que hacer el pasillo. De campeón a campeón. “Alguna broma a mis excompañeros caerá”, se ríe Ciocale.
El porteño cambió de aires el pasado verano dejando amigos e incluso hermanos en A Coruña. “Francamente, ganar es muy importante. Pero las amistades del deporte es con lo que une se queda con el tiempo”, señala. La foto de su despedida, César Carballeira y él abrazados llorando, lo dice todo. “Aún lo recordamos el otro día y nos reímos”, bromea, “pero sí que representa las muchas cosas que vivimos juntos, tanto él como Dava o Martín, también Tombita, que es como mi hermano pequeño”. De hecho, se le vio en la grada en la Copa del Rey que ganó el Liceo. “Y si puedo, iré a la Final a Ocho también”, asegura.
“Alguna broma haré a mis excompañeros cuando hagan el pasillo”
Porque en cierta medida el éxito verdiblanco en Sant Sadurní d’Anoia le enseñó el camino, que pasaba por la defensa. El Lleida ganó en semifinales al Monza por 2-0 y en la final remontó el tanto inicial del Calafell para imponerse por 2-1. “Creo que no todo el mundo opina eso, porque hay gente que cree que si se hacen cinco goles es mejor. Pero yo lo veo desde otro punto de vista, a lo mejor, un poco más conservador o me dicen que medio cagón, pero yo creo que si te hacen un gol en dos partidos, tienes muchísimas más opciones de llevarte el triunfo y más en estos torneos cortos”, opina. “Si haces el esfuerzo en defensa, bajas el culo y logras que solo te metan un gol, o que no te metan, tienes medio partido ganado. Creo que la solidez defensiva es lo más importante, y ya lo demostró el Liceo. Y nosotros supimos ser muy maduros y mejorar en ese sentido”, analiza.
“La clave estuvo en la defensa: si no estás sólido atrás, no se gana”
Miguélez le da la razón. “En general estuvimos muy bien en defensa todo el fin de semana”, reconoce el coruñés. “En el hockey hoy en día sin defensa no llegas a nada. Sobre todo en partidos así que son más tensos y que en ataque se pueden atascar un poco más y puedes estar un poco menos lucido. Si no estás sólido atrás, no se gana”, añade. “Hicimos dos partidos muy serios y competimos muy bien todo el fin de semana”, resume. Con el factor cancha a favor, la presión se dejó notar en las semifinales contra el Monza. “Veníamos de perder el año pasado la final de la Copa del Rey y en semifinales de la WSE Cup y creo que eso nos hizo llegar mejor preparados como grupo”, admite y sobre la final, en la que empezaron perdiendo, cree que una de las claves fue mantener la calma: “No nos pusimos nerviosos por empezar perdiendo. Fuimos jugando nuestro partido e incluso fuimos de menos a más con la segunda parte mejor que la primera”.
Producto de Compañía
Tanto Miguélez como Ciocale han tenido que luchar mucho para que llegara este momento. El coruñés se fue de casa siendo un adolescente siguiendo la llamada del Barça. “La verdad es que no hubo mucho que pensar”, recuerda sobre el momento en el que tras destacar con las categorías inferiores del Compañía, con medallas a nivel nacional, los culés se fijaron en él. Jugó en el equipo júnior y en el filial e incluso debutó tanto en OK Liga como en Champions. Pero llegó en un momento que para seguir creciendo tenía que salir de la zona de confort y eso le llevó hasta Italia, dos años en el Montebello, donde fue compañero de piso del liceísta Nuno Paiva, y dos en el Sandrigo. “Fue una experiencia brutal”, apunta. Y de ahí, a Lleida, acercándose un poco más a casa y a su objetivo de luchar por los títulos.
“He ido dando pasitos. Nunca he tenido un gran salto ni ha ido todo demasiado rápido. De hecho, esto me llega a los 29 años ya”, reflexiona el coruñés, que empezó a patinar en el colegio. “En la hora de comedor veía a los que estaban jugando y les pedí a mis padres que me apuntasen. Si no, yo nunca hubiese hecho hockey”, asegura. Las primeras lecciones las recibió de José Ares. Después llegó Josep Sellas. “Es el que me enseñó a jugar a esto. Nos dio a todos una noción de cómo comportarnos en pista y fuera que yo creo que nos ha permitido adaptarnos a cualquier cosa y que nos haya ido tan bien”, indica.
Mucho tiempo lejos de casa, así que lo primero que pensó en cuanto los árbitros pitaron el final fue en su familia. “Que mi primer título y pudieran estar allí...”, se acuerda del momento. Una familia que cuando viene a A Coruña siempre se deja notar en las gradas del Palacio de los Deportes de Riazor. “La verdad es que me quieren y me apoyan mucho y siempre están ahí para animarme. Así da gusto”, se ríe.
De A Coruña a Lleida
Más lejos de casa está Ciocale, por eso es vital dar con un buen vestuario que le haga sentir como en casa. Le pasó en el Liceo y le ocurre ahora en el Lleida, donde a nivel deportivo y personal se encuentra muy cómodo. Fuera de la pista encontró trabajo como project manager de un grupo de investigación de la Universidad de Lleida que se dedica al almacenamiento de energía y a todos los proyectos europeos, nacionales, internacionales que tengan que ver con la economía circular. “Por las mañanas estoy de ocho a dos en el trabajo y por las tardes, entrenamiento”, comenta sobre sus rutinas de una ciudad que también le sorprendió: “Me encontré un lugar bastante movido, con mucha vida y con un montón de espacios o lugares cerca naturales, que a mí me encantan”.
Hizo el camino A Coruña-Lleida como antes hicieron al contrario otros jugadores como los mellizos Bruno y Roberto di Benedetto, Maxi Oruste o Nuno Paiva. Y a él el destino no deja de cruzarle con el Liceo. Porque todavía queda un posible cruce de cuartos de final en el playoff ya que los coruñeses son primeros y los catalanes, octavos, aunque los dos aún tienen que refrendar sus posiciones. El Lleida solo necesita un punto más en las dos jornadas que quedan ya que aventaja en seis a Alcoi y Rivas, aunque aún podría escalar a la séptima plaza del Noia, cinco por encima. El Liceo necesita cuatro más para acabar primero. “Yo creo que sería merecidísimo”, opina el argentino, “pero si nos cruzamos, no tengo amigos ni hermanos”. “El año pasado competimos bien, pero no pudimos cerrar la eliminatoria. Y este queremos más”, avisa Miguélez.













