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Historia

Cien años de la noble visita inglesa para honrar a Luis Otero

Hace hoy un siglo que el West Ham fue el primer club inglés al que se midió el Deportivo, con dos partidos en el Parque de Riazor como homenaje al subcampeón olímpico

Equipo del West Ham en su primer partido contra el Deportivo. De izquierda a derecha, Hufton, Hebden, Collins, Bill Ruffell, Yews, Hodgson, Carter, Barrett, Moore, Campbell y Jimmy Ruffell
Equipo del West Ham en su primer partido contra el Deportivo. De izquierda a derecha, Hufton, Hebden, Collins, Bill Ruffell, Yews, Hodgson, Carter, Barrett, Moore, Campbell y Jimmy Ruffell
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El 28 de mayo de 1926 es una fecha señalada en la historia del Deportivo, que mató dos pájaros de un tiro. El Parque de Riazor acogió el primero de los dos duelos ante el West Ham United. Los ‘Hammers’, casualidades del fútbol y la vida, acaban de hacer, de la mano de dos técnicos que fueron jugadores del Deportivo en su día como Nuno y Paco Jémez, el camino contrario a los blanquiazules, al consumar en la última jornada de la Premier League su descenso al Championship, la segunda categoría inglesa. Cien años antes se convirtieron en el primer club de la cuna del fútbol al que se midió el Deportivo, que hasta entonces solamente se había enfrentado a tripulaciones de barcos británicos. La entidad blanquiazul invitó al conjunto londinense por la generosa causa de rendir homenaje a su primer jugador de renombre internacional, Luis Otero. Fue, además, uno de los primeros testimonial match deportivistas, una práctica que sigue siendo habitual en Inglaterra, pero que en Riazor cayó en el olvido desde los años 70.

Luis Otero, uno de los exdeportivistas inmortalizados en piedra en el entorno del estadio de Riazor, juega el primer partido de la historia de la selección española, con la que se proclama subcampeón olímpico en 1920. El pontevedrés es un fornido defensa que, además, da sus primeros pasos en el Deportivo Auténtico –la escisión de los futbolistas blanquiazules entre 1914 y 1918– y regresa en 1923 en disconformidad con la fusión entre el Vigo Sporting, al que pertenece, y el Fortuna para fundar el Celta. Otero es internacional en cuatro ocasiones, dos en Amberes, una al año siguiente y la última, en diciembre de 1924 frente a Austria, ya como futbolista blanquiazul. Tiene 32 años, a la par que un físico envidiable y cuerda para rato. Acaba colgando las botas casi un lustro después, en 1930, después de colaborar en la consolidación del Deportivo en la Segunda División tras la creación del Campeonato Nacional de Liga en 1928.

Por expreso deseo de Otero participa en el encuentro el primer plantel deportivista casi en su totalidad. Solamente se suman dos refuerzos. Son Trucha, defensa del Oviedo, y Óscar, delantero del Racing de Santander. Este tipo de ‘fichajes’ es habitual a la hora de encarar encuentros de este calibre, ante rivales tan desconocidos como temibles dada su noble procedencia, la nación que inventó el fútbol.

Histórica final de la FA Cup

Porque el West Ham no viene de hacer una gran temporada. Finaliza decimoctavo en la First Division –actual Premier League–, solo dos puntos por encima de los puestos de descenso. Sin embargo, tres años antes alcanza la final de la FA Cup, en la que cae derrotado por el Bolton Wanderers (2-0). Es la ‘final del caballo blanco’, en la que salta a la fama Billie, el percherón pálido que evita una catástrofe en Wembley al dispersar al público que se ve obligado a invadir el terreno de juego debido a la ingente cantidad de aficionados que acceden al recinto. Esa misma temporada, los ‘Hammers’ ascienden a la división de honor por primera vez en su historia. El conjunto londinense viene de jugar en Madrid (victoria 1-2 ante un combinado español y derrota 3-2 frente a una selección madrileña) y después visita Vigo, en donde vence un partido (1-2) y pierde el otro (3-2) contra el Celta.

