César Carballeira: algo más que un adiós
El coruñés, el mejor del mundo en su puesto, un producto 100% Liceo y un referente dentro y fuera de la pista, se irá al Porto la próxima temporada

No es una marcha cualquiera. César Carballeira (A Coruña, 1996), capitán y producto cien por cien Liceo desde la cantera, de la que es su santo y seña, jugará en el Porto la próxima temporada. La decisión ya está tomada y comunicada al club. El equipo portugués llamó a la puerta del jugador coruñés hace ya más de un mes. Este se tomó un tiempo para pensarlo y la semana pasada lo explicó a la directiva verdiblanca. Le quedaba un año de contrato, ya que había renovado, igual que el otro capitán de la plantilla Dava Torres, hasta finales de la temporada 2026-27. Pero la oferta es irrechazable y no solo a nivel económico, que también porque supone en términos redondos añadirle unas cuantas cifras a sus honarios en A Coruña, sino también deportivamente, ofreciéndole la oportunidad de ampliar su perspectiva en la que hoy por hoy es la liga más competitiva. Pero es algo más que un adiós. Se va un referente dentro y fuera de la pista, el espejo de los niños de la cantera del Liceo, pero también de toda la ciudad. Una bomba directa al corazón del liceísmo y un obús a la línea de flotación de un equipo que planificaba su futuro en grande.
No sorprende que uno de los grandes clubes de Europa quiera a César Carballeira. Fuerza. Potencia. Carácter. Lectura de juego. Físico. Personalidad. El mejor en lo suyo. “Una bestia”, como señalaban el pasado verano fuentes de la selección española. El coruñés ha ido despacio, sin ruido, alejado de los grandes focos porque por su propia forma de ser los evita, hasta convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo en su puesto. La defensa es su dominio, pero también ha ido mejorando sus prestaciones en ataque no solo en números, cada vez con más goles y protagonismo ofensivo, sino minimizando y cubriendo sus carencias.
El Barcelos ya llamó a su puerta hace unos años. La respuesta del cinco siempre había sido la misma: No. Pero también su situación personal ha cambiado en todo este tiempo. Ya no es el niño que jugaba en el patio del colegio, donde aprendió a patinar. La pancarta de O Neno do Cole campeón del mundo presidía, de hecho, hasta hace unas semanas, esa pista que le vio crecer pasando por todas las categorías inferiores del club hasta debutar con el primer equipo, de la mano de Carlos Gil, en un partido contra el Alcoi cuando tenía tan solo 16 años. Ahora está a punto de cumplir 30 (el martes de la próxima semana) y lo ha ganado casi todo vestido de verdiblanco (dos OK Ligas, dos Supercopas de España, una Copa del Rey, una Supercopa de Europa y una Intercontinental). Además de un Mundial y dos Europeos con la selección española. Solo le queda una espina: la Champions.
Carballeira ya tuvo una experiencia lejos de A Coruña. En 2018 decidió hacer las maletas y probar suerte en Reus. En casa no acababa de tener todo el protagonismo que le gustaría y como pasa muchas veces con los canteranos, sus contratos siempre iban a la baja. No tuvo demasiada suerte. En su primera temporada, se lesionó de gravedad. Fractura de tibia y peroné de la pierna derecha que además de obligarle a pasar por el quirófano, le hizo disfrutar de un nuevo título, la Supercopa de España, desde el sofá de su casa y empezar casi de cero para su segundo año en el conjunto tarraconense que terminó antes de tiempo por la pandemia, tras la cual decidió volver a casa.
Su papel a partir de entonces ya fue otro. En la pista, un fijo. En el vestuario, un referente. Se unió a Dava Torres, rivales y compañeros en la cantera. Y junto a Juan Copa formaron un tridente capaz de capear todos los temporales. Incluso cuando, después de ganar la Liga en 2022, se marcharon siete de los diez integrantes de la plantilla. De ese equipo y del que el curso anterior reinó en la Copa del Rey, para el que viene ya solo quedarán el ocho, que acaba de convertirse en el cuarto máximo goleador de la historia del Liceo, y el entrenador en un momento en el que el club está dando pasos adelante por recuperar una posición de ventaja en el tablero de ajedrez de poderes, porque en el terreno deportivo nunca la ha perdido.
Exliceístas en Porto
No es la primera vez que el Porto pesca en A Coruña. Es más, en la actualidad es uno de los equipos en el que juegan más exliceístas. En la temporada 2018-19, precisamente la primera de Carballeira lejos de A Coruña en el Reus, los dragones se llevaron a tres piezas de la plantilla dirigida por Juan Copa de una sola tacada: el portero Xavi Malián, el delantero francés Carlo di Benedetto y Sergi Miras. Los dos primeros todavía siguen allí, donde se les unió el también coruñés y exliceísta Eduard Lamas, aunque en su caso previo paso por el Benfica, y este curso Pol Manrubia, que jugó cedido por el Benfica en el Liceo media temporada, regresó al equipo lisboeta, se fue al Barcelos y desde allí recaló en el Porto.
Así que Carballeira se encontrará prácticamente como en casa con compañeros con los que ya había compartido vestuario y otros con los que ha coincidido frente a frente en numeras ocasiones. Se unirá también a tres grandes referencias del hockey portugués, Helder Nunes, Gonçalo Alves y Rafa Costa (cuya renovación estuvo en el aire y se especuló con que acabaría en el gran rival, el Benfica) y al argentino Ezequiel Mena. La crème de la crème.
Mercado
La salida de Carballeira obliga a que el Liceo salga al mercado a buscar un sustituto. La única baja prevista, además de la del coruñés, es la del delantero argentino Tombita, que tenía la opción de prolongar un año más su contrato pero el club no la hecho efectiva, al contrario que la de Nil Cervera, con una vinculación extra para los dos próximos cursos.
Hace unas semanas la prioridad del Liceo era precisamente renovar (Bruno Saavedra y Nuno Paiva eran los únicos que terminaban contrato) antes que fichar, pero ahora no le quedará más remedio que pasar a la ofensiva y a Juan Copa, de la mano del director deportivo Antón Boedo, le toca darle una nueva vuelta de tuerca al equipo, al juego y a la identidad que quiera imprimirle a este la próxima temporada según las piezas de las que disponga. Pero al final será el mercado, un escenario complicado porque hay peces más gordos que se comen todo lo que encuentran a su camino, el que dicte sentencia.










