El Liceo defiende su Palacio para comenzar la Champions con victoria (3-2)
Después de un gran primer tiempo, los verdiblancos se pusieron en modo supervivencia en la segunda para aguantar el resultado ante el empuje del Oliveirense

Primera parte para disfrutar. Segunda, por las circunstancias, para sufrir. Y un partido para soñar. El Liceo sumó los primeros tres puntos en el estreno de la Champions en el Palacio de los Deportes de Riazor, donde se impuso por 3-2 a un Oliveirense que fue víctima de un Blai Roca descomunal bajo los palos. Los verdiblancos sabían que, en el grupo de la muerte que les tocó, es fundamental ganar en casa. Y defendieron su feudo en un derroche de fuerza y defensa de un segundo tiempo en el que echaron de menos de a su capitán, lesionado y esperando que la europea no sea una factura a pagar el próximo domingo con la visita del Reus.
Volvía la Champions y regresó también el cinco inicial de la temporada pasada (salvo el cambio obligado en la portería porque Martí Serra ya no está y ocupaba su puesto Blai Roca). Juan Copa buscó una mezcla con la veteranía de los capitanes, pero con un poco más de velocidad tanto para atacar como para el balance defensivo con la entrada de Nil Cervera y Arnau Xaus. Buen ojo el del entrenador liceísta, porque el tres no tardó mucho en devolverle la confianza con un gol. Después de los habituales minutos para tomarle el pulso ya no solo al partido, sino a la competición, Xaus recibió una bola a media pista, armó el disparo y la bola fue directa a las redes. Soltaba el stick el delantero para celebrarlo. Necesitaba el gol y el equipo le necesitaba a él, a su pichichi de la temporada pasada.
Con el marcador a favor siempre es un poco más fácil jugar. El Liceo tenía muy claro que no quería dejar correr al Oliveirense, intentando cortar su juego de transiciones. Aunque no siempre lo conseguía. En la primera contra lusa, un 2x1 en la que Lucas Martínez se quedó frente a Blai Roca, que evitó el empate visitante. El guardameta también tuvo a continuación dos intervenciones seguidas ante Nuno Santos. Clave. Porque así los verdiblancos le pudieron un nuevo mordisco al marcador. El gol fue casi calcado. El protagonista diferente. César Carballeira miraba un poco a su alrededor buscando a quien dar el pase. Y como no lo encontró, el cinco se lo guisó y se lo comió. Disparo de media distancia. Y ya iban dos.
Marc Rouzé aguó la fiesta local. Después de la dura derrota del domingo en Igualada, el conjunto arlequinado volvía atormentar a los coruñeses a través de uno de sus ilustres ex. El equipo luso, con la permisividad arbitral, también subió un punto la agresividad, rozando el cambio de deporte al fútbol americano al que ya recordaban las hombreras de las protecciones de sus porteros. Jacobo Copa acabó estampado contra las vallas. Blai Roca derribado. No subía ni una falta al marcador (solo dos en todo el primer tiempo), con el público cada vez más cabreado con la pareja de árbitros italianos, ya con polémicas actuaciones contra el Liceo en el pasado y que completaron al mostrar una cartulina amarilla a Toni Pérez al considerar que el asturiano se había tirado reiterativamente al suelo para engañarles.
Se dejó de jugar a lo que quería el Liceo, que tenía que recuperar posiciones en la pista y mantener más la posesión de la bola, evitando pérdidas peligrosas. Su reacción tuvo premio con un disparo ajustado al primer palo de Jacobo Copa. La bola sobrepasó por poco la línea, pero lo hizo, tocando la barra metálica situada detrás del portero. Los árbitros lo vieron y no dudaron. Gol. El primero de la temporada del benjamín liceísta. Peo su tanto tuvo respuesta. Lucas Martínez siempre factura contra el conjunto verdiblanco. Su toque de calidad dentro del área despistó a los defensas y le sirvió para encarar a Blai Roca y batirle. La primera parte aún guardaba otra noticia peor para los locales, y eso que solo quedaba un minuto y 37 segundos, con la lesión de Dava Torres. Al capitán y a Roca les cayó encima un rival en el área. El ocho se dolía del hombro. Le cambiaron. Y ya no volvió del vestuario.
En la segunda parte el Liceo entró en modo supervivencia. Sin Torres, con el otro Torres, Tombita, recién incorporado tras una lesión de cuatro meses y todavía lejos de su mejor versión, y Bruno Saavedra también lesionado en la grada. El Oliveirense era el que necesitaba el gol y los locales le dejaron que llevara el peso del encuentro. Todos los esfuerzos eran defensivos, dando pequeños picotazos cuando lo veía muy claro en ataque. Pero el partido se convirtió básicamente en un Blai Roca contra todos. El portero liceísta se estiraba y llegaba a todas partes. Si el Liceo mantenía la ventaja era gracias a él.
Cuando quedaban diez minutos la desesperación de los portugueses iba en aumento y eso le dio un poco de aire al Liceo, que pudo hacer daño a la contra y tuvo varias ocasiones para cerrar el marcador, sobre todo con pases filtrados al área. Pero pasó el tiempo y tocó agonía final. Sufrimiento. Pero sufrimiento unido, de equipo, de todos a una. De tirarse a taponar cada tiro. De ayudas cuando el rival lo intentó con uno más (sin portero). De tres puntos. De estreno triunfal en Champions.
Liceo 3-2 Oliveirense
Liceo: Blai Roca, César Carballeira, Nil Cervera, David Torres y Arnau Xaus -cinco inicial-. Toni Pérez, Nuno Paiva, Jacobo Copa y Tombita.
Oliveirense: Bernardo Mendes, Franco Platero, Nuno Santos, Bruno di Benedetto y Lucas Martínez -cinco inicial-. Joan Galbas, João Souto, Marc Rouzé.
Goles: 1-0, m.4: Arnau Xaus. 2-0, m.11: César Carballeira. 2-1, m.14: Marc Rouzé. 3-1, m.21: Jacobo Copa. 3-2, m.22: Lucas Martínez.
Árbitros: Filippo Fronte y Marco Rondina (Italia). Mostraron cartulina amarilla a Toni Pérez.
Incidencias: Partido de la primera jornada de la Liga de Campeones disputado en el Palacio de los Deportes de Riazor ante 1.200 espectadores.





















