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Rivales

El análisis | El Ceuta, la fortaleza de lo social

El combinado ceutí ha logrado competir a la altura de la categoría a base de un rico juego combinativo, aunque algo falto de veneno

Rubén Díez celebra junto a Marcos García y otros compañeros el gol del Ceuta en el Reino de León
Rubén Díez celebra junto a Marcos García y otros compañeros el gol del Ceuta en el Reino de León
ADC
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Llegó como un recién ascendido que apuntaba a no tener demasiado futuro en la categoría de plata. La Agrupación Deportiva Ceuta FC volvía a Segunda después de 57 años y con otro nombre, pero parecía que el regreso iba a ser efímero. Tres derrotas en los tres primeros partidos y la sensación de no tener demasiados argumentos para competir en la Liga Hypermotion hacían presagiar una dura temporada en el Alfonso Murube.

Todo pintaba mal en agosto para un equipo que, además, apenas había sumado refuerzos para dar un salto de calidad a una plantilla que fue campeona en el Grupo 2 de Primera Federación, pero que se antojaba escasa para rendir en la división de plata. A falta de una semana para que la ventana de traspasos echase el cierre, apenas Anuar Tuhami, que volvía a casa tras su larga y próspera etapa en el Valladolid, aparecía como un refuerzo de garantías.

Pero entonces, una vez el mercado cerró y el Ceuta logró atar a varias piezas que llegaban para subir el nivel sobre todo en ataque, el equipo despertó. El colectivo había pagado ya la novatada. José Juan Romero, el 'hacedor de ascensos', y su grupo de futbolistas ya completo le empezaron a tomar el pulso a la categoría. A base de resultados, pero también de un juego tan bueno como estético.

Ocho partidos consecutivos sin perder, cinco de ellos con victoria, llevaron al Ceuta del último puesto a posiciones de playoff. El conjunto de la ciudad autónoma se hacía fuerte en el Murube -cuatro victorias consecutivas- y se defendía fuera, ya que ni Castellón (3-3), ni Cádiz (0-0), ni Albacete (0-0) lograron hacerle hincar la rodilla. 

Y aunque el cuadro caballa se dejó su gran dinámica en un Arcángel del que el Dépor sabe bien su complejidad, no ha perdido ni la competitividad, ni sus marcadas señas de identidad. Este ADN descansa sobre el sustento de Rubén Díez, el gran faro de un conjunto ceutí que tiene en lo social su fortaleza. No solo porque su potencia está en el colectivo, sino porque este crece desde la asociación.

Al son que marca Rubén

El excentrocampista del Deportivo es el líder futbolístico del bloque de José Juan Romero. El Ceuta juega al ritmo que marca el zaragozano, que después de una etapa que fue muy de más a menos en Riazor y de no terminar de rendir en el Ibiza, ha encontrado de nuevo su lugar en el mundo. Y claro, si un colectivo está liderado por Díez, este solo puede jugar buscando disponer del balón de manera constante.

Así, la AD Ceuta es un equipo de carácter asociativo. El conjunto ceutí se agrupa en torno al balón. Busca sacar casi siempre la pelota de manera combinativa desde atrás, a través de pases cortos. Sin miedo a jugarse el esférico en el carril central y siempre bajo la batuta de Rubén Díez, el combinado dirigido por 'JJR' optimiza sus distancias de relación para establecer conexiones que le permiten ir superando al rival con base en superioridades numéricas.

No hay patrones muy preestablecidos en el juego ceutí, que fluye siempre con Rubén como pilar. El maño puede caer a banda para recibir más libre, puede aparecer entre centrales o puede acudir al apoyo desde una posición más elevada. Y según lo que él disponga, el resto se ordena en triángulos. Muy cerca de él suele estar el otro exdeportivista del rival, Kuki Zalazar.

Si Rubén parte del interior izquierdo, Kuki es el volante del perfil derecho. Al igual que su compañero, el hispano-uruguayo vuelve a sonreír vistiendo la camiseta del Ceuta. Estalló como segundo punta y aunque ha ido deambulando por distintos puestos a lo largo de su carrera, su fútbol siempre ha tenido más sentido en el carril central.

Ahora ya más como mediocampista que como delantero, Zalazar es el complemento ideal con balón para Díez. Lo entiende y es su constante satélite para otorgarle soluciones y ayudar a progresar a un equipo que tiene en Youness Lachhab a la tercera pata de un centro del campo que se ha asentado y, en ataque, fluye.

El mediocentro murciano, de ascendencia marroquí, es el más posicional de los tres. Y aunque su fuerte está en la capacidad sin balón -su vigoroso físico no engaña-, tiene criterio para ubicarse y favorecer esas superioridades relacionales en las que también tiene incidencia el lateral zurdo José Matos y el punta Marcos García. Si ambos acuden al apoyo en ese pasillo central no es solo para combinar, sino para liberar el espacio sobre todo para Konrad de la Fuente, el extremo del Ceuta que aporta el desequilibrio desde la verticalidad.

