Juan Copa pone el foco en la bola parada
El Liceo ha fallado las siete ocasiones que ha tenido a favor y ha encajado dos en contra

Juan Copa no ocultaba la satisfacción y el alivio después de las dos importantes victorias del Liceo de la semana pasada en el Palacio de los Deportes de Riazor, una en la Champions contra el Oliveirense y otra en la OK Liga frente al Reus. Pero también medía la euforia. Porque el equipo aún tiene que mejorar. Ya lo hizo defensivamente, que era lo que pedía el momento. Pero ahora tiene que seguir dando pasos hacia adelante en el juego del cuatro para cuatro. Y el técnico también puso el foco en la bola parada. Porque el verdiblanco es de los peores equipos de la competición doméstica en este apartado. Según las estadísticas de la Federación Española, ha fallado sus siete intentos. Solo Calafell (0 de 6) y Cerdanyola (0 de 7) tienen un desempeño parecido, lejos de los cinco aciertos, por ejemplo, del Barcelona, al frente de esta particular clasificación.
Es cierto que la bola parada ya no decide partidos, por lo menos parece tener menos influencia en el juego que las temporadas pasadas por el hecho de que hay menos ya que las tarjetas azules ya no acarrean una falta directa en contra. Pero sí que puede marcar una línea entre ganar con más solvencia o terminar pidiendo la hora y teniendo que defender un cinco para cuatro (cuando el rival quita al portero para atacar en superioridad en los últimos dos minutos), como le pasó al Liceo el pasado domingo contra el Reus. Una ayuda extra para cerrar los triunfos, que es otro de los peros que el entrenador coruñés le puso a los suyos en sus análisis posteriores a los partidos.
El conjunto verdiblanco presenta los peores números de la OK Liga en faltas directas. Tuvo seis a su favor y no acertó a marcar ninguna de ellas. Cuatro de esas ocasiones las falló Arnau Xaus (SHUM, Cerdanyola, Calafell y Reus). Una, contra el Barça, Nuno Paiva. Y Dava Torres completó la estadística al no poder superar a Arnau Martínez, portero del Igualada. 0 de 6. Hay otros tres equipos que tampoco se han estrenado en las directas: el Calafell, con 0 de 4; el Cerdanyola con 0 de 3 y el Igualada con 0 de 2.
En aquella jornada en Les Comes, en la derrota por 4-0 contra el Igualada en la que Torres falló la directa, tampoco acertó Cesar Carballeira a marcar el único penalti a favor que le han pitado a los coruñeses en las primeras ocho jornadas de competición. En este apartado las peores estadísticas, curiosamente, las encabeza el Cerdanyola con un 0 de 4 (a pesar de que tiene a dos grandes especialistas en el tiro como Sergi Miras y Marc Coy); el Calafell y el Alcoi llevan 0 de 2 y el Sant Just, al igual que el Liceo, 0 de 1.
La bola parada también es una cuestión de equilibrio. No es demasiado grave no aprovecharla cuando también se blinda la portería propia ante los tiros en contra. Pero tampoco por ahí los números del Liceo están equilibrados porque si no acertó ninguna, sí encajó dos, ambos de penalti, uno contra el Barça, que gracias al acierto de Xavier Barroso es el mejor equipo de la Liga desde la pena máxima. Y otro frente al Igualada, un tanto obra de Roger Bars que sirvió para abrir el marcador y poner el partido de cara a los arlequinados. Es cierto que Blai Roca sí atajó otros dos, uno en ese mismo partido al canterano Aleix Borrás y otro en el duelo frente al Rivas, en el que frenó a Sergio Martín.
En cuanto a las directas, el meta liceísta no encajó hasta el momento ninguna. Paró las tres primeras que recibió en contra, en las tres primeras jornadas, al SHUM (Josep Hernández), al Cerdanyola (Xavier Rovira) y al Rivas (Pablo del Río). Y desde entonces, no ha vuelto a sufrir ningún tiro en contra porque en los cinco partidos siguientes (Barça, Calafell, Sant Just, Igualada y Reus) no superó en ninguno de ellos las diez faltas que acarrean esta penalización. Importante para ese equilibrio. Si no las consigue meter, minimizar el riesgo de recibirlas.
Aun así, con cero acciones a bola parada materializadas y con dos encajadas, el balance es en negativo y ahí también se sitúa a la cola de nuevo con Calafell y Cerdanyola (también cero anotadas y dos recibidas) y con el Sant Just (una a favor y tres en contra). En negativo también está el SHUM Maçanet que siendo el equipo que más oportunidades a favor ha tenido (doce) marcó tres y encajó cuatro de once posibles.
Liderazgo azulgrana
El resto de equipos de la OK Liga está a la par o en balance positivo, es decir, la bola parada les da más de lo que les quita. El que más, el Barcelona. El conjunto culé, que este miércoles se pone al día con la disputa contra el Caldes de la octava jornada liguera que ya jugaron tanto Igualada como Liceo y Reus, ahora por delante de él en la clasificación, es especialista en maximizar sus ocasiones. No perdona. O no suele hacerlo. Y este curso se muestra especialmente acertado en los penaltis, con cuatro goles desde la pena máxima de siete (también es el equipo al que le han pitado más a favor). Los cuatro los metió el mismo protagonista, Xavier Barroso, incluido uno contra el Liceo y dos que permitieron a su equipo igualar el partido contra el Voltregà cuando iba 4-1 por debajo, y solo falló uno. Pablo Álvarez erró dos.
A estos cuatro penaltis se añade una falta directa (en cuatro intentos), con Ferrán Font como ejecutor (falló otro y el coruñés Ignacio Alabart otras dos). Cinco goles a bola parada, un dato que contrasta con solo una encajada (una pena máxima del exliceísta Arnau Canal, ahora en el Voltregà) con un 0 de 6 en faltas directas y 1 de 3 en penaltis, 1 de 9 en total. Un balance a favor de +4.

Los otros dos equipos que están luchando con el Liceo en la parte alta de la clasificación, el Igualada y el Reus, también le superan en bola parada. El sorprendente líder no ha marcado de directa, pero sí dos penaltis de cinco posibles y solo encajó uno (0 de 4 en directas y 1 de 7 en penaltis, 1 de 11 en total); mientras que el Reus lleva marcadas una directa (de 4) y dos penaltis (de 3), con solo un gol recibido a bola parada, aunque con únicamente tres intentos en contra: una directa (la del Liceo el domingo pasado) y dos penas máximas. Se lleva el premio a la deportividad porque es el equipo con menos infracciones le señalan y asimismo el único que ninguno de sus jugadores ha recibido una tarjeta azul.























