Crónica | Fin a la racha de victorias del Liceo, que empata con el Igualada (3-3)
Los verdiblancos, que perdían 1-3 y tiraron de orgullo para igualar, mantienen el liderato con siete puntos de ventaja

De Igualada a Igualada. La racha victoriosa del Liceo se quedó en doce. Empezó después de perder en Les Comes. Terminó después de empatar en el Palacio de los Deportes de Riazor por 3-3 ante el conjunto arlequinado en un partido que se le puso cuesta arriba pero que consiguió igualar con un golpe de orgullo. Siguen sin perder los verdiblancos, que también mantienen el liderato, con siete puntos de ventaja sobre su rival y el Barça, que solo le recorta dos.
La tensión se desató al final con enfrentamiento de jugadores locales y afición visitante. Un grupo de unos treinta ultras se acercaron a la boca de entrada a pista y agredieron a Tombita, provocando la respuesta de sus compañeros. La tensión fue en aumento. Cuentas pendientes. Cuentas pasadas. Y la indignación de los seguidores verdiblancos en un Palacio que siempre abre las puertas a todo el mundo y donde nunca ocurre nada, lo que no es igual cuando es al revés y se visitan ciertas pistas de Cataluña.
El Igualada entró mejor al partido. Quizás más fresco. Como el Liceo, también tuvo jornada europea entre semana, pero el miércoles en vez del jueves y no necesitó ni desplazarse, porque jugó en casa, mientras que el Liceo tuvo un viaje con varias escalas hasta Bassano, en Italia, y apenas día y medio de recuperación. Además es un equipo con las ideas muy claras y sobre todo que sabe aprovechar las debilidades del rival. En cuanto un jugador del Liceo mostraba la más mínimo duda, ya tenía encima a un contrario para apretarle. Además contaban con un grupo de unos treinta aficionados desplazados desde Cataluña que, como curiosidad, contribuyeron con alimentos a la Operación Tonelada para donar a Balrial.
No era como jugar en casa pero el Igualada estaba cómodo y aunque en el arranque se repartieron los avisos, los visitantes se adelantaron en una transición lanzada por Miguel Cañadillas, que pasó al centro del área donde Matías Pascual metió el stick para mandar la bola a las redes. Demasiado fácil. Al Liceo le hizo daño el gol y necesitó un tiempo para recuperarse en el que resistir sin volver a encajar fue el objetivo. Después ya se fue despertando, con la estrategia de buscar al interior, donde por primer partido ya no estaba Toni Pérez, en la banda animando con sus muletas, y en donde Dava Torres conseguía rematar aunque no entre los tres palos.
Del capitán sí salió la jugada del empate. Presionó la salida de la bola del Igualada, recuperó en la valla, levantó la cabeza para ver que Nuno Paiva salía a la contra y se la pasó para que se plantara solo delante del portero. El portugués hizo un gancho para fijar al portero y con este ya vencido le batió por la izquierda. Paiva y todo el equipo se fueron a abrazar efusivamente a Pérez, cuya ausencia se prolongará al menos dos meses.
El Igualada no es segundo ni era su único verdugo del curso por casualidad. Es como la horma de su zapato, de los pocos equipos que le igualan físicamente y en intensidad. Y que tampoco baja el nivel con las rotaciones, con una plantilla pareja y equilibrada. Pasaba ya el ecuador del primer tiempo cuando entró en pista Joel Roma, del que el Liceo no guardaba precisamente buenos recuerdos. El arlequinado volvió a convertirse en una pesadilla con un disparo seco desde la frontal del área que se fue a la escuadra de Blai Roca, que poco después poco podía hacer con un penalti del especialista Roger Bars.
El 1-3 fue gasolina para el Liceo. Verse dos goles abajo podía haber sido una sentencia, no para los verdiblancos, que iniciaron una auténtica ofensiva. Quedaban cinco minutos para el descanso y ya solo se jugó en una parte de la pista, sobre todo tras la vuelta de un pequeño descanso de Nuno Paiva. El jugador luso tuvo un disparo que rechazó el portero. Como si estuviera calibrando la mirilla, el segundo ya se instaló directamente en la escuadra de Arnau Martínez.
Ya solo quedaba uno más para recortar. Y el Liceo no quería esperar más. Seguía la avalancha. En apenas unos segundos, Dava Torres tuvo un mano a mano, Jacobo Copa un disparo en el rechace y César Carballeira otro desde media pista. Sin descanso. Sin respiro. Presión, robo y al ataque. Presión, robo y al ataque. Paiva, Copa y gol. Empate antes del descanso al que se llegó con un conato de tangana. Dava rompió su stick en un tiro y un cacho salió volando. Ya con el tiempo cumplido, el Igualada fusiló igualmente y desató la ira de Blai Roca. La retirada a vestuarios fue entre más que palabras.
La segunda parte fue como volver a empezar. Pero con los dos equipos ya conociéndose más. La gran amenaza para el Liceo fue que se puso en nueve faltas cuando todavía quedaban veinte minutos. Apretó bien atrás, defendiendo muy juntos, y apenas concedió ocasiones. Arriba esperaba las suyas, con disparos de Dava Torres y jugadas de combinación en las que se quedó muy cerca de ampliar el marcador. Pero pasaban los minutos sin que se moviese y el Igualada también llegaba a la novena cuando se entraba en los últimos diez.
Parecía por momentos que entraba más el miedo a perder que las ansias de ganar, pero el Liceo echó el resto en el tramo final. Otro acelerón con acoso a la portería contraria y con un empujón final a Nuno Paiva en el que los árbitros no se atrevieron a pitar una décima que podría haber decantado un partido que acabó en tablas.
Liceo 3-3 Igualada
Liceo: Blai Roca, César Carballeira, Nil Cervera, David Torres y Bruno Saavedra -cinco inicial-. Nuno Paiva, Jacobo Copa, Arnau Xaus y Tombita.
Igualada: Arnau Martínez, Matías Pascual, Roger Bars, Miguel Cañadillas y Marc González -cinco inicial-. Biel Llanes, Marc Carol, Joel Roma y Guillem Llorens.
Goles: 0-1, m.4: Matías Pascual. 1-1, m.10: Nuno Paiva. 1-2, m.17: Joel Roma. 1-3, m.19: Roger Bars, de penalti. 2-3, m.22: Nuno Paiva. 3-3,m.24: Jacobo Copa.
Árbitros: Albert Barba e Iñigo López-Leitón. Mostraron cartulina amarilla a Roger Bars.
Incidencias: Partido de la vigésimo jornada de la OK Liga disputado en el Palacio de los Deportes de Riazor ante 1.800 espectadores.









