
Kuki Zalazar: "En el Dépor me ponían en la banda derecha, donde nunca había jugado"
Entrevista con el exblanquiazul, uno de los pilares del Ceuta, quien se rinde ante su excompañero Yeremay. "No tiene techo, puede hacer lo que él quiera", afirma
Tenía 3 años cuando, en 2001, su padre colgó las botas después de dos décadas de una trayectoria profesional que se inició en Montevideo (Uruguay) y finalizó en Quintanar del Rey (Cuenca), con 364 partidos en España, 252 en Primera División y 258 en el Albacete, donde es una leyenda y el sexto futbolista con más partidos en el club manchego. Allí se formó como futbolista José Luis Zalazar (Albacete, 1998), que heredó el nombre de su progenitor, pero que juega bajo el apodo de Kuki. Su movida carrera le llevó a aterrizar en A Coruña el 31 de agosto de 2022. Firmó dos temporadas con el Deportivo, pero un año después hizo las maletas, tras no triunfar de blanquiazul. Con el Córdoba ascendió a Segunda División, pero cambió el rumbo de nuevo y el pasado febrero fichó por el Ceuta, con el que también subió a la categoría de plata y donde es uno de los pilares del equipo caballa, próximo rival del Dépor, junto al también exblanquiazul Rubén Díez.
Sus hermanos Rodrigo y Mauro también son futbolistas.
Somos cinco hermanos y tres jugamos al fútbol, cada uno en un país. Rodrigo, en el Sporting Braga portugués y Mauro, en el Schalke 04 alemán.
Llamándose igual que su padre, estaba predestinado a continuar la estirpe.
Hombre, aparte, desde bien pequeños mi padre nos ha inculcado el fútbol y siempre nos ha gustado. Estamos todos desperdigados por ahí, pero felices de cómo les va a los demás.
Su paso por el Deportivo fue muy breve, de una sola campaña en la que jugó 31 partidos, pero solo seis como titular.
Fui con la máxima ilusión a A Coruña, pero no se me dio, no di el nivel. Llegué a un gran club como el Dépor y me esperaba otra cosa, pero entre unas cosas y otras, no pude demostrar lo que valía.

Aquí jugó, sobre todo, como extremo derecho, una posición en la que estaba Alberto Quiles. Además, en esa línea de tres cuartos y en el ataque había mucha competencia con Lucas Pérez, Yeremay, Mario Soriano o Svensson. ¿Jugando de interior, como ahora en el Ceuta, habría tenido más sitio?
Mi posición no era la que me pusieron en A Coruña. Allí me ponían en la banda derecha, cuando yo nunca había jugado ahí. Siempre me he encontrado muy a gusto de mediapunta o de interior, como estoy jugando ahora, o incluso podía haber cubierto la posición de punta, pero me pusieron como extremo derecho, que era una posición que no conocía. Además, estaba Quiles, que era el goleador del equipo, y luego vino Lucas. Era complicado hacerse un hueco en esa línea. Jugamos con un 1-4-3-3 y creo que mi posición habría sido de interior. Luego llegué a Córdoba y sí jugué en mi posición e hice un año espectacular, y aquí en Ceuta también estoy jugando de interior y estoy haciéndolo muy bien.
Tampoco le echo la culpa a nadie. No di el nivel
Es cierto que en Córdoba dio un rendimiento muy bueno y en Ceuta es un fijo en el once.
Sí, aquí me han dado la confianza para jugar en Segunda y demostrar que estoy capacitado para jugar en esta liga. Creo que me están saliendo las cosas muy bien, estoy teniendo protagonismo con la confianza que me está dando el técnico y estoy muy feliz en Ceuta.
Aparte de jugar fuera de su sitio en A Coruña, ¿en el Dépor le faltó solo la confianza o algo más?
