Europa, el Dépor ya llegó
El Deportivo certificó su clasificación para la Copa de la UEFA 1993-94 con una victoria en Riazor frente al Zaragoza gracias a un solitario tanto de Marcos Vales a pase de Fran

El Zaragoza visita Riazor este sábado en un escenario muy alejado del vivido hace casi 33 años, cuando el conjunto maño fue el adversario de los blanquiazules en un día señalado en rojo en los libros de historia deportivista, el de la primera clasificación para competiciones europeas del conjunto blanquiazul.
23 de mayo de 1993. El Deportivo recibe al Zaragoza con motivo de la 34ª jornada del campeonato liguero de Primera División del curso 1992-93. Es la temporada de la explosión del SuperDépor, que en el verano de 1992 se refuerza con Aldana, Nando y, sobre todo, Bebeto y Mauro Silva. El conjunto dirigido por Arsenio Iglesias suma 30 de los 38 puntos posibles en una primera vuelta en la que Real Madrid (3-2) y Barcelona (1-0) sucumben en Riazor. Además, se sitúa en lo más alto de la tabla entre las jornadas 2 y 10 y de la 20 a la 23. Después de 33 partidos, los blanquiazules ocupan la tercera plaza con 46 puntos, a cuatro de Barça y Madrid, que comparten el liderato con 50. El conjunto aragonés es décimo, con 31 puntos. Entre medias se sitúan Valencia (cuarto con 40), Atlético (quinto con 39), Tenerife (sexto con 39) y Sevilla (séptimo con 38). Dependiendo de lo que suceda en la Copa del Rey –Barça, Madrid, Valencia y Zaragoza juegan las semifinales en junio– los cuatro billetes para la Copa de la UEFA se repartirán hasta el quinto o hasta el sexto.
Arsenio tiene que lidiar por única vez en toda la temporada con la ausencia de Bebeto, titular en los otros 37 encuentros de Liga. El brasileño causa baja por una pequeña rotura fibrilar el muslo izquierdo que se produce en la jornada previa en San Mamés. El técnico apuesta por dar entrada a José Ramón como interior y adelantar a Aldana. El equipo blanquiazul salta al césped con Liaño; López Rekarte, Albístegui, Djukic, Ribera, Nando; José Ramón, Mauro Silva, Fran; Aldana y Claudio. Enfrente, el Zaragoza de un Víctor Fernández que más de veinte años después se sentará en el banquillo local de Riazor. Los maños llegan en crisis. Solamente suman 4 de los últimos 16 puntos en litigio. Y acumulan muchas bajas, como los sancionados Julià y Lizarralde o los lesionados Brehme, Gay y Seba. El técnico maño se ve obligado a convocar a Nayim, recién aterrizado del Tottenham Hotspur tras la conclusión, el 8 de mayo, de la Premier League. El Zaragoza juega con Sánchez Broto; Belsué, Solana, Aguado, Esteban; García Sanjuán, Darío Franco, Poyet, Aragón; Pardeza e Higuera.
El encuentro comienza a las siete de la tarde, como el resto de la jornada, con la sola excepción del sabatino Valencia-Athletic. Deportivistas y zaragocistas dan síntomas de que la Liga se les está haciendo larga. La mala noticia se produce a la media hora. Aldana debe ser sustituido por lesión. “La hierba estaba un poco alta, el terreno blando, llevé tacos largos, me enganché y me torcí yo solo. Sentí un crujido tremendo de toda la rodilla. Incluso grité de dolor”, reconoce el gaditano al día siguiente. La artroscopia practicada una semana más tarde en Madrid por los doctores Guillén y Herrador confirma la rotura del ligamento cruzado anterior y menisco externo. El internacional pasa en blanco toda la temporada 1993-94. No vuelve a jugar un partido oficial hasta quince meses después, al inicio del curso 1994-95.
Su sustituto es Marcos Vales, que se erige en protagonista absoluto. El canterano marca un gol para los anales. Un gol de los que se echan en falta en los tiempos que corren. Por cómo se produce y por quiénes lo ejecutan. López Rekarte saca de banda hacia la línea de fondo, en busca de Fran. El ‘10’, sin mirar, toca con la zurda en una suerte de globo hacia atrás que busca la llegada de Marcos Vales, que empalma una violenta volea con su bota izquierda que supera la estirada de Sánchez Broto, el portero que en 2001 funda la empresa que vestirá al Deportivo a partir del próximo verano. Asistencia y gol de jugadores de la casa en un momento de carestía de un semillero que, tras la crisis de 1988, solo cuenta con tres equipos: el Fabril y los dos juveniles.
Las derrotas del Atlético en Las Gaunas (2-1) y del Sevilla en el Bernabéu (5-0) y la victoria del Tenerife ante el Celta (1-0) dejan a los rojiblancos en la sexta plaza con 39 puntos y a los hispalenses en la séptima con 38. Ya da igual el desenlace de la Copa del Rey, porque los 48 del Dépor con solo 8 por jugar le convierten en inalcanzable tanto para el sexto como para el séptimo clasificados.
“Hemos sufrido mucho. Mi equipo ya no es el de antes”, resume Arsenio en la sala de prensa, donde ironiza sobre el objetivo cumplido. “¿Hemos logrado ya de verdad la clasificación para la UEFA? No sé, no sé. Ballesta me ha dicho que todavía no es segura del todo”. El segundo entrenador y actual consejero estaba, afortunadamente, equivocado. El Dépor plantaba su bandera en Europa por primera vez en 87 años de existencia.










