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Liceo

El Liceo da otro paso adelante con una victoria de coraje sobre el Reus (4-3)

Toni Pérez, con dos goles marca de la casa, Nuno Paiva y Nil Cervera se encargaron de materializar la superioridad verdiblanca amenazada por la efectividad visitante

Toni Pérez frente a Candid Ballart
Toni Pérez frente a Candid Ballart
Germán Barreiros
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El Liceo de las taquicardias. El que sufre y renace. El que cae al barro y se levanta. Rabudo y brillante a partes iguales, el que conecta con esos sentimientos de las profundidades. Ese Liceo fue el que se presentó en el Palacio de los Deportes de Riazor para ganar al Reus por 4-3 en un gran partido de hockey. Dos estilos. Uno de abeja, revoloteando hasta lanzar el ataque. Otro de escorpión, letal cuando menos te lo esperas. Igual de efectivos y vistosos. Los picotazos correspondieron esta vez a Toni Pérez, haciendo daño donde él sabe, Nuno Paiva en su posiblemente mejor partido desde su llegada, y a Nil Cervera, que se empieza a poner en modo coronel. Mañana será de otros, que es lo mejor de esta plantilla, que no le faltan aguijones. Próximo destino: Noia.

La duda que podía haber con Dava Torres, que se había hecho daño contra el Oliveirense, se disipó al instante. El capitán salía en el cinco inicial, no rehusaba ningún contacto, iba a la bola sin miedo, con la misma intensidad con la que saltó todo el equipo, otra vez, al igual que el jueves en Champions, formado de inicio por Roca en portería, Carballeira, Torres, Cervera y Xaus. Los verdiblancos se llevaban todas las jugadas divididas, dominaban por aplastamiento en un Palacio que daba palmas y animaba, que se divertía mientras iban llegando las primeras ocasiones, todavía tímidas, probando a ver cómo tenía el día Cándid Ballart. 

Para ver los reflejos de Blai Roca hubo que esperar un poco más, y más por un error liceísta que por un acierto del Reus. Venía la jugada de una internada peligrosa de César Carballeira en el área que los visitantes despejaron como pudieron, pasando incluso la bola a pista contraria y llegando hasta el portero liceísta, que iba a despejar, pero viendo a Nil Cervera a su lado, hubo una falta de entendimiento entre ambos que terminó con el dos quitándose la bola de encima propiciando una contra en la que Roca evitó un gol casi de forma milagrosa.

Es lo que tiene el Reus, que es como un escorpión, que va todo el rato con el aguijón colgando, como una amenaza que en cualquier momento lanza a sus víctimas y que solo necesita un abrir y cerrar de ojos para dar en el blanco. Al primer aviso le siguió un segundo y este ya fue mortal. Pase al área y Joan Salvat, reconvertido en pichichi, se manejó bien en un metro cuadrado para empujar la bola a gol. Se conjuraban los jugadores del Liceo y no tardaron en reaccionar. Respuesta inmediata con tres pinchazos seguidos, de Toni Pérez, Nuno Paiva y Nil Cervera que solo los reflejos de Ballart pudieron impedir el empate.

El mejor Nuno Paiva

El portugués iba afinando la puntería que no falló cuando robó una bola a media pista, corrió a la contra y definió ante el portero del Reus mandando la bola allí donde dicen que tejen las arañas sus redes. Un gol espectacular al que siguieron unos buenos minutos del jugador luso, que intentó sorprender por detrás de la portería y reactivar la conexión del año pasado en el Lleida con Tombita, aunque el argentino llegó demasiado forzado. El Liceo había recuperado ese dominio avasallador del inicio del choque, rozó varias veces la conexión en el área con Arnau Xaus, pero terminó el primer tiempo un tanto desquiciado con los árbitros, incluso con amarilla para Juan Copa por las protestas (también la había llevado antes Jordi García en el otro banquillo). 

Esa frustración creció a los treinta segundos de juego de la segunda parte. En un encontronazo en el centro de la pista, los árbitros se cobraron la décima falta del Reus y una azul a César Carballeira, dándose la incongruencia de que eran los verdiblancos los que tiraban la falta directa y, a la vez, los que tenían que jugar dos minutos en inferioridad. Lo primero lo falló Arnau Xaus. En lo segundo, cerraron filas los locales, que no solo no pasaron excesivos apuros, sino que con uno menos pudieron incluso marcar en una contra en la que Cervera puso la sexta marcha para irse en velocidad, chutar y estrellarse contra el palo.

Celebración de un gol del Liceo contra el Reus
Celebración de un gol del Liceo contra el Reus
Germán Barreiros

El Reus también hizo dos, prácticamente seguidos, con los postes negándose a ser decisivos. Que lo resolviera el juego. Y ahí era el Liceo el que ponía todos los argumentos. Si bien no estaba encontrando la manera de perforar la portería rival. Y a veces solo hace falta volver a lo básico, algo tan sencillo como filtrar bolas al área y esperar que uno de los mejores jugadores del mundo en ello, se encargara de meter el stick. Lo probó Carballeira y allí estaba esperando Toni Pérez con la caña de pescar. Así lo hizo para el 2-1 y repitió en el 3-1, esta vez con la asistencia de Dava Torres. Por el medio, un gol anulado a Jacobo Copa por altura. Superioridad total.

Pero esta temporada el guion de los partidos del Liceo los escribe un maestro del suspense. Pol Martínez le cogió la espalda a Carballeira en el área para coger un rechace y marcar en el segundo palo y solo un minuto después Guillem Jansà chutó desde el flanco izquierdo del ataque reusense y aunque la bola la paró en primera instancia Roca, entró llorando en la portería. El escorpión haciendo de las suyas. Los verdiblancos volvieron a la carga y tuvieron premio con un disparo de Nil Cervera ya a punto de entrar en los últimos dos minutos, en los que el Reus lo intentó sin portero. El modo supervivencia ya lo tiene activado el Liceo casi por instinto animal. Sufrió, incluso pudiendo sentenciar con una salvada increíble de Julià que recordó a la de Carballeira en el playoff del año pasado. Pero el final fue distinto. Los tres puntos se quedaron en casa. Y el Liceo, por lo menos hasta que esta tarde juegue el Igualada y el miércoles el Barça, vuelve a estar primero.

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