La confianza. Un jugador siempre necesita la confianza del míster, que te ponga a jugar, confianza de que te sientas bien. Un futbolista se mueve por sensaciones y la sensación de saber que eres importante, que puedes ayudar y aportar al equipo cuando estás en el campo te ayuda mucho. Para mí la clave ha sido encontrar entrenadores que confíen en mis capacidades y me pongan en las posiciones donde puedo aportar más.
Fue una campaña con un desenlace triste, con aquella derrota en Castalia en la semifinal del playoff de ascenso.
Fue un palo y yo en ese partido metí un gol con el que estábamos clasificados. Por lo menos me queda que el último gol lo metí yo. Fue muy triste porque creo que teníamos equipo de sobra para llegar más lejos y al fin y al cabo es fútbol, qué le vamos a hacer. Yo tenía un año más de contrato allí, empecé la pretemporada, pensaba que me iba a quedar, me tuve que ir el último día y al final acabé ascendiendo con el Córdoba y el Dépor también ascendió ese año. Nunca se sabe lo que te puede deparar el fútbol.
¿Considera que en el Dépor se le cerró la puerta demasiado pronto?
No lo sé. Cambió la dirección deportiva, porque a mí me trajo Juan Giménez, y cada uno confía en los jugadores que cree para que le lleven a los objetivos que tiene. Yo tampoco venía de jugar bien, en Ponferrada tampoco jugué bien, entonces fueron unos años duros y tampoco le echo la culpa a nadie porque cuando un jugador no da el nivel, lo más normal es que el equipo busque otras opciones y me tocó a mí. Ya me lo veía venir, intenté quedarme para ganarme el sitio, pero al ver que no contaba, decidí irme, me marché al Córdoba y me salió bien.
Ha sido clave encontrar entrenadores que confíen en mis capacidades y me pongan en las posiciones donde puedo aportar más
¿Con qué se queda de aquella temporada?
Le guardo mucho cariño a muchos compañeros que dejé ahí, que siguen estando, a trabajadores del club, a la ciudad, porque mi mujer y mis hijos se sintieron de una forma espectacular allí, es una ciudad hermosa, increíble. Es a lo que guardo más cariño, porque a pesar de que a nivel futbolístico no me fue bien, disfruté mucho con la ciudad y los compañeros, porque el vestuario era increíble.
Luego, en el Córdoba recuperó la confianza y ahora, en el Ceuta, es uno de los ídolos. ¿Qué ha hecho?
Nada, llegar y ascender (risas). Desde que llegué, la gente siempre me ha demostrado un cariño increíble. He tenido la suerte de que he coincidido con un míster que confía en mí, que sabe lo que soy capaz de dar, entonces, así es todo más fácil. Encima, el equipo ascendió y ahora estamos en un momento muy bueno. La gente nos tiene cariño a todos los jugadores que ascendimos a Segunda, después de 45 años, porque es algo histórico.
Además, lleva el timón de la medular caballa junto a un excompañero suyo en el Deportivo, como Rubén Díez.
Con Rubén es fácil entenderse. Es un jugador súper importante para nosotros, es nuestro faro, en el que nos apoyamos, sobre todo, los atacantes para que la pelota nos llegue bien. En A Coruña ya le conocen, porque él jugó mucho más que yo y lo hizo muy bien. Nos está tocando a los dos jugar, dos exdeportivistas que volvemos el domingo, entonces, estamos bien.
En Ceuta dicen que Rubén y usted hacen magia.
Nos entendemos mucho, jugamos los dos de interiores y estamos permanentemente dándonos apoyo, la pelota, y fuera del campo somos amigos, así que todo es mucho más fácil. Pero eso de magia, él, yo menos (risas).
¿Recuerda que Óscar Cano, cuando era técnico blanquiazul, dijo que si Rubén tuviera más físico habría disputado el Mundial de Qatar con la selección española por su enorme talento?