El Deportivo todavía no ha sido capaz de poner fin a la tiranía viguesa en el campeonato gallego desde su arranque en 1914. Lo hacen unos pocos meses después. Los blanquiazules forman con Isidro; Otero, Trucha; Pombo, Chiarroni, Borrazás; Leonardo, Ramón, Óscar, Pereiro y Alonso.

El West Ham juega con Ted Hufton; Tommy Hodgson, Jim Barrett; George Carter, Jack Hebden, Jimmy Collins; Tommy Yews, Bill Ruffell, John Campbell, Billy Moore y Jimmy Ruffell. El portero y los dos últimos ya han sido internacionales con Inglaterra. El defensa izquierdo lo será en una ocasión dos años más tarde. Jimmy Ruffell es, con 166 goles, el tercer máximo artillero de la historia del club.

El West Ham está dirigido por Syd King, una de las figuras más importantes en los primeros años de existencia del club londinense. King juega en el Thames Ironworks, precursor del West Ham, en el que también milita tras su cambio de denominación en 1900. Dos años después se convierte en el manager, cargo que ostenta durante casi tres decenios. En enero de 1933 es despedido, acusado de desviar fondos del club para su propio beneficio. Con su reputación y su carrera futbolística hechas añicos, un mes después se quita la vida.

Regular afluencia –quizá estemos hablando de unos pocos miles de personas ya que en el Parque de Riazor caben unas 10.000– y mal partido el primero, disputado en viernes y arbitrado por otra leyenda de los orígenes del club blanquiazul, Félix de Paz, que es primero remero y futbolista y después ejerce como entrenador y colegiado. Campbell, Bill Ruffell y Yews otorgan una fácil y contundente victoria a los visitantes (0-3).

Más refuerzos

El resultado enciende las alarmas blanquiazules. El club se pone en contacto rápidamente con el Celta y el Eiriña para recibir refuerzos de cara al segundo encuentro, el domingo 30 de mayo. Los vigueses le prestan a Pasarín y Polo. Los pontevedreses, al futuro ídolo blanquiazul Fernando Fariña. El Deportivo salta al Parque de Riazor con Isidro; Luis Otero, Pasarín; Fariña, Chiarroni, Borrazás; Leonardo, Ramón, Óscar, Polo y Alonso. La zaga, con dos blanquiazules y un celeste, es la misma que defiende la camiseta del Celta dos años después en la primera gira americana de un equipo gallego.

El cuadro londinense forma con Ted Hufton; Tommy Hodgson, Jim Barrett; George Carter, George Kay, Jimmy Collins; Tommy Yews, Vic Watson, Bill Ruffell, Billy Moore y Jimmy Ruffell. Kay y Watson son las novedades, en detrimento de Hebden y Campbell. El primero tiene una vasta carrera como futbolista ‘hammer’ (1919-1926), pero donde verdaderamente se mitifica su figura es en el Liverpool. Los esfuerzos de Kay mantienen con vida a los ‘reds’ durante la II Guerra Mundial y bajo su dirección al equipo de Anfield conquista la primera Liga inglesa tras el final del conflicto. El segundo, también internacional inglés, es el pichichi histórico del West Ham. Watson defiende la camiseta granate y celeste durante quince temporadas (1920-1935), en las que firma nada menos que 326 dianas.

El Parque de Riazor presenta mejor aspecto que el viernes, aunque un fuerte aguacero perjudica la afluencia. Quizá hablemos de 7.000 o 8.000 aficionados, lo que deja patente el interés del espectáculo ya que A Coruña ronda los 65.000 habitantes, la cuarta parte de los que tiene hoy en día.

El West Ham se adelanta en la primera mitad por medio de Yews. Watson deja su sello de artillero en A Coruña con el 0-2, ya en la segunda parte. Polo recorta distancias pero al Deportivo no le da para empatar. Sin embargo, sí se muestra como un digno rival ante la potente formación inglesa.

Durante su estancia en A Coruña, la delegación londinense visita la tumba de Sir John Moore, se baña en Santa Cristina después de cruzar la bahía en la típica lancha, hace lo propio en Sada y disfruta de funciones de teatro y de circo.

