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Rivales

El Sporting se desinfla: del pleno de victorias al derrumbe histórico ante el Albacete

El conjunto rojiblanco encadena cuatro derrotas seguidas cayendo en los últimos minutos, la última un 3-4 ante el Albacete tras ir ganando por tres goles a la media hora

Morcillo convierte el penalti y anota el 3-4 definitivo
Morcillo convierte el penalti y anota el 3-4 definitivo
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El Sporting de Gijón vive una montaña rusa de emociones en este arranque de temporada. Lo que comenzó como un sueño, con tres victorias en los tres primeros partidos, se ha tornado en una pesadilla que parece no tener fin. Si el mes de agosto era alegre y soleado en Asturias, septiembre se ha vuelto lúgubre y oscuro. El conjunto rojiblanco acumula ya cuatro derrotas consecutivas, todas ellas con un denominador común: los goles encajados en los minutos finales.

La derrota sufrida ayer en El Molinón ante el Albacete pasará a la historia del club, y no precisamente para bien. El Sporting ganaba por 3-0 a los 37 minutos de partido gracias a Dubasin, Gelabert, Gaspar Campos y la colaboración de Raúl Lizoáin, guardameta del conjunto manchego. La tarde se antojaba feliz y tranquila. La parroquia local disfrutaba de las asociaciones de su línea de ataque y se hacía ilusiones con seguir ampliando la ventaja y cosechar una goleada para el recuerdo. El partido parecía visto para sentencia, pero lo que vino después fue un derrumbe inesperado. Primero, Antonio Puertas recortó distancias justo antes del descanso con un remate de cabeza inapelable. Ya en el segundo tiempo,y a falta de 20 minutos para el final, Agus Medina hizo el 3-2 en la segunda parte. Y cuando el empate ya era un castigo, apareció Morcillo con un golazo para igualar el marcador y, en el tiempo añadido, transformar un penalti que consumó la remontada del Albacete (3-4).

La última vez que un equipo remontó tres goles en contra fue el Figueres en 1989

El mazazo no es solo emocional, también histórico. Hacía 26 años que no se remontaba en Segunda División un partido en el que un equipo iba perdiendo por tres goles de diferencia. Fue en un Figueres-Mollerussa. Los locales remontaron el 0-3 inicial y se impusieron por 5-3. El Sporting, además, nunca antes había caído en casa tras ir 3-0 arriba, lo que magnifica aún más la dimensión de lo ocurrido ayer en El Molinón.

Riazor originó el desplome

A Coruña cambió por completo la dinámica del cuadro asturiano. El punto de inflexión llegó en Riazor. El feudo herculino puso el punto final a los buenos resultados del Sporting, además de la forma mas cruel. Dani Barcia, en el 89, remató de volea con su pierna izquierda y tumbó el muro rojiblanco para firmar el primer triunfo de los blanquiazules ante su afición y meter a los gijoneses en una espiral de derrotas en la que no encuentran la salida. Desde entonces el Sporting no ha levantado cabeza. Han pasado de líderes a undécimos. De la euforia a la decepción.

Frente al Burgos, volvieron a encajar en el último suspiro en un partido loco (2-3). La historia se repitió contra el Almería. Arribas en el minuto 85 condenó a los asturianos, que se fueron de vacío tras golpear primero (2-1). Y el mismo patrón se repitió en la derrota ante el Albacete, que por la forma en la que se produjo y la suma de todos los antecedentes, ha encendido todas las alarmas.

El problema parece ir más allá de lo futbolístico. El equipo compite bien durante gran parte de los encuentros, genera ocasiones y, como se vio ante el Albacete, puede dominar con claridad, con facilidad para ver puerta. Sin embargo, se hunde física y psicológicamente en los tramos decisivos. Esa falta de resistencia en los últimos minutos se ha convertido en una losa que ha privado al Sporting de tener seis puntos más de los nueve que tiene en su casillero.

Asier Garitano, entrenador del conjunto rojiblanco, reflexionó sobre la mala racha en la que está sumergida el grupo: “Es difícil explicar cómo el mismo equipo puede jugar una gran hora de partido, ser tan superior con tu gente en casa y echar todo por la borda en los últimos 20 minutos. Hemos hecho una sensacional hora de partido y un desastroso final de partido. No hemos sido capaces de aguantar un marcador. Cosas buenas, pero decir eso perdiendo 3-4 es complicado. Cosas preocupantes en un equipo como nosotros, esa falta de contundencia y personalidad que necesitas en esta categoría para mantener ese resultado”.

El resultado final emborrona todo lo positivo que habían hecho los pupilos de Garitano en los primeros sesenta minutos. El preparador vasco hizo autocrítica tras el duelo Me responsabilizo de todo lo que ha pasado. Los profesionales, los que vivimos de esto, tenemos que analizar las situaciones. A cualquier equipo de fútbol profesional, con 3-0 en casa no se le puede ir el partido. El equipo se ha ido para abajo. La realidad es esa. Hemos tenido 60 minutos buenos y 20 horrorosos, en los que el Albacete te ha hecho tres goles. Eso en el fútbol profesional es muy difícil de asimilar y entender. No le hemos dado herramientas o no han sabido, pero es así”.

El Molinón pasó del entusiasmo desbordado al silencio y la incredulidad en apenas una hora. La hinchada rojiblanca, que había recuperado la ilusión con el inicio liguero tras varios cursos coqueteando con los puestos de descenso, vuelve a temer un año de muchas penas y pocas glorias. El recuerdo de la temporada pasada ocupa la mente de la grada y la sensación de fragilidad en los minutos finales aumenta la preocupación. “Es normal que la gente se vaya enfadada, los resultados provocan eso. Igual que en el descanso todos estábamos contentos, ahora todos estábamos enfadados, y todos lo que puedan decir tienen razón. El aficionado es muy inteligente, muy exigente como es normal, pero también muy inteligente. Y cuando ve que el equipo tiene problemas como ahora entiende que se le necesita y va a venir y va a estar con nosotros”, sentenció el técnico.

Me responsabilizo de lo que ha pasado, con 3-0 en casa no se te puede ir el partidoAsier Garitano, técnico del Sporting, al finalizar el encuentro

El Sporting está obligado a reaccionar de inmediato. También Garitano, si quiere evitar que el ruido de El Molinón vaya a más. Ayer ya fue preguntado en rueda de prensa por su situación al frente del equipo. Los números aún no son dramáticos, pero la tendencia asusta, y mucho. De aspirante a estar en la zona alta a ser un equipo que enlaza derrotas con una facilidad alarmante. El próximo partido, domingo a las 16.15 horas frente al Castellón, será clave no solo para la clasificación, sino para la continuidad del proyecto y el estado anímico de un vestuario que parece haber perdido la confianza. La Segunda División no espera por nadie, y el calendario que tienen por delante los rojiblancos no ayuda. Después de visitar Castalia jugarán contra Racing de Santander, Valladolid, Zaragoza y Las Palmas.

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