Me acuerdo de esa frase (risas). No sé si en la selección, pero él tiene capacidad de sobra para estar más arriba o incluso en un equipo bueno de Segunda. Tiene unas condiciones espectaculares, un nivel táctico de cómo entiende el fútbol que es espectacular. Ya el año pasado demostró en Primera RFEF y ahora en Segunda que es un futbolista extraordinario. Me hace muy feliz que le vaya así de bien.
Rubén Díez es nuestro faro. Tiene un nivel táctico de cómo entiende el fútbol que es espectacular
¿Cómo es José Juan Romero, el responsable de haber llevado al Ceuta al fútbol profesional y de que sea un equipo competitivo en Segunda?
El míster intenta que nos divirtamos en el campo jugando al fútbol. Le gusta mucho ser protagonista, tener la pelota, jugar con el balón y, aparte, tiene jugadores para practicar ese estilo que le viene a la perfección. Siempre nos remarca que hay que tener confianza en lo que hacemos, porque lo hacemos muy bien, siempre nos deja mucha libertad en el campo. Aparte, es un entrenador que lleva muy bien la gestión del grupo y es muy cercano, que hoy en día es muy raro ver un entrenador que sea tan cercano. Se sienta con nosotros, nos da confianza y ya ha logrado tres ascensos en los seis años que lleva en el Ceuta, que no es casualidad, porque es un grandísimo entrenador.
¿Qué sensaciones le produce el regreso a Riazor?
Muy buenas porque voy a un gran estadio a jugar contra un gran equipo. Los dos equipos estamos en una buena dinámica, aunque perdimos el otro día, estamos haciendo las cosas muy bien, y creo que va a ser un partido muy bonito entre dos equipos que van a querer tener la pelota, atacar y que no van a especular en nada.
Mario Soriano, Villares, Yeremay y David Mella, que disputó las dos últimas jornadas de la liga regular 2022-23 y el playoff, son los únicos jugadores que quedan en el Dépor de cuando usted jugó.
Villares me parece un futbolista increíble, de casa, que es importantísimo para el equipo. Lo que te da Villares en el campo es increíble, sobre todo para los que juegan más arriba, el trabajo que tiene y luego también cómo juega con el balón. Mario Soriano es un espectáculo, tiene una calidad increíble. Con Mella coincidí al final, que ya empezó a subir más con el primer equipo, pero se le veía que era un jugador buenísimo y con unas condiciones increíbles. Y a Yeremay me gusta llamarlo Peke. Entrenando en el día a día me parecía que era distinto, tocado por una varita. Me alegro muchísimo por él porque es una persona diez, un niño espectacular.
Lo que te da Villares en el campo es increíble, sobre todo para los que juegan más arriba
¿Entendió que el canario apenas jugara dos partidos como titular aquel curso?
Era muy joven y se merecía mucho más de lo que jugó, pero para eso estaba el míster, que era quien decidía, pero en el día a día se le veía que era para jugarlo todo porque lo que hace ahora ya lo hacía cuando yo estaba.
Solo dos años después de concluir aquella temporada, el club herculino ha rechazado 30 millones de euros por el '10' y ha recibido el premio al mejor jugador de Segunda División.
No me sorprende porque se le veía. Yeremay no tiene techo, puede hacer lo que él quiera. Lo que ha hecho de quedarse en el club de su vida, a pesar de las ofertas, es digno de admirar porque por calidad y condiciones podría estar jugando muchísimo más arriba, en la élite. Tienen en A Coruña un jugador excepcional que ojalá le pueda dar el ascenso al Dépor, que se lo merece como equipo y como ciudad.
Lo que hace ahora Yeremay ya lo hacía cuando yo estaba. Se merecía mucho más de lo que jugó
¿Qué le parece el equipo de Antonio Hidalgo?
Un equipo muy bueno. Nombre por nombre son jugadores espectaculares, con mucha calidad. Luego, en defensa son sólidos, fuertes. Ahora están en una buena dinámica. Me parece un equipo muy completo que va a estar arriba para luchar por todo.


