Liceo-Benfica | Duelo de titanes en una noche mayúscula de Champions
Los mellizos Blai y Nil Roca analizan el partido y su duelo fraternal con el que se abre la segunda vuelta de la competición continental (20.30 horas)

El Benfica realizaba ayer a la tarde en el Palacio de los Deportes de Riazor la prueba de pista habitual y obligatoria en los días previos a los partidos de la Champions. Las jugadoras del Marineda, que cedieron treinta minutos de su entrenamiento, esperaban fuera mientras las estrellas de la galaxia encarnada ensayaban los últimos penaltis. Atento, en un lateral del cuadrilátero, Blai Roca, portero del Liceo, observaba todos los movimientos del enemigo. “¡Buena Conti!”, se le escapaba ante una gran intervención de su homólogo en las filas lisboetas. Cuando terminaron, saludó a su hermano Nil. Solo hacía dos semanas que se habían visto por última vez. Todo son risas. Solo se ponen serios para la foto. Hoy endurecerán todavía más el semblante para el duelo de titanes que les espera (Palacio de los Deportes de Riazor, 20.30 horas) en la apertura de la segunda vuelta continental.
Un reto mayúsculo para el Liceo ante un equipo que, además de contar con la mejor plantilla del mundo (incluso sin poder contar con el lesionado Pau Bargalló), es el líder del grupo europeo y no sabe lo que es perder esta temporada (solo empató un partido de la liga portuguesa en el derbi contra el Sporting). Pero no son los verdiblancos de esos que rehúyan los desafíos. Todo lo contrario. Los miran de frente y se crecen ante ellos. La final a ocho de la Champions es uno de los objetivos que tienen marcados en rojo esta temporada. Y eso pasa por no dejar escapar puntos de su feudo, donde ya han ganado este curso a Oliveirense y Bassano y empatado frente al Sporting. Siete puntos que, de momento, les sirven para ser cuartos (se clasifican los cuatro primeros) empatados con segundo y tercero, Oliveirense y Sporting. Tres por detrás viene el vigente campeón, el Barcelos (4) y cierra el Bassano (3). Por delante, la primera plaza no ofrece discusión con los quince puntos del Benfica, que hizo pleno de en la primera vuelta: cinco partidos, cinco victorias.
La última fue precisamente hace dos semanas contra el Liceo, que claudicó por 4-2 en Lisboa. “Yo diría que de todos nuestros enfrentamientos, solo he ganado uno, cuando yo estaba en el Voltregà y él en el Noia”, se queja Blai sobre la hegemonía de Nil, que pasó por el Barça y ahora está en el Benfica, en los duelos de los Roca. “Creo que ya me va tocando”, reclama su momento, aunque sí es cierto que aunque en lo colectivo casi siempre caen de un lado, en lo individual el portero se lleva las de ganar, como ocurrió recientemente en Da Luz, cuando el liceísta blindó la meta ante los disparos y ocasiones de su mellizo. “Pero eso pasa siempre. Es verdad que alguna vez le marqué gol, pero lo habitual es que él me pare muchas más de las que yo le meto. Esperemos que esta vez sea al revés, o al menos a mí no me importaría no marcar, pero que salga un buen partido y nos podamos llevar la victoria”, contesta Nil.
"Solo le gané un duelo a mi hermano y ya me va tocando. El ADN del Liceo es luchar hasta el final y es lo mínimo que tenemos que hacer"
Él ya estaba el año pasado cuando el encuentro entre el Liceo y el Benfica terminó con un inusual, pero nada aburrido, 0-0. “Fue un partido muy intenso y con llegadas de los dos equipos, pero los porteros estaban increíbles y no había manera de marcar. No es que fuera un partido sin ocasiones. Por eso sabemos que aquí en Riazor siempre tienes que salir con la intensidad al máximo y esperemos que este año caiga de nuestro lado”, recuerda. Pedro Henriques defendía la portería del Benfica aquel día. Hoy puede repetir, aunque se turna bajo palos con otro gigante como Conti Acevedo, que llegó el pasado verano procedente del Barcelos. En la del Liceo estaba Martí Serra, al que precisamente sustituye Blai Roca, que ya avisaba a principio de temporada que él no suele hacer tantos ceros como su antecesor en el puesto.
“Creo que 0-0 no quedaremos”, vaticina el verdiblanco. “No por nada, pero contra el Benfica es muy complicado hacer un cero. Sí que es verdad que Martí lo hizo y además como cinco consecutivos, una barbaridad. Si ganamos, como si es 9-7”, añade y pronostica que los que se acerquen al Palacio, verán un “gran partido”: “Nos van a exigir el máximo. Es un equipo que tiene la mejor plantilla del mundo. Pero nosotros en casa somos fuertes y creo que podemos sacar los tres puntos”.
"Alguna vez le marqué gol, pero lo habitual es que él me pare muchos más de los que yo le meto"
Se quedó cerca el Liceo de arañar algo más en Lisboa, donde perdía por 3-0 por culpa de un inspirado João Rodrigues, autor de los tres tantos (30 en total al Liceo en 29 enfrentamientos), pero apretó el marcador (3-2) en un golpe de orgullo para terminar cediendo en el último minuto con un gol en contra a portería vacía. “La clave de que no nos pudiéramos ir en el marcador fue Blai, creo que tuvimos ocasiones para hacerlo. Y al final contra equipos como el Liceo, si no las aprovechas, ellos se meten en el partido. Estoy contento porque supimos sufrir y también es importante ganar en esos minutos finales”, analiza el del Benfica sobre lo ocurrido hace dos semanas.
El del Liceo espera hoy un desenlace diferente. “Jugar contra el Benfica no es jugar contra un equipo cualquiera. Sabemos la dificultad del partido, pero en casa nos tenemos que hacer fuertes”, insiste. “Si queremos pasar de ronda, nuestra casa tiene que ser un fortín. El ADN del Liceo creo que es competir hasta el final y competir todos los partidos. Como mínimo es lo que tenemos que hacer”, sentencia.
Conexión especial
Para los dos es un nuevo duelo en un historial particular que trae de cabeza a su familia. “Mi padre no nos quiere ni ver. Mi madre se pone súper nerviosa y dice que quiere un empate. Pero de eso nada. Que cada uno gane cuando juegue en casa. Es lo más equitativo”, se ríe Blai, esperando que hoy se cumpla ese reparto aunque no habrá nadie del clan en la grada para poder verlos. “Suelen venir, pero así entre semana... No coincidió bien”, dice Nil.
Tienen 28 años y jugaron juntos hasta los 18. Desde entonces se separaron, aunque solo fuera en lo deportivo. “Seguíamos viviendo al lado, íbamos juntos a la universidad y viéndonos todos los días”, aseguran. Hasta que Nil se fue a Lisboa ya hace cuatro años. “Ahí sí que fue un poco raro”, reconoce este. “Hablamos todas las semanas y constantemente por mensajes y jugando al ordenador”, apunta Blai.
Más que mellizos, casi siameses. “No sé si tenemos esa conexión especial de la que se habla, pero sí que es mi mejor amigo”, dice Nil. “Será por la conexión o porque pasamos todo el día juntos, pero nos gustan las mismas cosas e incluso nos reímos de las mismas tonterías”, continúa Blai. No habrá risas hoy en el Palacio. Mucho menos si alguien toca a su hermano. “Desde el colegio hasta ahora. A él solo le pego yo”, se ríe.










