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Once de la Real Sociedad en la final de 1987. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Arconada, Górriz, Gajate, López Rekarte, Larrañaga, Sagarzazu, Dadie, Bakero, Begiristain, Zamora y López Ufarte
Historia

Los siete protagonistas de la mítica final entre Real Sociedad y Atlético en 1987 que luego fueron deportivistas

Los dos únicos jugadores ya fallecidos que fueron campeones aquel día, Sagarzazu y Mújika, dejaron el equipo donostiarra para enrolarse en el coruñés

“Me acuerdo mucho de ellos”, explica John Toshack en una entrevista concedida por el simpar técnico galés al Diario Vasco. Hay una conexión deportivista con una mítica final de Copa que se reedita este sábado, la que disputaron Atlético de Madrid y Real Sociedad el 27 de junio de 1987 en Zaragoza y supuso la segunda Copa para el cuadro vasco. Van a cumplirse 39 años de aquella cita. No sólo el entrenador de aquella Real pasó después por el Deportivo sino que también lo hicieron, y antes que él, hasta cuatro de los futbolistas que tuvo a sus órdenes en aquel partido, entre ellos los dos únicos que han fallecido: Javier Sagarzazu y Juan Mari “Musti” Mújika. JB Toshack tiene ahora un recuerdo para ellos. Los otros dos son Luis López Rekarte y Txiki Begiristain

Sagarzazu jugó aquel partido de lateral derecho. Fue su último partido antes de dejar la Real con la carta de libertad y aceptar una oferta del Deportivo para jugar en Segunda División. Su fichaje causó una cierta conmoción porque venía de ser titular en las cuatro últimas temporadas, las que jugó con el primer equipo un total de 154 encuentros. Era un lateral fuerte, defensivo, marcador, con recursos para alinearse en ambos flancos aunque con la marcha de Genaro Celayeta, uno de los bicampeones de Liga donostiarras, se asentó en el costado derecho de la zaga. Toshack le dio minutos, pero ya antes de aquella final de Zaragoza ya había decidido que Sagarzazu no iba a continuar en el equipo ante la pujanza de un joven llamado Luis López Rekarte, al que había encontrado un hueco como lateral izquierdo. Pero Rekarte salió un año después traspasado al Barcelona.

Jugó partido y prórroga Sagarzazu contra el Atlético y poco después firmó su contrato con el Deportivo. Aquel verano dejó una excelente impresión en un Teresa Herrera en el que el Deportivo presentó credenciales de equipo fortalecido para empatar en las semifinales ante el Sporting de Gijón de internacionales como Ablanedo, Jiménez, Eloy o Joaquín, al que superó por penaltis antes de caer en la final también en una tanda de máximas penas ante el Benfica que pocos meses después fue finalista de la Copa de Europa. Ocho días después de aquel partido, un 16 de agosto, el deportivismo se estremeció con la inesperada muerte de su nuevo e ilusionante fichaje. Sagarzazu falleció en el autocar del equipo víctima de un edema cerebral y otro pulmonar cuando iba con sus compañeros a Carral para jugar un torneo de verano ante el CD Ourense. No hubo partido, pero el trofeo que se iba a disputar se le acabó por entregar al Deportivo y hoy luce en su museo como recuerdo de uno de los momentos más trágicos de su historia.

También fue aciago el final de Musti Mujika, que jugó cinco campañas en la Real Sociedad antes de recalar en el Deportivo en la campaña 1990-91. Tres cursos estuvo en A Coruña. Mújika tuvo su importancia en la final de Zaragoza contra el Atlético porque saltó al campo en el minuto 86 para sustituir al mítico Jesús Mari Zamora y no solo se significó en la prórroga sino que asumió el lanzamiento del segundo penalti de su equipo en la tanda que resolvió la final. Marcó gol. No logró asentarse en la Real como titular, pero sí que tuvo bastante participación en los 171 partidos en los que vistió la camiseta txuri-urdin. Tampoco en el Deportivo fue indiscutible, ni mucho menos. En la campaña de su llegada, la que terminó con ascenso a Primera, apenas disputó ocho partidos. Ya en la máxima categoría se lució en 30 partidos más en las dos siguientes campañas, pero apenas en un tercio de ellos fue titular y solo cinco los disputó completos. Luego se marchó al Alavés, que entonces militaba en Segunda B

Mújika era un interior derecho trabajador, sin excesiva clase, pero vertical y constante en el trabajo, con mucho nervio y un fuerte disparo con la diestra. En 2001 sufrió un accidente de automóvil que le postró en estado vegetativo durante tres años hasta que murió el 14 de junio de 2004 con apenas 41 años de edad.

Los otros dos protagonistas que alzaron el trofeo en la final entre Real Sociedad y Atlético fueron Luis López Rekarte y Aitor Txiki Begiristain, que tras su periplo en el Barcelona llegó al Deportivo que acababa de subir a Primera y creció con el equipo para convertirse en uno de los líderes del vestuario del SuperDépor que fue subcampeón de Liga y campeón de Copa y Supercopa. Begiristain se había ido con él a Barcelona, donde tuvo más recorrido. Toshack le llamó en el verano de 1995 para que le acompañase de nuevo en la aventura deportivista del galés, pero apenas pasó año y medio en A Coruña.

Hubo hasta un sexto y un séptimo protagonistas de la final que también pasaron después por el Deportivo. Uno de ellos tenía pasado en la Real Sociedad, Pello Uralde, titular en Zaragoza y uno de los pilares del Dépor que dio el salto a Primera en 1991, ya con menos recorrido en el año de la consolidación de la categoría con la agónica salvación en el campo del Betis. Y también jugó la final Julio Salinas, cuyo futuro también se escribió durante una temporada, la 1994-95, en A Coruña.

La Real Sociedad festeja el título de Copa de 1987 sobre el césped de La Romareda
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