La larga lista de deportivistas homenajeados

Luis Otero no es el primer jugador del Deportivo que recibe un homenaje, sino el segundo. El primero es Ramón González, al que se rinde tributo en 1924 con un choque ante el Espanyol del mítico portero Ricardo Zamora (0-3). Otero también recibe un segundo homenaje en 1929, más próximo a su retirada, con un partido contra un combinado del Celta y el Racing de Ferrol (0-0).

Equipo del Deportivo en 1926, con Luis Otero de pie a la derecha
Equipo del Deportivo en 1926, con Luis Otero de pie a la derecha
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Pero para homenajes, los que recibe Hilario Marrero. El genial futbolista canario es agasajado en 1930 en un doble encuentro frente al Espanyol (1-1 y 0-1), en 1937 con un partido ante el Coruña (5-2) y en 1941, tras conducir al equipo por primera vez a la división de honor como entrenador-jugador, en un choque contra el Sporting de Gijón (0-1).

Otros deportivistas para los el club organiza partidos de homenaje son Ramón Rey (ante una selección de Pontevedra en 1930), Fernando Fariña (contra el Athletic de Bilbao en 1931), Alejandro (frente a una selección gallega en 1934), Chacho (ante otro combinado regional en 1939), Cholas (contra una selección militar en 1941), Paco González ‘Pacomio’ (frente a otro seleccionado gallego en 1943), Chiarroni (contra el Racing de Ferrol en 1945), Cuqui Bienzobas (en 1946 ante un combinado regional), Guimeráns (contra el Celta ese mismo año), Waldo Botana (en 1950 contra un seleccionado gallego), Portugués (un año después ante otro combinado regional), Millán (frente al Estoril en 1952), Tomás (contra el Zaragoza en 1959), Ponte (frente a un combinado español en 1961), Juan Acuña (contra el Ourense ese mismo año) o Domínguez (ante el Sporting de Lisboa en 1971). Aunque sin duda el más sonado de todos es el de Julián Cuenca, que el 29 de mayo de 1955 trae a Riazor al Vasco da Gama y a Alfredo Di Stéfano para vestir por una vez la camiseta del Deportivo.

El club blanquiazul también rinde homenaje a otros exfutbolistas suyos con partidos a domicilio. Es el caso de Viso, que recibe tributo en el viejo campo maño de Torrero en un Zaragoza-Deportivo en 1949; Reboredo, en una visita a la portuguesa localidad de Vila Real en 1950; los hermanos Collazo, con un duelo ante el Racing de Ferrol en el Manuel Rivera en 1981 o Nando, el lateral izquierdo del SuperDépor, en un Arteixo-Deportivo en Ponte dos Brozos en 2003. Otra curiosa serie de encuentros de obsequio tiene lugar en 1962, cuando Deportivo y Racing de Ferrol se enfrentan a doble partido en un trofeo organizado para recaudar fondos para Luis Sánchez, conductor del autocar que desplaza a ambos clubes en sus partidos fuera de casa.

También se desplaza el Deportivo para homenajear a título póstumo a dos exjugadores fallecidos y ayudar económicamente a sus familias. En 1943 acude a Santander para medirse al Racing en un partido para recaudar fondos para la familia del defensa Víctor García Hernando, un mes después de su fallecimiento por tuberculosis. Y en septiembre de 1987 visita al Anaitasuna de Azkoitia para recordar a Javier Sagarzazu, a los pocos días de su repentina muerte en el autobús del equipo camino de un amistoso en Carral contra el Ourense.

Igualmente, los blanquiazules son partícipes de tributos a estrellas de otros clubes, sobre todo el Racing de Ferrol (Maza o Malet) y Celta (Reigosa, Agustín o Yayo). De entre todos ellos, sin embargo, el más recordado es el partido que honra la figura de Roberto Dinamite, ya que los blanquiazules regresan a Maracaná casi 40 años después de su primera visita, en 1993, para medirse al Vasco da Gama.

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