ÉRASE UNA VEZ | Cuando Riazor se convirtió en un estadio cerrado
La grada de Pabellón amplió el aforo en algo más de 10.000 localidades y se levantó entre febrero y agosto de 1996

La foto es del 6 de junio de 1996 y muestra el estado de una obra histórica, la que convirtió el estadio de Riazor en un recinto cerrado con la construcción de la grada de Pabellón.
La obra parte de una reivindicación del Deportivo, que en aquel tiempo quería una bombonera en vez de un estadio abierto, como históricamente se había pensado y ejecutado con una columnata que lo separaba de la playa, después derribada para alzar el Palacio de los Deportes. La piqueta entró a trabajar el 30 de enero de 1996 para derribar el graderío de Especial Niños. Menos de un mes después se empezó a levantar una nueva bancada que se presupuestó en 686 millones de pesetas de la época (que al cambio serían unos 4,5 millones de euros). En agosto se estrenó, concretamente el día 8, en el primer partido del Teresa Herrera, un duelo entre Deportivo y Botafogo. Antes, el 28 de abril en un partido contra el Rayo, ya se había abierto parcialmente la nueva grada para acoger unos centenares de aficionados en la bandeja inferior, algo inaudito porque las obras seguían su curso.
Ahora suena hasta curioso, pero Riazor con la remodelación del Mundial de 1982 había perdido aforo: pasó de poder acoger a 39.000 seguidores a albergar menos de 30.000, así que aquel verano lo recuperó. La nueva construcción tenía entonces asientos para a 6.094 en Pabellón Superior y 3.979 en Pabellón Inferior y se llevó por delante las pistas de atletismo y la conocida como grada de los egipcios, un añadido que se había hecho en Preferencia Superior hacia el Frontón y sobre la que se hicieron decenas de chascarrillo sobre las tortícolis que generaba. JB Toshack, que era entonces el entrenador deportivista, celebró la remodelación: “Ahora el estadio tiene el aspecto de un buen campo de fútbol”.
En abril de 1997 se demolió la curva de Marathón para levantar otra grada y darle al campo la fisonomía actual. El Ayuntamiento de A Coruña le había solicitado a Caixa Galicia un crédito de 1.800 millones de pesetas para realizar diversas obras en la ciudad, pero la mayor parte de ese dinero se destinó al estadio de Riazor.










