Zaragoza y Valladolid: dos históricos en mínimos espeluznantes
El club maño es colista, a seis puntos de la salvación, y el pucelano también está hundido en la clasificación

“Un Real Zaragoza herido de muerte. El colapso deportivo es el reflejo de un club desgobernado, desarraigado, sin liderazgos y sin una estructura deportiva. Una crisis total que obliga a la SAD a una transformación profunda y en clave de futuro”.
Con estos durísimos titulares describía ayer la situación del Real Zaragoza el diario Heraldo de Aragón, poniendo en relieve la insostenibilidad en la élite de un conjunto histórico que se ha asomado al precipicio de la salida del fútbol profesional.
Después de la disputa de 27 jornadas de la Liga Hypermotion, el club zaragocista ocupa la última posición de la tabla —empatado con el Mirandés con 24 puntos—, a seis de distancia de los puestos que otorgarían la permanencia a final de curso.
“Nos quedan 15 partidos y no estamos muertos. Voy a pelear hasta el último día y tengo energía para todo. Los resultados no están saliendo, entiendo lo que es el fútbol y lo asumo con naturalidad. Creo que tengo la capacidad para seguir al frente y revertir la situación que tenemos, pero no lo tengo que juzgar yo. Asumiré lo que tenga que venir, como lo he hecho siempre, y daré el máximo hasta el último día. Y sobre todo daré la cara y asumiré mi responsabilidad en cada momento”, declaraba después de la hiriente última derrota en Encamp ante el Andorra el entrenador del cuadro maño, Rubén Sellés, que el próximo fin de semana contra el Burgos en el Ibercaja Estadio experimentará una auténtica reválida personal.
Todo lo que pase por no sumar de tres en tres supondrá su adiós a la entidad blanquilla. El mismo camino podría tomar el director deportivo Txema Indias, muy cuestionado por el entorno, que no ha conseguido enderezar la nave incluso después de acometer seis fichajes en el mercado de invierno.
En caso de no doblegar al Burgos el próximo sábado será destituido por la directiva aragonesa, que confió en él el pasado verano para ser el relevo natural de Juan Carlos Cordero. La voraz crisis institucional que afecta al Real Zaragoza también pone en tela de juicio la continuidad del actual presidente, Jorge Mas, que está recibiendo infinidad de críticas debido a su falta de liderazgo y a que no ha sabido o querido dar la cara en momentos cruciales de la temporada.
En este sentido, el mandatario ha contribuido a que se incremente la sensación de distanciamiento entre Consejo de Administración, equipo y una afición hastiada por un sufrimiento infinito. Los números ejemplifican la bochornosa situación de un club con nueve títulos oficiales en sus vitrinas; en el presente ejercicio cinco victorias, nueve empates y trece derrotas emborronan una hoja de servicios paupérrima en Liga.
La escuadra zaragozana apenas ha logrado 23 dianas a favor —menos de una por aparición— y 40 en contra. Unos registros que condenan a una entidad que en su actual andadura 2025-26 ha presenciado ya una procesión de tres entrenadores por su banquillo.
El encargado de iniciar la campaña fue el exjugador Gabi Fernández, que en las nueve primeras jornadas apenas cosechó una victoria y tres empates. Seis puntos sobre un total de 27 posibles que anticiparon el adiós de un hombre muy querido por el zaragocismo y que, a su marcha, denunció el delicado estado del club.
“Me voy jodido por la situación pero tranquilo por trabajo hecho. Me voy con la conciencia tranquila y sin reproches hacia nadie. Espero que el equipo salga adelante. Me da pena no haber podido ganar. Las sensaciones han sido buenas en algunos momentos pero si no llegan los resultados, lo normal es que echen al entrenador. Ojalá sirva para que los chicos reaccionan, ganen partidos y salgan de la zona baja”, expuso un míster que posteriormente añadió que “la realidad es que nadie quiere al Real Zaragoza a día de hoy, ni entrenadores ni jugadores. O va gente muy inexperta o que sienta al Zaragoza o si no, nadie va”.
El interino Emilio Larraz ocupó la banqueta en la décima jornada ante la Cultural Leonesa pero el descalabro sufrido (0-5) truncó de manera fulminante sus opciones de continuidad. Rubén Sellés fue el tercer elegido para intentar obrar la difícil empresa de reflotar al equipo, pero en 17 jornadas solo ha logrado cuatro triunfos y seis empates, por siete derrotas.
Otra escuadra histórica en el espectro estatal como el Real Valladolid también se halla hundido en la clasificación, concretamente en la decimonovena posición, con 29 puntos —a uno de la salvación—. La entidad de Zorrilla, que ha fichado la pasada semana a Fran Escribá como cuarto entrenador de la temporada —después de Guillermo Almada, el interino Sisi y Luis García Tevenet—, no pudo pasar con su nuevo timonel del empate in extremis en El Molinón (2-2) ante el Sporting de Gijón.
Con su director deportivo Víctor Orta sancionado y su masa social indignada, el club ha encadenado una serie de malos resultados que amenazan su futuro con los fantasmas de la Primera RFEF.
Los vallisoletanos no logran vencer desde el pasado 17 de enero ante el Ceuta. En el cómputo de las diez últimas jornadas, el equipo albivioleta ha certificado una serie nefasta de una victoria, dos empates y siete reveses.
Una inercia negativa que pone en entredicho la estabilidad de un recién descendido que partía este curso con el objetivo de regresar cuanto antes a Primera y que se encuentra con la soga al cuello.












