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Plantilla del Barcelos en el partido de presentación del Liceo
Liceo

Un ex en cada puerto

El Liceo se reencontrará en Barcelos con Tato Ferruccio, lo que no es una novedad: en la OK Liga tiene viejos conocidos en diez de los trece rivales y en Europa, en todos salvo el Trissino italiano

Se dice que los marineros tienen un amor en cada puerto. Un viejo refrán siniestro y trasnochado, pero que al Liceo le viene como anillo (y no de compromiso) al dedo. Quizás sea por la cantidad de viajes que hace al año y que eso le haga parecerse un poco al navegante que se dedica a surcar los mares. O quizás por esa condición de isla en el medio del océano hockey, muy alejado de la patria madre. O una mezcla de las dos. Seguramente sea por su ojo para captar talentos, mejorarlos en su estancia en A Coruña y que estos llamen la atención de los trasatlánticos. Y porque por las filas liceístas pasan siempre de los mejores jugadores del mundo de cada época. Pero los cierto es que el equipo coruñés va dejando un ex allá por donde va y prácticamente cada jornada se reencuentra con uno de ellos. En la OK Liga tiene trece rivales y un viejo conocido en diez de ellos. En Europa, en todos los destinos salvo en el Trissino italiano. 

Este jueves, en la segunda jornada de la competición continental, el Liceo se desplaza a la localidad portuguesa de Barcelos y allí tendrá otros dos ejemplos de esta condición. Por un lado, con Luis Querido, que llegó a debutar con el primer equipo, pero que pasó sus años de formación en la cantera verdiblanca mientras acompañaba a su padre, José Querido, entrenador liceísta entre 2006 y 2009 y uno de los mentores de Juan Copa. Por otro, con Tato Ferruccio, que vistió la camiseta verdiblanca la temporada pasada, no con todo el éxito que ambas partes hubiesen deseado, y regresó a un club por el que ya había pasado en la 2019-20. Ya venía el equipo coruñés de enfrentarse con el Oliveirense en el que juegan otros dos de sus ex, el francés Bruno di Benedetto y el argentino Franco Platero. Y le esperará una fase de grupos de la competición europea en la que irá de puerto en puerto y de ex en ex con enfrentamientos en las jornadas siguientes con Sporting (Facu Bridge y Henrique Magalhães), Bassano (Valentín Grimalt) y Benfica (Roberto di Benedetto, Pau Bargalló y Lucas Ordóñez). 

No se cruzará, por lo menos de momento (si pasa a la final a ocho sería una posibilidad), con el equipo que actualmente cuenta con más exverdiblancos en sus filas, que es el Porto. La plantilla blanquiazul está formada por la base del Liceo de la temporada 2018-19 que ganó la Supercopa de España, ya con Juan Copa en el banquillo, y que contaba con Xavi Malián, que creció entre el Cerceda y el Liceo, en la portería; con el coruñés Edu Lamas como líder de la defensa, donde es uno de los mejores de su puesto como demuestra su enorme palmarés; y con el francés Carlo di Benedetto ya destapándose como uno de los delanteros que iba a marcar una época. A los tres se les unió este curso Pol Manrubia, que jugó media temporada de verdiblanco (2022-23) cedido por el Benfica y que el curso pasado fue campeón de Europa en las filas del Barcelos.

A los cuatro fantásticos del Porto les siguen los tres que hay en las filas del Barça y en las del Benfica. Los tres trasatlánticos de Europa, los tres equipos con un club de fútbol detrás y con los mayores presupuestos, plagados de exverdiblancos. En el conjunto culé están los hermanos Grau, el portero Carles y el delantero Marc, que estuvieron tres años en el Liceo que, sobre todo para el pequeño, supusieron el despegue de su carrera; y el veterano Pablo Álvarez, que entró en el hockey europeo a través de A Coruña y que después continuó por Barça, Benfica y de nuevo en el conjunto culé. Con las águilas juegan, por su parte, el argentino Lucas Ordóñez, una pieza clave del título de Liga en 2013; el francés Roberto di Benedetto, que como sus hermanos saltó a fama en las filas del Liceo con el que se llevó el trofeo MVP de la liga que ganaron los verdiblancos en 2022, y el español Pau Bargalló, que salió de casa para juntarse en A Coruña con su hermano Jordi durante dos años antes de irse al Barça y ahora en el equipo portugués, aunque inédito esta temporada por la rotura de ligamentos de la rodilla de la que tuvo que ser intervenido al final del curso pasado.

En España hay otro equipo con tres exliceístas en la plantilla, el Voltregà, precisamente el próximo rival que pasará por el Palacio de los Deportes de Riazor, ya a finales de este mes (día 29). El conjunto de Sant Hipòlit reunió allí el año pasado a varios de sus hijos pródigos que probaron suerte lejos de casa como Álex Rodríguez, dos años de verdiblanco y otra de las piezas clave en los éxitos más recientes del Liceo como la Copa de 2021 y la Liga de 2022 y pichichi de la temporada pasada ya con los blanquiazules; Jordi Burgaya, un curso en A Coruña en donde coincidió con Rodríguez, y campeón de Liga: y Arnau Canal, también solo un año en el que también compartió filas con Rodríguez.

Rompiendo la norma

Con dos ya hay más equipos como el Cerdanyola (Marc Coy y Sergi Miras), el Calafell (Martí Serra y el entrenador Guillem Cabestany) y el Rivas (el coruñés Pablo del Río e Iñigo Artacho). Y con uno, el Igualada (Matías Pascual), el Lleida (Fabri Ciocale), el Reus (Maxi Oruste) y el SHUM (Jordi Adroher como delegado). Con el Alcoi hay que tirar un poco más profundo para encontrar la conexión ya que sobre el papel no hay ningún jugador que vistiera de verdiblanco, pero sí con pasado en A Coruña y entrenado en su día por Juan Copa en el Cerceda (y con Dava Torres y Martín Rodríguez como compañeros) como es el delantero Gonzalo Pérez, además hermano del liceísta Toni Pérez.

El Caldes, el Sant Just (que tiene a Fernando Pujalte como uno de sus principales valedores) y el Noia son los únicos que rompen la norma. En Europa, el Trissino, que está en el otro grupo al del Liceo y que el año pasado sí tenía dos ex, uno en el banquillo, el que había sido portero Tiago Sousa y otro el ya retirado Reinaldo García. El Saint Omer francés, también en el otro grupo, tampoco tiene un ex como tal, pero sí al coruñés Jacobo Mantiñán. Su padre sí vistió de verdiblanco, pero él no, aunque sí estuvo en el Cerceda a las órdenes de Juan Copa, y sus vínculos con el Liceo son tanto deportivos como personales.