La izquierda, lado fuerte de un ataque pobre

Y es que ese perfil zurdo es el lado fuerte del ataque ceutí, que logra acelerar a partir de la verticalidad del estadounidense. El futbolista formado en el Barcelona coincidió con Mario Soriano hace dos cursos en el Eibar, pero no ha terminado de 'romper' en el segundo nivel europeo. No lo hizo en el Olympique de Marsella ni en Olympiakos, como tampoco lo ha logrado en el Laussane suizo, desde donde ha llegado a préstamo al Alfonso Murube.

Pese a su falta de continuidad en varias de las primeras divisiones europeas, el futbolista nacido en Miami ha tenido una gran incidencia en el conjunto entrenado por Romero. Él es el hombre encargado de estirar al equipo junto al citado Marcos García, un ariete tremendamente completo en cuanto a posibilidades en el juego, y a un Aisar Ahmed que, en el otro costado, no tiene tanta desequilibrio. Espera en el banco -o quizá no- el también poderoso Kialy Koné.

Encarador con el balón controlado y poderoso al espacio, De la Fuente aporta el colmillo en un Ceuta que tampoco va sobrado de él. Así lo demuestran sus cifras ofensivas. Porque a pesar de ser un conjunto propositivo y valiente con balón, el Ceuta es el segundo equipo que menos goles esperados (xG) acumula en estas 14 jornadas. Son 13 en realidad para el cuadro caballa, pues tiene pendiente completar su partido contra el Almería.

Pese a esta anomalía, los números no engañan: según Opta, proyecta 12,8 goles esperados. Y ha marcado 12, sin contar la que ya ha asegurado en su duelo frente al conjunto almeriense, que iba 1-1 al descanso, cuando fue suspendido por el fallecimiento de un aficionado.

De estas 12 dianas, la mayoría (7) han llegado a partir de ataques posicionales, una demostración más de que es en ese juego construido donde radica la gran fortaleza de un equipo ceutí capaz de hilar con cortas asociaciones, pero también de atacar en largo si logra atraer al rival y que este le conceda metros a la espalda. No es ninguno de sus futbolistas más ofensivos habituales un especialista en la disputa aérea, pero sí disponen de piernas para amenazar a la carrera o, en todo caso, acosar al contrario tras pérdida.

La soledad de Youness

De este modo, su modelo de juego ofensivo permite al Ceuta establecer una agresiva contrapresión. El combinado ceutí arriesga con pelota y no se queda atrás sin balón. Si deja de disponer del esférico, presiona al poseedor con los cercanos y nutre con la mayor densidad posible la zona de balón en los primeros segundos de esa transición ataque-defensa. Algo parecido sucede en fase defensiva, pues si orienta al enemigo hacia un carril exterior o este da un pase atrás, se activa para ser estrecho, dejarle sin espacio y soluciones e intentar recuperar.

Sin embargo, este plan tiene un riesgo. Porque un mal 'salto', una excesiva distancia entre líneas o una hábil solución por parte del contrario puede desactivar dicho press y dejarle relativamente expuesto. Aunque incluso en esas situaciones el combinado ceutí suele disponer de un cinturón de seguridad, encabezado por Youness.

El pivote de Romero guarda mucho la posición en esa zona central y ayuda a los zagueros a proteger el área. De hecho, Lachhab es junto al capitán Carlos Hernández una garantía en los balones aéreos y ayuda a explicar por qué el cuadro norteafricano únicamente ha encajado únicamente un gol en jugada de balón parado -de córner-, además de otro de penalti. No le pesa la escasa altura del meta Guille Vallejo porque la contrapone con la talla de su columna vertebral.

Pero Youness no es omnipresente. Y de hecho, en muchas ocasiones, tiene a quedarse demasiado solo en esa zona intermedia entre las primeras y la última línea del Ceuta. Por la tendencia del equipo a presionar hacia delante y por las dificultades de Díez para abarcar campo y regresar para juntarse. Es el debe del zaragozano, determinante con balón pero una debilidad sin él.

De este modo, es muy habitual que los rivales logren encontrar en esas zonas intermedias a sus centrocampistas, que disponen de tiempo y espacio si la defensa está bien fijada. Porque, además, Youness prioriza proteger el espacio más que la marca. 

Si J.J. Romero no introduce matices, tiene una notable oportunidad de dañar ahí el Deportivo si logra proyectar a Mario Soriano, Luismi Cruz o Yeremay Hernández en esas posiciones. Para ello, deberá desarrollar un ataque posicional más rico que el de las últimas semanas y tener pausa para desactivar la presión contraria, agresiva como la del Córdoba pero mucho menos pulida a nivel colectivo y con peores piezas individuales para ejecutarla.

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