¿Era Ronaldo Nazario el principal problema del Real Valladolid?
El cambio en la propiedad y la reforma del plantel han llevado a un recién descendido a la lucha por no bajar a Primera RFEF

No es muy habitual ver a un recién descendido de Primera pasar apuros. Este curso, sin embargo, se han dado dos casos. Uno es el Leganés. El otro, el Valladolid. El rival blanquiazul el próximo domingo, en un partido que puede pasar a los anales del deportivismo, ya está salvado, aunque no las tuvo todas consigo hasta que solamente quedaban tres jornadas. Sin embargo, hace solo unos meses que un cambio en la estructura del club parecía ser la solución a todos los males.
La afición vallisoletana se las prometía muy felices cuando Ronaldo Nazario vendió el club el pasado mes de mayo. La gestión del exastro brasileño estuvo marcada por los altibajos deportivos y por el rechazo de una gran parte de la hinchada pucelana. Ronaldo se hizo con el 51% de las acciones del club tras su ascenso a Primera en 2018. El equipo aguantó tres campañas en la división de honor y desde 2021 se convirtió, como el Dépor de los años 60 del siglo pasado, en el equipo ascensor. Bajó en tres ocasiones (2021, 2023 y 2025) y ascendió en dos (2022 y 2024). Pero este curso no ha sido capaz de subirse al elevador.
El club blanquivioleta pasó a manos del Grupo Ignite, un fondo norteamericano respaldado por capital europeo, liderado por el mexicano Gabriel Solares. Con experiencia en la directiva del Atlante, posteriormente adquirió el Querétaro –el equipo de la ciudad en la que Butragueño le hizo el póker a Dinamarca en el Mundial 86–, donde su trayectoria se vio empañada por la pelea entre barras de su equipo y el Atlas en 2022, que se saldó con 26 heridos y generó una gran crisis institucional. Los disturbios, además del cierre del estadio La Corregidora durante doce meses, le costaron a Solares y a los demás propietarios del Querétaro – Greg Taylor, Adolfo Ríos y Manuel Velarde– una inhabilitación de cinco años para ejercer en el fútbol mexicano.
La ingente cantidad de cambios en la plantilla en verano –16 bajas, 16 fichajes y 3 regresos de cesión– no surtió efecto, pese a que, según la web Transfermarkt, la plantilla pucelana es la quinta de mayor valor de la categoría, solo por detrás de Racing, Deportivo, Almería y Las Palmas. El Valladolid no empezó mal, con tres victorias y dos empates en las cinco primeras jornadas. Pero a partir de ahí se desinfló. Mediada la Liga dejó salir al técnico Guillermo Almada, llamado por el Oviedo para entrenar en Primera cuando el Valladolid ya era décimo. Sisi fue interino una jornada, antes de la llegada de Tevenet, con el que se consumó el desastre. El sevillano duró siete jornadas, en las que los pucelanos ganaron un partido, empataron otro, perdieron cinco y cayeron a puestos de descenso a Primera RFEF.
El fichaje de Fran Escribá frenó la caída libre. Dos empates y dos victorias en los cuatro primeros partidos del con el excéltico al mando levantaron el vuelo del Valladolid que, sin embargo, desde entonces ha perdido seis encuentros de diez. Aún así, los triunfos ante Cádiz (3-0), Real Sociedad B (1-0) y Zaragoza (2-0), rivales directos en la zona baja, le han salvado de la quema.
Tras asegurar la permanencia, Escribá seguirá en el banquillo del club blanquivioleta, que ya ha cerrado tres fichajes para el curso venidero –Víctor Barberá (Barça Atlètic) y los neerlandeses Robin van Duiven (PSV) y Kaj de Rooij (Zwolle)– y en el que finalizan contrato cinco jugadores: Chuki, Lachuer, Clerc, Maroto y Sanseviero. El técnico ya anunció la semana pasada, antes de ser el invitado a la fiesta del Racing, que recompensaría a los jugadores con menos minutos en estos tres partidos como premio por la salvación. En el segundo, el de este domingo, también puede ser el anfitrión de una segunda celebración.













