Larga vida al rey del deporte gallego
Las vitrinas del club deportivo más laureado de la comunidad resguardan 44 trofeos oficiales: 22 nacionales y otros 22 internacionales

La Copa de Sant Sadurní d’Anoia, la número 11 de la historia liceísta, eleva a veintidós las conquistas nacionales del club verdiblanco. La mitad de los trofeos nacionales del Liceo son Copas del Rey. La otra mitad se reparten entre la OK Liga (8) y la Supercopa (3). Con estos veintidós galardones nacionales, el Liceo iguala el número de trofeos oficiales de carácter internacional que custodia en sus vitrinas, producto de 6 Copas de Europa o Ligas Europeas, 3 Copas CERS, 2 Recopas, 6 Supercopas o Copas Continentales y 5 Copas Intercontinentales. Nada menos que 44 títulos convierten al Liceo en el club deportivo gallego más laureado de todos los tiempos.
Los once entorchados elevan al Liceo a la segunda posición del palmarés copero, solo superado por las 26 coronas del Barcelona. El club verdiblanco empata al RCD Espanyol, cuya última conquista data de 1962, diez años antes de que naciese la entidad que ayer le igualó.
Fundado en 1972, el equipo verdiblanco da el salto a la máxima categoría nacional en 1979. Desde entonces no se ha bajado de la élite, en donde compite este curso por cuadragésimo séptima campaña consecutiva. Una cifra que, dividida entre las 44 conquistas, resulta prácticamente en un promedio de un título al año.
Los colegiales solo tardan tres temporadas en sumar sus primeros éxitos. El estreno a nivel nacional se produce en Alcoi, el 18 de julio de 1982, en una memorable final de Copa del Rey en la que el equipo dirigido por José Manuel Campos se impone al Reus Deportiu (8-5) en el Polideportivo Francisco Laporta de la localidad alicantina. Dos semanas después, el Liceo inaugura su palmarés internacional con la Copa CERS. Un triunfo por 6-8 en la pista de la Via Roberto Ardigò, en Monza (Italia), el 31 de julio de 1982, reafirma la goleada lograda en el choque de ida en el Palacio de Riazor (12-4) frente al HC Monza, no confundir con el Roller Monza.
Si la campaña 1981-82 trae los primeros títulos, en la siguiente, la 1982-83, llega la primera Liga. El mano a mano entre Barça y Liceo, aunque los azulgranas se imponen en los dos enfrentamientos directos, se decanta finalmente del lado coruñés en la última jornada. El Liceo entona el alirón con una clara victoria ante el La Salle (2-7) en su pista de Santa Cruz de Tenerife.
El Liceo se convierte aquel año en el primer equipo de fuera de Cataluña en ganar el torneo de la regularidad. Los equipos catalanes habían sumado hasta entonces 18 éxitos consecutivos desde la primera edición de la entonces llamada Liga Nacional, en el ejercicio 1964-65, antes de la creación de la División de Honor en la campaña 1969-70.
Tras ganar la segunda Copa del Rey en 1984 y pasar un 1985 en blanco, el Liceo conquista nuevamente la Liga en 1986 y en 1987, año en que además alcanza la cúspide con el ansiado triunfo, por primera vez, en la Copa de Europa. Bajo la batuta de Andrés Caramés, los liceístas se ciñen la corona continental al derrotar al Oporto en ambos partidos de la final: 2-4 en Das Antas y un apoteósico 4-3 en el choque de vuelta en un abarrotado Palacio de los Deportes de Riazor.
El Liceo renueva su título europeo la temporada siguiente, venciendo en la final al Novara: derrota 2-1 en Italia y remontada con un 4-1 en Riazor. Al comienzo de aquel curso 1987-88, los verdiblancos abren su cuenta en la Supercopa de Europa –hoy Copa Continental–, derrotando al Barcelona, y en la Copa Intercontinental, vapuleando al Concepción argentino. Los colegiales cierran la temporada levantando su tercera Copa del Rey, por incomparecencia a la final del Noia en protesta por la venta de los derechos televisivos del partido a Televisión de Galicia. Aquella campaña es la mejor de la historia liceísta, la única con un póker de títulos.
En el siguiente lustro, el Liceo aumenta su palmarés con nada menos que doce trofeos: tres Ligas (1989-90, 1990-91 y 1992-93), dos Copas del Rey (1988-89 y 1991), una Copa de Europa (1991-92), una Recopa de Europa (1989-90), tres Supercopas de Europa (1988, 1990 y 1992) y dos Intercontinentales (1989 y 1993). Precisamente el año 1993 marca un punto de inflexión. Hasta entonces, en sus primeros catorce años en la élite, el conjunto verdiblanco levanta 23 títulos oficiales. En los siguientes 33 años lo ha hecho en 21 oportunidades. La media ha disminuido notablemente, pero no el hambre de éxito de un club con un ADN ganador.
Los liceístas están dos decenios sin ganar una Liga, hasta la inolvidable victoria del curso 2012-13, aunque amplían sus vitrinas con un puñado de trofeos. Entre ellos, la Copa de Europa –ya renombrada como Liga Europea– en dos ocasiones consecutivas: 2010-11 y 2011-12. También logran un hecho pocas veces repetido en la historia de la Copa del Rey: proclamarse campeones en tres ediciones consecutivas (1995, 1996 y 1997).
La última década deja patente ese ADN ganador de la formación coruñesa. Pese a los recurrentes problemas económicos, las constantes salidas de sus jugadores de mayor empaque y las habituales reconstrucciones de su plantilla, el Liceo celebra seis nuevos títulos. El conjunto verdiblanco reconquista la Copa del Rey en 2021, en una edición disputada al calor de su afición, tras 17 años sin catarla; hace lo propio con la Liga un año después (2021-22) a punto de completar un decenio de sequía, y completa su palmarés con el único título que le faltaba, la Supercopa de España, que alza no en una, ni dos, sino en tres ocasiones (2016, 2018 y 2021). Por eso, ya nada se le resiste al Liceo, el rey del deporte gallego.











